Los árboles y el pádel tienen la solución al problema del césped artificial y dos clubes de Primera se han adelantado
La Unión Europea prohibirá la venta del caucho granulado que se usa en la mayoría de los campos de hierba artificial. Varios clubes ya han instalado campos de corcho y coco.

La prohibición de la venta de microplásticos en la Unión Europea a partir de 2031 va a suponer en los próximos años un dolor de cabeza tremendo para muchísimos ayuntamientos, propietarios de la mayoría de campos de césped artificial que hay España. El caucho desaparecerá de los terrenos de juego y los departamentos de innovación de las empresas del sector llevan ya tiempo analizando y desarrollando nuevos materiales que puedan suplir las famosas bolitas negras que inundan los campos de toda España.
El caucho es el mejor material que se ha probado hasta el momento por varias razones: es el que mejor imita la amortiguación del césped natural, es muy barato -procede de neumáticos reciclados-, resiste bien a las inclemencias meteorológicas, ofrece un tiempo de jugabilidad altísimo y cumple con los requisitos de la FIFA y World Rugby.
Sin embargo, al ser un microplástico que no es biodegradable supone una seria amenaza para la salud, razón que ha llevado a la Unión Europea a prohibir su venta a partir de octubre de 2031. Esto implica que los más de 15.000 campos de césped artificial que hay en España -un dato que seguramente será mayor, pues el último censo fue en 2005- tendrán que mudar la piel en los próximos años.
Actualmente no existe un material que ofrezca todas las ventajas del caucho. "Ahora empieza la búsqueda de un relleno mágico que aúne las cualidades mecánicas ideales, de rendimiento y de salud, y que sea barato", indica a Relevo Pablo Burillo, experto en marketing deportivo de la Universidad Europea. Y la solución, ese material "mágico", puede estar en los árboles y en el pádel. Sí, has leído bien.
Desde hace años, varias empresas españolas se dedican a la fabricación e instalación de campos de hierba artificial sin caucho y los materiales que usan son corcho, grano de coco e incluso huesos de aceituna. "Nuestro objetivo es desarrollar nuevas fórmulas de relleno del césped con productos que sean naturales y, por lo tanto, biodegradables. Actualmente trabajamos con corcho y coco -importando de India- y estamos haciendo pruebas de laboratorio de otro producto para que tenga la homologación de la FIFA", señala José Luis Rubio, responsable de desarrollo de GreenPoint Natura. Esta empresa ha instalado campos de corcho y coco para las categorías inferiores de clubes como Athletic de Bilbao, Villarreal, Oviedo o Sporting de Gijón. El Barcelona también se interesó, pero de momento no ha hecho ningún pedido.
Hay clientes que piden una instalación con 100% granulado de coco, otros un 100% de corcho, pero lo más habitual que se utilicen mezclas, ya que el coco es mucho más barato pero el corcho tiene una calidad superior. De hecho, otra empresa del sector como RealTurf empezó trabajando con la fibra de coco pero acabó desechando la idea para centrarse únicamente en el corcho. También hay otros fabricantes que han instalado campos con huesos de las aceitunas mezclados con corcho, aunque son casos muy aislados.

Harían falta más de 200.000 toneladas de corcho
Los campos de césped artificial están formados por una malla de fibra de hierba que se recubre de una capa de arena de unos 15 kilos de arena de sílice por metro cuadrado y luego se meten kilos y kilos de relleno. En el caso del caucho, se empelan unos 13 kilos por metro cuadrado: eso equivale a unas 80 toneladas de caucho para un campo de fútbol 11 de 6.000 metros cuadrados (La hierba del Bernabéu ocupa una superficie de 8.500 metros cuadrados).
Como el corcho tiene una densidad mucho menor, haría falta bastante menos material para rellenar un campo. Aún así, las empresas consultadas calculan que se necesitan unos cuatro kilos por metro cuadrado. Eso son 24 toneladas de corcho en un campo promedio de 6.000 metros cuadrados. Por lo tanto, para rellenar, pongamos por ejemplo, 10.000 campos de césped artificial, harían falta 240.000 toneladas de corcho. Lógicamente, eso es imposible.
"El corcho, que es la corteza de alcornoque, es un material finito. Por ahora no hemos tenido problemas de suministro, pero imagínate que ahora miles de campos quieren relleno de corcho. Es imposible. Tenemos que buscar otras soluciones", indica José Antonio Barón, CEO de Mantenturf, una empresa dedicada a la instalación de campos de césped artificial.
Y luego está el tema del precio. "Un campo de caucho de fútbol 11 cuesta en torno a 20 euros el metro cuadrado, lo que son unos 120.000 euros. El de corcho aumenta el precio en unos cinco o diez euros el metro cuadrado y el precio final estaría entre los 150.000 y los 180.000 euros", responde Miguel Ramírez, CEO de Padelcor, empresa que instala campos de corcho y coco en Andalucía.
El ejemplo del pádel
Con todos estos datos sobre la mesa, está claro que la solución final no está sólo en los árboles. "Se necesita innovar más", dice Rubén Martín, de RealTurf. Este mismo martes ha habido una reunión en el Instituto de Biomedicina de Valencia en el que el tema de los campos del futuro ha sido un tema central. "Y por lo que hemos hablado, he llegado a la conclusión de que en unos pocos años vamos a tener un producto sin relleno, es decir, un césped texturizado sin arena", añade Rubén Martín.
"Eso equivaldría a la evolución que se ha visto en el pádel. Las pistas de última generación de pádel son de un césped texturizado en el que apenas hay arena", comenta. No obstante, todavía queda un punto importantísimo por pulir: este tipo de superficies generan mucha abrasión -quemaduras cuando roza la piel- y se está trabajando en esa dirección. Además, la FIFA todavía no ha homologado ninguna superficie sin relleno. La carrera por los campos de césped artificial del futuro sólo acaba de comenzar.