GIRONDINS DE BURDEOS

La historia de Gérard Lopez, el español tras el hundimiento del Girondins... y de muchos otros

El club por el que pasaron jugadores como Zidane, Tigana o Tchouameni no es el primero que termina mal: Lille, Mouscron, Boavista... o la escudería Lotus también lo sufrieron.

El presidente del Girondins de Burdeos, Gérard López./AFP
El presidente del Girondins de Burdeos, Gérard López. AFP
Sergio Fernández

Sergio Fernández

Son 87 años de profesionalidad para un club histórico los que ahora se pierden. El Girondins de Burdeos pierde esta condición después de una calamitosa gestión desde hace demasiados años. La caída en desgracia de un histórico ha convertido a su último dueño, el español (aunque nacido en Luxemburgo) Gérard Lopez, en una de las personas que más rechazo generan en el fútbol galo. No es el único culpable en realidad, pero sí de los principales. La decadencia del equipo del sur Francia lleva siendo dramática mucho tiempo, y ahora mismo Lopez centra la mayoría de los focos. Se veía venir este final. La pérdida es irreparable para el fútbol francés y europeo.

Como ya le ocurriera en España a algunos clubes como el Recreativo de Huelva, el Reus, el Oviedo, Málaga... el descenso a categoría no profesional es un golpe mortal para una entidad. La camiseta del Girondins la han vestido, entre otros muchos, futbolistas de la talla de Jean Tigana, Zinedine Zidane, Aurelien Tchouaméni, Jules Koundé, Pauleta o Yoann Gourcuff. Fueron finalistas de la Europa League (entonces era la Copa de la UEFA) en 1996 y seis veces campeón de la Liga gala, además de 4 copas de Francia o tres copas de la Liga. Un club centenario que nació en 1920 y que enseguida, 14 años después, ya fue profesional... hasta ahora.

El final se concretó el pasado 23 de julio con un comunicado en el que el Girondins aceptaba otra sanción: otro descenso administrativo, esta vez a la tercera división, después de que en 2021 ya los hubieran descendido a la segunda. Esto convierte en inviable (todavía más) conseguir los recursos que necesitaban para salir del agujero financiero en el que estaban. Tienen una deuda estimada en 90 millones de euros, si hubieran conseguido 40 podrían haberlo peleado, pero no han podido. Y no les ha quedado más remedio que rendirse.

"Estoy indignado, como todos los que aman a este club", aseguró el exjugador del Athletic y Girondins, Bixente Lizarazu. Para el campeón del mundo con Francia, Gérard Lopez está en el epicentro del problema: "Lo que está ocurriendo es desgraciadamente la consecuencia de muchos años de desastrosa gestión deportiva y financiera. Desde la llegada de Gérard Lopez, ha sido incomprensible y tozuda", sentenció. También el madridista Tchouameni se pronunció en sus redes sobre este tema.

La situación en Burdeos es terrible. Con su grupo ultra, los llamados Ultramarines, centrando sus iras en Gérard Lopez (que reside en Miami y no parece muy probable que aparezca por el sur de Francia) y algunos de sus antecesores, las únicas esperanzas pasan ahora por alguna opción de refundación, ya que la deuda de 90 millones es inasumible para ningún inversor... y menos en la tercera categoría del fútbol galo.

Gérard Lopez: un historial de batacazos

Y no es el primer batacazo de Gérard Lopez: probó suerte en la Fórmula 1 con el equipo Lotus entre 2011 y 2015, fracasando. También con el Lille, al que llegó en 2017 y del que, a pesar de colocar en Europa, terminó saliendo por la puerta de atrás. No consiguió devolver el capital que había pedido para comprar el club. Ya sin él (y sin el español Luis Campos como director deportivo) en el organigrama, el Lille se proclamó campeón de la Ligue 1, pero después entró en un periodo muy complicado en términos financieros.

También después de su gestión terminó desapareciendo el Mouscron belga, así como el Boavista portugués se encuentra, de igual manera, en una situación económica delicada a raíz de su gestión. Ahora, culmina otro fiasco con sus intentos de reflotar el histórico Girondins de Burdeos.

Una larga agonía

No es que haya sido algo sorpresivo: el órgano de control financiero (similar al que funciona en el fútbol español) lleva dos años advirtiendo al Girondins de su catastrófica situación y de que la huida hacia delante en lo deportivo iba a tener un final abrupto si no aseguraban el cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Ahora, con el club oficialmente en quiebra ante el Tribunal de Comercio de Burdeos, la pérdida de su condición de profesional era inevitable. Y, con ella, un recorte brutal de sus opciones de ingresar algo de dinero y salir del pozo. El anuncio, tras estar meses asegurando (de forma poco realista) que iban a pelearlo hasta el final, fue demoledor: "Es una decisión difícil de tomar que anticipa una consecuencia inevitable del proceso de restructuración. El club ha desistido de solicitar el mantenimiento de su estatus profesional".

Los jugadores de la plantilla, entre ellos el español Pedro Díaz, han sido liberados de sus contratos y pueden firmar por el club que quieran.

La relación de la afición de Burdeos con Lopez tuvo algunos momentos buenos. Cogió al club en una situación de bancarrota en 2021 y, en primera instancia, lo salvó de un final calamitoso como el que ahora han sufrido. En los años siguientes, el nuevo propietario hispano-luxemburgués siguió endeudándose para tratar de sacar al equipo del pozo pidiendo dinero a fondos de inversión... que luego no podía devolver. Ni vender jugadores, ni generar ingresos al nivel que necesitaba.

A pesar de todo, Gérard Lopez, aguantó en su puesto hasta el último día. Al final decidió no inyectar más dinero y fue incapaz de encontrar una solución financiera viable. Como es habitual en este tipo de procesos, mantuvo algunas conversaciones con presuntos "salvadores" para el club, o eso aseguraba él, que elevaron la esperanza de llegar a una solución. No fructificaron (como también es habitual).

Este desastre con un club histórico como el Girondins de Burdeos no hace sino ahondar en la crisis del fútbol francés que está pasando por una etapa clarísima de estrecheces económicas. Y más ahora teniendo que vender sus derechos de televisión sin grandes figuras como el ya madridista Kylian Mbappé.