Lo que más gusta y lo que menos del nuevo Bernabéu: "Esos hierros los taparán con algo, ¿no?"
El club blanco no acaba de terminar el estadio pero los aficionados se animan a opinar. Notan algunos fallos a corregir.

La obras del nuevo Santiago Bernabéu entran en su recta final. Cada vez se asemeja más a las proyecciones realizadas hace ya un lustro. Su nuevo caparazón de acero, la cubierta retráctil o el hipogeo donde se guarda el césped han impresionado a propios y extraños, convirtiendo al estadio en un hito en lo que a construcción y arquitectura se refiere por su innovación y diseño.
Pero, ¿qué es lo que más y lo que menos gusta del nuevo Bernabéu? Los aficionados blancos que llevan toda la vida como abonados llegan ahora al estadio como si se tratase de una experiencia nueva. "Lo que menos me gusta es que no esté terminado. Llevamos ya demasiados años de obras", comenta Alfredo antes del Real Madrid-Union Berlin de Champions. Socios y demás aficionados se han acostumbrado a grúas y andamios. No deja de ser fastidioso para algunos de ellos, aunque el club se empeñe en hacer los accesos lo más cómodos posibles.
Una de las quejas más comunes, incluso dentro del club, viene por la posición de las lamas en el lateral oeste, el que da a Castellana. Relevo informó el 16 de junio que el Real Madrid había quedado muy descontento con la fachada y ya se trabaja en tratar de encontrar una solución, empezando por colocar nuevas lamas que tapen más hueco e impidan que se vea demasiado el interior.
Aficionados blancos también han mostrado su descontento por esta visión exterior del campo y no sólo por la fachada de Castellana. Las lamas que dan a la calle Padre Damián también se ven separadas y se aprecia especialmente de noche, con las luces interiores permitiendo que se vea con facilidad el interior. El club va a primar cuidar el aspecto tanto de día como de noche, pero tratará de mejorar ambos con nuevas reformas.
"Me gusta mucho de día, pero tienen que mejorarlo de noche. A ver qué hacen con las lamas... Pero me sigue pareciendo espectacular. Tenemos el mejor estadio del mundo", dice Sara, que visita por primera vez el campo esta temporada para ver la Champions. La visión del club se ha extendido a parte de la afición.
El techo retráctil y el marcador 360
Dentro, el techo se lleva todo el protagonismo. Mientras todas las pantallas del marcador 360 no estén colocadas (de momento sólo se ven las de los fondos y en uno de los laterales), la nueva cubierta, con la que ya se realizan pruebas, es lo que más impresiona a la gente. El sistema de cierre tarda unos 20 minutos en capotar el Bernabéu. En LaLiga, es el club quien decide si lo utiliza o no, mientras que en Champions la decisión la toman los organizadores de la competición.
Contra el Getafe se cerró, aunque no completamente. Sirvió como prueba y el público salió encantado por la acústica que se generaba. Ayuda que, a diferencia de otras temporadas, la grada de animación ya cuenta con todos sus asientos disponibles en el fondo sur.
Sí que algunos fans le ven un punto negativo. El amasijo de hierros que sostienen al marcador 360 es demasiado visible. "Lo taparán con algo, ¿no?", comenta un aficionado con el que habla este medio, afirmando que no le gusta cómo se ve. Las pantallas, de la empresa Daktronics, se están trasladando por separado y en barco para después ensamblarlas directamente en lo alto del estadio.
Otro cambio de cara que se ha llevado el aprobado general está en las gradas. Los nuevos asientos, de color oscuro, algo más cómodos y reclinables, le dan un toque moderno. Se han cambiado en prácticamente todos los anfiteatros, aunque se siguen viendo zonas con los antiguos, en azul claro. Algunos de esos asientos se ven los vips, que a partir de ahora tendrán butacas exteriores, además de los clásicos box con cristal.
No todos están tan contentos con los asientos, y no precisamente por su color. La creación de nuevas salas vip ha obligado al club a mover de sitio a muchos de socios que llevaban en sus butacas décadas. Algunos se quejan de las formas, sin derecho a reclamar o alternativas a elegir.
El club no cesa en los trabajos. Todo para conseguir el mejor estadio de Europa y un reclamo económico que permita la viabilidad del club más allá del fútbol. La gran apuesta del Madrid para el presente y, sobre todo, para un futuro.