FÚTBOL

No volverás a jugar en tierra: la letra pequeña del futuro del césped artificial y el relleno "mágico"

La nueva normativa de la Comisión Europea eliminará la venta de microplásticos a partir de 2031, pero los campos de césped artificial se mantendrán.

Unos operarios retiran las planchas de césped artificial en la ciudad deportiva del Racing de Santander en 2017. /Roberto Ruiz
Unos operarios retiran las planchas de césped artificial en la ciudad deportiva del Racing de Santander en 2017. Roberto Ruiz
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Quizás en las últimas horas te has vuelto a imaginar corriendo en un campo de tierra, teniendo que rematar un Mikasa duro como una piedra y llegando al vestuario lleno de barro y con las rodillas ensangrentadas. Si nunca te gustó ese fútbol, tranquilo. Si naciste ya en la época del caucho, tranquilo. Tranquilos todos: los campos de fútbol de césped artificial no van desaparecer. Ni ahora ni dentro de ocho años.

La interpretación de la nueva normativa de la Comisión Europea sobre los microplásticos ha creado algo de confusión. La realidad es que los campos de césped artificial -utilizados para fútbol y rugby, principalmente- tal y como los conocemos, los de las bolitas de caucho que se te meten por cualquier lado, tienen los días contados. Pero eso no quiere decir que vayan a desaparecer. "Esto es como si con la prohibición de los coches diésel en Europa el mensaje que llega a la población es que han prohibido los coches. No, lo que han prohibido es el diésel. Los coches seguirán", señala a Relevo Pablo Burillo, profesor de marketing deportivo en la Universidad Europea.

En este texto vamos a intentar explicar todas las dudas en torno a los campos de césped artificial: desde qué son los microplásticos hasta por qué el caucho es el mejor material pasando por cómo serán los campos del futuro. Una pista: la solución a todo puede estar en el corcho, en los huesos de aceituna e incluso en la cáscara de los cocos. Vamos por partes y con la ayuda de tres expertos: Pedro Antonio Jiménez, profesor en microbiología de la Universidad CEU San Pablo; Juan Carlos González, director de innovación en Deporte del Instituto de Biomecánica de Valencia; y el experto en marketing deportivo Pablo Burillo.

El fútbol de tierra se apaga en España. RELEVO/Salvador Fenoll

¿Qué dice la normativa de la Comisión Europea?

El organismo europeo publicó el 25 de septiembre una nueva reglamentación para intentar reducir el impacto de los microplásticos. La normativa, que entró en vigor el 15 de octubre, dice literalmente que "el material de relleno granular utilizado en superficies deportivas artificiales es la mayor fuente de liberación de microplásticos añadidos intencionadamente en el medio ambiente".

Es la normativa que prohibió la purpurina hace unas semanas. Con el caucho de los campos de fútbol da de plazo hasta octubre de 2031, "a fin de dar a los propietarios y gestores de terrenos de juego el tiempo necesario para cambiar a otras alternativas y permitir que la mayoría de los terrenos deportivos existentes lleguen al final de su vida útil". Según la Comisión Europea, con las medidas adoptadas se evitará la liberación al medio ambiente de aproximadamente medio millón de toneladas de microplásticos.

¿Qué son los microplásticos y por qué son peligrosos?

"Se conoce como microplástico a aquel elemento de naturaleza plástica, es decir, polimérica y no biodegradable, inferior a cinco milímetros", explica el microbiólogo Juan Antonio Jiménez. "Un día no pasa nada, pero la permanencia continuada en un campo de fútbol a estos plásticos puede producir algún tipo de alteración endocrina, cardiovascular y respiratoria".

La vida útil de un campo de césped artificial de caucho suele estar entre los 8 y los 12 años

Es decir, cada una de las bolitas de caucho que rellenan el césped artificial son consideradas un microplástico. El problema de los microplásticos es que no son biodegradables y que, al acumularse en los animales, los seres humanos los acaban consumiendo a través de los alimentos. "Tenemos muchos ámbitos de exposición y los campos de césped son uno más. Por eso, la normativa de la Comisión Europea es acertada", añade el microbiólogo de la Universidad CEU San Pablo.

¿De qué están hechos los campos de césped artificial?

Los campos de césped artificial constan de una malla de fibra de hierba que se coloca sobre el suelo. Después, se rellena con dos capas: una de arena, que sirve para fijar la malla al suelo y que no se levante; y una segunda que en la mayoría de los casos es de caucho, cuyo objetivo es simular a la amortiguación del césped natural. Otras instalaciones deportivas, como las pistas de pádel, se instalan únicamente con la malla y la arena y no necesitan la capa de caucho.

La vida útil de un campo de césped artificial suele estar entre los 8 y los 12 años, aunque al menos una vez al año hay que rellenar con más caucho porque éste se pierde entre las lluvias y lo que se cuela en el calzado y la ropa de los jugadores.

La nueva normativa no prohíbe ahora mismo instalar campos de caucho. "De hecho, la normativa lo que dice es que no se va a poder comercializar el caucho a partir de octubre de 2031. Si tú quieres, vas a poder instalar un campo en septiembre de 2031 y si te compras unos sacos de caucho, puedes aguantar unos años", indica Juan Carlos González, del Instituto de Biomecánica de Valencia. "Los campos existentes no hay que cambiarlos. No hay que alarmarse. Van a seguir funcionando, pero lo que hay que hacer es buscar nuevas alternativas".

Sacos de caucho en un campo de césped artificial.  Javier Cotera
Sacos de caucho en un campo de césped artificial. Javier Cotera

¿Por qué el caucho es el mejor material?

Hasta el momento, de todos los materiales probados, el caucho es el mejor de todos. Pablo Burillo esgrime dos razones: "Por un lado, es el más barato porque se trata de neumáticos reciclados, es decir, que no hay que crearlo en una fábrica ad hoc. Y por otro lado es que mecánicamente es mucho más parecido al césped natural que otros materiales", señala.

Otra razón que explica también que prácticamente el 100% de los cerca de 15.000 campos de césped artificial estén cubiertos de caucho es que la mayoría son propiedad de Ayuntamientos. Y las administraciones públicas siempre miran el bolsillo.

A todo eso se añade que es un material que resiste bien las inclemencias meteorológicas, que ofrece un tiempo de jugabilidad infinitamente superior al césped natural y que cumple con los requisitos de FIFA y World Rugby.

¿Cuáles son las alternativas al caucho?

"Ahora empieza la búsqueda de un relleno mágico que aúne las cualidades mecánicas ideales, de rendimiento y de salud, y que sea barato", señala Pablo Burillo, de la Universidad Europea. Es decir, empieza una carrera por encontrar el mejor material: puede ser alguno de los probados hasta el momento con alguna evolución o incluso puede aparecer una solución nueva.

En España ya se han construido campos de césped artificial con corcho o con fibra de cáscara de coco. "El corcho está bien y tiene unas cualidades mecánicas que son bastante buenas, pero flota y cuando llueve se pierde mucho", comenta Pablo Burillo. "Además, es finito. No puedes aumentar la producción en un 100% de la noche a la mañana", agrega Juan Carlos González.

Otra opción es el coco, usado ya en algunos campos de Andalucía para evitar el calor que desprende el caucho cuando la temperatura es muy alta. "También se está probando con huesos de aceitunas, maderas y otros materiales naturales. Pero se degradan muy rápido. Ahora empieza la vía para innovar", continúa el experto del Instituto de Biomecánica de Valencia. Y no descarten bolitas de caucho de más de cinco milímetros.