FÚTBOL FEMENINO

"¿Quién es esta niña?": La presión mediática y el "no" de Vlatko que hicieron mejor a Mallory Pugh

La futbolista estadounidense ha pasado de ser un descarte para los Juegos Olímpicos a ser clave para su selección.

Mallory Pugh celebra un gol. /USWNT
Mallory Pugh celebra un gol. USWNT
Nagore Domínguez

Nagore Domínguez

"La sensación de 17 años". "Un símbolo del futuro". "La joven que no puede ser parada". "¿Quién es esta niña? Es demasiado buena", se preguntaba Alyssa Naeher, portera de Chicago Red Stars y de la selección de Estados Unidos. La misma pregunta que se empezó a hacer todo el mundo. La presión a la que se sometió Mallory Pugh -ahora Mallory Swanson Pugh tras casarse con el jugador de béisbol, James Dansby Swanson- fue enorme y causó estragos en una jugadora que estaba empezando a ser la "futura estrella" de la selección estadounidense.

Formar parte de una selección que siempre ha estado plagada de grandes nombres no es fácil. Tener la presión de convertirte en alguien cuando entras en el equipo tampoco. En 2015 Pugh empezó a estar en boca de todos después de marcar siete goles en cinco partidos en la CONCACAF Sub-20. Tenía tan solo 17 años. Su rendimiento hizo que recibiera la llamada de la selección absoluta en 2016 y se convirtió en la jugadora más joven en debutar con Estados Unidos desde que Heather O'Reailly once años atrás. Para agrandar la hazaña, marcó su primer gol el mismo día en el que se puso por primera vez la camiseta de la absoluta.

Todo no era tan bonito como parecía. "Simplemente estaba ahí, solo jugaba", confesó la jugadora. Siete años después de su debut, Mallory Pugh está empezando a reencontrarse en el campo de fútbol. Ahora puede ser ella. A pesar de ser una de las jugadoras más en forma de Estados Unidos, habiendo marcado recientemente cuatro goles de los cinco que la selección ha metido en la She Believes Cup, por el camino ha tenido que dar pasos hacia atrás para sembrar los frutos que está empezando a recoger ahora.

Chicago, su salvación

En 2020 Pugh firmó su tercer contrato en tres años al ser traspasada a Chicago Red Stars. No encontraba su sitio. La presión estaba apagando la luz de la que estaba destinada a ser una de las estrellas de la selección. "Marcharme a Chicago Red Stars fue grandioso. Quería estar en un ambiente de entrenamiento que me empujara y en el que me sintiera cómoda. También quería quitarme la presión de encima. Era muy joven y sentía que todas las miradas estaban puestas en mi", cuenta Pugh en "The Journey".

Pugh con Chicago Red Stars.  Chicago Red Stars
Pugh con Chicago Red Stars. Chicago Red Stars

Llegar a un equipo donde había jugadoras veteranas, con experiencia y que acaparaban toda la atención como Julie Ertz, hizo que 'Mal' no tuviera tanta expectación a su alrededor. Y esto le quitó la obligación de tener que ser la mejor jugadora del equipo y la que estaba obligada a marcar todos los goles. Esta fue la primera vez en su carrera que pudo ser ella misma en el campo: "Venir a Chicago Red Stars y dar un paso hacia atrás creo que fue uno de los aspectos sobre cómo y por qué he llegado a donde estoy". Fue la transformación de una jugadora que dudaba de sí misma y de su confianza.

La llamada de Vlatko

Recibir una llamada personal del seleccionador nacional para decirte que no vas a ser parte del equipo que represente a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos es duro. En el caso de Mallory Pugh, fue "una de las mejores cosas" que le pudo pasar en su carrera. Fue la adversidad que necesitaba para volver a tener los pies en la tierra.

Después de ganar el Mundial de Francia en 2019 con 21 años, llegó el duro golpe de realidad. Primero una lesión entrenando con la selección de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hizo que tuviera que abandonar la concentración. Después del primer varapalo, llegó la llamada de Vlatko para comunicarle que no sería parte de la lista de convocadas para los Juegos Olímpicos a modo de "llamada de atención", porque necesitaba ser "más consistente en el día a día". Así lo dijo en la rueda de prensa en la que anunciaba la convocatoria para luchar por la clasificación para las olimpiadas.

"Pensé en por qué me estaba pasando esto y en que no saldría de esta"

Mallory Swanson delantera de Chicago Red Stars.

Siendo conocedores de su potencial, Andonovski y su staff invitaron a Mallory a ir a entrenar con la selección a pesar de que no estuviera en la lista. Querían brindarle una oportunidad para que pudiera seguir entrenando con el equipo. "Ganas la Copa del Mundo, estás en lo alto y luego boom. Me lesioné y recuerdo que pensé en por qué me estaba pasando esto y en que no saldría de esta", confiesa en el reportaje. No ir con la selección le ayudó a encontrar su propio juego otra vez.

“Tienes que meterlo en la portería”

La pasión de Mallory por el fútbol viene de familia. El amor por su hermana, quien era fan del fútbol, hizo que ella también lo fuera. Cumpliendo con el papel de ser la mayor, Brianna no le dejaba ganar y se aliaba con su mejor amiga para jugar contra 'Mal'. Este fue otro de los factores que la potenciaron como futbolista.

Mallory de pequeña.  Mallory Pugh
Mallory de pequeña. Mallory Pugh

Pugh se convirtió en el equipamiento esencial de su hermana para los partidos. Iba a todos. Mientras el encuentro estaba en juego, ella estaba sentada en el banquillo estudiando cada jugada y esperando su momento. Cuando el árbitro pitaba el descanso, Mallory corría hacia la portería para aprovechar que el campo se quedaba libre y poder jugar. Cuando llegaba a casa, su mente tampoco descansaba. Desde los cuatro años, Pugh creció viendo partidos narrados en español en el canal Telemundo desde su mini televisor de Hello Kitty.

Los entrenamientos de su hermana también eran los suyos. Una portería vacía y un balón era lo que necesitaba para empezar a trabajar la técnica y los disparos a portería. Uno de esos días fue capaz de levantar el balón de una patada, aunque se fue por encima del larguero. Aquel día recibió uno de los primeros consejos y de los más útiles por parte de su padre: "No, no, así no. Se supone que debes golpearlo hacia la portería".

Lo que ha conseguido desde entonces ya está escrito en la historia. Con la misma ilusión que la de aquella niña, Mallory Pugh siguió trabajando buscando la libertad para simplemente jugar a fútbol. Una tarea en la que sigue evolucionando pero, esta vez, con el objetivo del Mundial de Australia y Nueva Zelanda en el horizonte.