ENTREVISTA

Iñaki Aguirregabiria descubre la cara B de los medios: "Dos mil por cien hay más egos que en la cantera del Real Madrid"

El periodista de Movistar Plus+ analiza la situación del periodismo deportivo en Relevo: "Ceder a los que están viciados me indigna".

Iñaki Aguirregabiria, al finalizar la entrevista. /RELEVO/S. FENOLL
Iñaki Aguirregabiria, al finalizar la entrevista. RELEVO/S. FENOLL
June Lavín
Rodra P
Salvador Fenoll

June Lavín, Rodra P y Salvador Fenoll

Canterano del Real Madrid, modelo y presentador de televisión en Movistar Plus+. Quedó claro en la primera parte de la entrevista a Iñaki Aguirregabiria (Tarragona, 1988): resulta complicado, por no decir imposible, igualar su bagaje. Aunque una triple rotura de cruzado le impidió cumplir su sueño ("sí, sí, sí, pensaba que iba a ser futbolista profesional) y le obligó a colgar las botas con apenas 18 años, bien valorado en las categorías inferiores del club blanco, también le acercó al periodismo. "No soy periodista porque haya nacido queriendo ser periodista. Me dedico a lo que me dedico por el fútbol", menciona. Sus días empiezan a las seis de la mañana, realiza tres horas de directo en Twitch, de siete a diez, y le mete "mucha caña a las redes sociales". Y lo hace con la misma energía con la que, en su tiempo libre, comparte pista de pádel con amigos, exfutbolistas e incluso influencers.

Iñaki Aguirregabiria, sobre los egos en la televisión y en la cantera del Madrid.RELEVO/S. FENOLL

Los fines de semana, eso sí, cambia una de las habitaciones de su casa por el plató de Movistar Plus+, donde empezó como becario mientras cursaba el máster. Acumula más de doce años en la cadena, de la que ahora es uno de los rostros más importantes, y encabeza el espacio DeportePlus. En la charla, además, aprovecha para hacer una extensa y detallada radiografía de la profesión ("creo que no está tan mal como se dice, pero que es muy mejorable") y para reivindicar la importancia de la televisión, cuestionada por el auge de las redes sociales. También regresa a uno de los momentos más complicados de su carrera, cuando se vio obligado a pedir perdón por unos tuits de 2012 sobre Messi y Dani Alves: "Lo que pasó me ayudó a valorar un poco más todo, a ser más consciente de todo lo que hacemos en la vida puede tener una repercusión".

¿Cómo crees que está el periodismo deportivo ahora mismo?

Es una buena pregunta también, eh. Yo creo que no está tan mal como se dice, creo que es muy mejorable y creo que deberíamos ser más autocríticos todos los que nos dedicamos a esto. Se está adaptando un poco a la tendencia actual de la sociedad en general. Al final, el periodismo deportivo no puede estar al margen de lo que es la sociedad y sí que es verdad que, en cuanto a imagen, es un asunto muy mejorable. Creo que, si tú preguntas en la calle qué opinan de los periodistas deportivos, las respuestas nos sitúan en un lugar un poco malo. Es así. Pero yo reconozco que hay gente que hace muy bien las cosas dentro de nuestra profesión, me da rabia que al final, en la calle, quede más el poso de los que no lo hacen bien que de los que lo hacen bien. Al final, los más ruidosos casi siempre son los que menos lo merecen. Es una profesión cambiante y yo creo que, como todo en la vida, no es el mejor momento social por crispación y polarización para el periodismo, que se empapa un poco de esto.

¿Y los futbolistas? Parece que muchos ya han dado el paso de recurrir siempre a redes sociales para consumir información.

Depende de cada uno. Estoy convencido de que hay futbolistas que consumen el día a día de la información deportiva a través de medios convencionales y de nuevos medios, no tengo ninguna duda. Yo sé que, por ejemplo, los programas de Movistar los ven muchos futbolistas, pero hay otros que no, que no los ven y que tampoco los quieren ver. Es verdad que seguramente los más jóvenes ya no ven tanto la tele o ya no escuchan tanto la radio como lo hacían los de hace unos años, y consumen más TikTok, Instagram y todo este tipo de información, pero los periodistas tenemos que ser conscientes de que los protagonistas también nos escuchan, por supuesto, que no viven en una burbuja al margen de lo que decimos.

"Me gustaría que los jugadores fuesen más cercanos con los periodistas, pero algo habremos hecho mal para que la relación sea esta"

Iñaki Aguirregabiria Presentador de Movistar Plus+

Y yo soy consciente de que hay muchos futbolistas a los que no les gusta lo que hacemos los periodistas porque piensan que somos irrespetuosos con su trabajo, que no somos justos... Lo de siempre. Estamos en un punto en el que cada vez hay más distancia entre el protagonista y el periodista y a mí eso sí que no me gusta, porque no sé yo si esta tendencia va a cambiar en algún momento. La tendencia es la que es y cada vez hay más distancia, y esto sí que a mí realmente me preocupa como periodista, como apasionado de los medios de comunicación, pero también como apasionado al fútbol, porque a mí me gustaría, poniéndome en la piel de los aficionados y de los que consumen periodismo deportivo, que los jugadores fuesen más cercanos con nosotros. Pero, bueno, algo habremos hecho mal para que la relación sea esta.

En muchas casas entran en pánico cuando escuchan a sus hijos tomar la decisión de estudiar periodismo. Ya sabes: que si no tiene salidas, que si está mal pagado...

Mis padres me decían: "Ciencias, ciencias... Tú coge ciencias y luego ya verás. Mira tu hermana, que va a ser ingeniera". Yo tenía claro que iba a hacer letras. Entonces, mis padres creo que asumieron rápido que su hijo no iba a ser arquitecto, no iba a ser médico, no iba a ser ingeniero... Me gustaba mucho la comunicación, siempre me había gustado. Mis padres siempre me decían mucho: "Oye, tú fórmate, ten las cosas más o menos claras, da igual, pero fórmate, sé currante en el día a día y luego ya veremos dónde te lleva el camino". Pero les daba un poco igual. Sí es verdad que yo creo que querían que tirase más al mundo de la ciencia, porque normalmente tiene más salidas y está como más valorado, pero no creo que se llevasen una desilusión y a día de hoy yo sé que están muy contentos con lo que hago.

Un periodista y un futbolista que te hayan flipado.

Del mundo del fútbol hay una anécdota buena con Juan Mata, asturiano que viene al Madrid en cadete de segundo año. Yo le conozco en cadete de primer año porque vamos con la Selección y, bueno, él iba convocado como jugador del Real Oviedo y yo, como jugador del Real Madrid. Y recuerdo verle entrenar con la Selección y flipar en plan: "¿Este chaval de dónde ha salido? La calidad que tiene este chaval es alucinante". Y eso recuerdo que fue final de temporada de cadete de primer año y, cuando empezó la pretemporada de cadete de segundo año, en el primer día de entrenamiento estaba Mata. Yo no sabía que iba a fichar por el Madrid. Nos saludamos los que habíamos coincidido en la Selección y recuerdo a un compañero de equipo decirle a otro: "Vas a flipar con este chaval". Y evidentemente flipó. Era un constante derroche de calidad en cada entrenamiento: controles, forma de golpear el balón... Una delicia, una delicia. Bueno, Juan Mata...¿Qué os voy a contar? Luego, campeón del mundo.

La típica pregunta que me hacen de: "Oye, ¿pero tú coincidiste con alguien famoso en el Madrid? Y, hombre, pues Juan Mata, la generación de Juan Mata y de alguno más, eh. Alberto Bueno era un escándalo en época de cantera y luego hay muchos más por ahí: Adrián González, Pedro Mosquera, Claudio Giráldez, que ahora está entrenando al Celta... Todos eran muy buenos, teníamos una muy buena generación, la verdad, pero lo de Juan Mata y Alberto Bueno, un tío al que se le caían los goles con una facilidad también brutal, pues espectacular. Y, aplicado a los medios de comunicación, aprovechando que ahora comparto plató con él cada fin de semana, cada domingo en Movistar, me impactó mucho la primera vez que vi en directo a Juanma Castaño. Y no fue en un programa. Fue en un evento de presentación de temporada cuando él llega a Movistar y recuerdo un acto en el que, bueno, había prensa, estaban las caras nuevas que había fichado la tele, director de deportes... Estaba todo el mundo ahí y Juanma Castaño, como flamante fichaje, pues dirigía un poco el evento.

¿Y bien?

Me acuerdo de estar en una silla sentado viendo la presentación y empezó a hablar Juanma y dije: "Claro, ahora entiendo todo". O sea, con cuatro frases, todo lo que transmitía, no sé... La voz, todo, toda la personalidad, el aura que transmitía. Dije: "Hostia puta, es que la gente que ocupa estos puestos tan relevantes a nivel comunicación no es porque sí, no es casualidad".

¿Eres de los que se ve en la tele para sacarse fallos y mejorar?

Antes los veía más [refiriéndose a los programas que presenta], porque creo que además me ayudaba. No me veía por el hecho de: "Ah, voy a verme en la tele, qué guay". No, no. Me veía con un bloc de notas y mental y decía: "Pues esto no me gusta, esto no me gusta, esto no me gusta...". Soy bastante autocrítico conmigo mismo y, a día de hoy, reconozco que estoy en un punto en el que a lo mejor no necesito ser tan estricto en el día a día de verme todos mis programas, pero sí que cuando hago algo nuevo me gusta verme para ver qué tal me he adaptado a ese formato o a un directo en la calle, que yo soy muy de plató. Eso sí que me gusta verlo porque yo creo que es una buena forma también de corregir errores. Yo lo hago principalmente por eso.

Estás en la tele y también en Twitch...

A ver, la tele y Twitch son dos mundos completamente paralelos. O sea, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Es verdad que al final lo que me gusta tanto de la tele como de Twitch es que puedo comunicar y contar las cosas que a mí me gustan y como a mí me gustan, pero, claro, la tele es que es la tele. Y no cualquier tele, es Movistar Plus+. Tienes una escaleta, tienes cada día que ceñirte a un tipo de programa... Mi rol en los programas es de conductor. Entonces, intentas dirigir con ritmo el programa, no meto tanta carga valorativa, no opino tanto como lo hago en mi canal de Twitch, evidentemente. Todo lo que no hago en la tele lo hago en Twitch: no hay escaleta, puedo tirarme 25 minutos hablando de lo que a mí me apetezca o una hora o un minuto... Y eso a mí me mola, porque vengo de lo que es el directo televisivo, que hay que ir al milímetro, y muchas veces al minuto para cuadrar escaleta y tiempo, y en Twitch puedo hacer lo que quiero. Eso me mola.

Y luego opinar. A mí me gusta mucho hablar de fútbol, soy muy futbolero, entonces creo que la opinión en el fútbol está a la orden del día. En Movistar mi rol no es tan de opinador, sino más de presentador, y en Twitch tengo la oportunidad de mostrar lo que yo veo en partidos, hablar de jugadores, de entrenadores, de acciones polémicas... Y a mí ese mix que tengo ahora mismo de tele y Twitch me gusta por eso, porque en cada uno de los dos medios puedo ofrecer una versión diferente de mí.

La gente ve más futuro a las redes sociales que a la tele.

La tele tiene muchísimo que decir. Creo que tiene mucho que decir, sobre todo en torno al directo, en torno al fútbol, a los eventos en directo. Es verdad que está cambiando el consumo, todo hay que decirlo. La gente ya no ve tanto la tele como antes, o al menos ya no la ve como antes en el sentido de que los programas, las pelis, las series... las ve cada uno cuando quiere, pero el directo de fútbol, por ejemplo, o en Movistar, que tenemos baloncesto y tenis, siempre va a estar y siempre va a mover gente, y todo lo que hagas en torno al directo, que yo creo que ahí está la clave, pues va a tener mucha pegada.

Entonces, creo que en Movistar, si seguimos teniendo derechos de deporte, seguiremos en el buen camino y en torno a esos derechos creo que hay que hacer una buena programación, porque eso se ve, y la pegada que tiene la tele, el impacto que tiene la tele... no te lo ofrece a día de hoy una red social como Twitch. Evidentemente, las audiencias en Twitch son mucho más reducidas, pero también son importantes, y luego el consumo cambia. YouTube está muy fuerte también, y el alcance de YouTube es mundial, pero yo creo que van a convivir, y creo que estamos en un punto de crecimiento constante por parte de la tele, por parte de los medios convencionales y también por parte de los nuevos medios.

Jugaste al fútbol, fuiste modelo y ahora presentas un programa de televisión. Son tres ámbitos en los que hay muchos egos... ¿En cuál lo notaste más?

Yo tuve la suerte de que en el fútbol no me encontré egos desmedidos. Al final, cuando doy el salto a la cantera del Madrid recuerdo mucho aquello que me decían de: "Cuidado, porque ahora vas al Madrid y todo el buen ambiente que puedes vivir en un equipo de barrio... olvídate". Pues, al menos desde mi experiencia personal, yo cuento que lo que viví ahí es una familia, un vestuario unido... evidentemente, con una exigencia brutal y había situaciones complicadas que no se veían en el Adarve, por ejemplo en este caso, pero yo tuve mucha suerte en el fútbol. O sea, yo egos en el fútbol no viví nada excepcional ni nada raro.

Es verdad que tampoco llegué al momento de dar el salto profesional, que yo creo que ahí se puede complicar un poco más la cosa en cuanto a egos, o sea que si tuviese que decir si hay más egos en el fútbol, en la cantera del Madrid, o en la tele, ya te digo yo que en la tele dos mil por cien. Y tengo la suerte de que yo, de momento, soy un one club man, y ojalá siga siendo así. Soy de Movistar y no he salido de ahí, y en Movistar hay egos, algunos hay, pero bien, o sea está bien. Es como todo: siempre te cruzas con gente mejor o peor, pero no he visto nada alarmante. Vamos, algo he visto, pero en el fútbol nunca vi nada.

¿Cómo empezaste en Movistar Plus+?

Pues como mucha gente empieza: acabas la carrera, haces un máster, las prácticas del máster las hice en Canal Plus, porque cuando yo entro era Canal Plus, y las hice porque yo en su momento era un apasionado de Canal Plus y de cómo se hacían allí las cosas. En la cartera de ofertas que nos ofrecía el máster, en la cartera de prácticas, no estaba Canal Plus y hablé con el director y le dije: "Oye, ¿hay posibilidad de hacer prácticas en Canal Plus?". Y me dijo: "Bueno, voy a hablar con ellos porque es verdad que nunca hemos hecho nada allí". Se hacían prácticas en tele, en radio, en prensa escrita, pero en Canal Plus no. Y se abrieron ahí dos opciones, dos plazas, gracias a que yo di ese paso y, mira, circunstancias de la vida. Gracias a ese movimiento fui ahí, empecé de becario y hasta ahora.

El fútbol y el periodismo pueden tener cierta relación, pero lo del modelaje... ¿Cómo fue?

Bueno, yo diría que el 99% de los periodistas son futbolistas frustrados. Vamos, seguro. No tengo ninguna duda. El mundo de la moda me vino de casualidad. Siempre cuento esto como anécdota porque tampoco le di mucha importancia a aquellos años, que fueron unos cuantos los que pude estar trabajando de modelo mientras estudiaba, pero fue a través de una amiga mía que tenía vínculos con alguna agencia de Madrid y me decía: "Oye, Iñaki, ¿por qué no haces algo de moda? Es que tienes perfil de modelo". Y yo decía: "¿Qué voy a hacer yo de modelo? Ni me gusta ni quiero... Que no, que no, no te líes". Y, bueno, pues por detrás envió unas fotos mías y me concretó una cita con una agencia aquí en Madrid.

Y, a pesar de que yo no quería, pues les encajé, me cogieron y es verdad que empecé a hacer algún trabajillo. Es una profesión que está bien pagada. Entonces, claro, dije: "No me gusta esto, sinceramente, pero de momento hasta que ubique mi futuro hacia los medios de comunicación, que es lo que realmente quiero, pues no voy a desaprovechar esto". Y estuve unos años compaginando estudios con moda. Es verdad que gracias a la moda conocí a mucha gente espectacular, gente que a día de hoy es parte de mi vida y tuve la oportunidad de vivir fuera, en otros países, en otras ciudades. O sea que al final le saqué jugó a algo que realmente no me gusta, porque el mundo de la moda no me gusta nada. Pero bueno, estaba bien pagado, me aportó también vivencias y estuvo bien. Una época curiosa de mi vida

¿Y por qué el bigote? Nos han dicho que te preguntemos cómo es posible que te lo cuides tan bien.

Pues el bigote... Fíjate que me lo dejé porque en, no sé, 2016-2017, vi a Jon Kortajarena, modelo español, con bigote en una foto y dije: "Hostia, a este cabronazo qué bien le queda el bigote, yo quiero llevar ese bigote". Y me planté en verano, en un viaje con colegas, con bigote en el aeropuerto. Aparecí con bigote y me dijeron mis amigos: "Esto es broma, ¿no? ¿Qué haces con bigote?". Nadie llevaba bigote en aquellas. Ahora está un poco más de tendencia, que no lo he puesto de moda yo, eh, pero en ese momento no lo llevaba tanto la gente. Era llamativo. Ahora ves gente con bigote y tampoco llama tanto la atención. Y me lo dejé, y estuve todo el verano con bigote. En la tele, me acuerdo que el primer día que volví, hablo de verano de 2017, los jefes de maquillaje, peluquería y estilismo me dijeron: "Oye, Iñaki, no vas a salir con bigote, ¿no?". Y yo: "Sí, sí, tranquilos, tranquilos, que ahora vuelvo a mi estado habitual". Yo llevaba la típica barbita de tres días y no me atrevía a dejarme bigote.

Iñaki Aguirregabiria, después de la entrevista. RELEVO/S. FENOLL
Iñaki Aguirregabiria, después de la entrevista. RELEVO/S. FENOLL

Al año siguiente, volví a dejarme bigote en verano, pero arrancó la temporada de tele y dije: "No me atrevo". Y, después de tres veranos con bigote, dije: "Este año me da igual lo que me digan, bigote. Va a ser mi sello". Y me presenté ahí el primer día de tele y me miraron un poco como: "¿Lo del bigote sí este año?". Y yo: "Sí, sí, sí, de verdad, personalidad". Y hasta ahora... Ahora ya sí que no me veo sin bigote, no me veo.

Nos has chivado que tus días empiezan a las 6:30 de la mañana y que en Instagram 'reciclas' el contenido de Twitch. ¿No cansa?

Tengo la suerte de que puedo compaginar todo esto con la tele, que al final es mi principal trabajo y donde quiero seguir creciendo, por supuesto, pero el camino de Twitch que se me abrió hace unos años, me está dando a mí herramientas también de crecimiento personal y profesional. Entonces, bueno, las redes creo que hay que explotarlas. Yo hasta ahora lo he hecho poco y creo hay que estar en redes, porque creo que es muy necesario. Yo antes enfocaba las redes más como un tema de subir fotos de mi vida o de amigos, que eso a la gente le puede gustar hasta cierto punto, pero si quieres desarrollar un proyecto personal o un proyecto, mejor dicho, profesional más allá del personal, tienes que tener una estrategia, que es la que estoy teniendo ahora.

Entonces yo me levanto a las seis y media de la mañana todos los días, seis y cuarto o seis y media, a las siete hago directo de Twitch entre semana todos los días, el canal más madrugador de la plataforma, y suelo hacer tres horas de directo. A las diez termino y me quedo con la idea de temas que son actuales y que pueden generar también impacto en redes y, de lo que he hecho en Twitch, rescato algún clip, lo edito yo mismo, lo comparto a Instagram, lo comparto a TikTok y, bueno, eso también lleva a un proceso de edición que, lógicamente, pues cada vez va siendo mejor porque te vas adaptando más a todo y vas haciendo cada vez más rápido. Al final es media jornada laboral, por así decirlo, dedicada a lo que es Twitch y la creación de contenido en redes por la mañana. Luego por la tarde alguna vez intento editar algún vídeo más... Ahora estoy con el proyecto de YouTube en ciernes, que quiero darle forma, porque creo que es una plataforma que explorar y quiero lanzarme en este 2025 de alguna forma. Teniendo en cuenta que la tele tiene toda la carga a día de hoy en fin de semana, entre semana me dedico a seguir currando en otras plataformas.

¿Dónde ubicas X (antiguo Twitter)? Hace unos años rescataron unos tuits tuyos de 2012 sobre Messi y Dani Alves y tuviste que retractarte y pedir perdón.

Ahora estoy un poco más activo. He tenido años de ser más proactivo, años de sólo leer Twitter... A Twitter profesionalmente no le doy la bola que le dan otros porque no tengo tampoco una comunidad muy grande. Tampoco me gusta lo que es Twitter a día de hoy, no me gusta lo que se respira en esa plataforma... Entiendo que hay mucha gente que le da relevancia a Twitter y cuando hablo de gente hablo de profesionales de la comunicación y de gente que está metida en nuestro mundo y también gente que está fuera, en la calle, pero a mí me cuesta tomármelo en serio a día de hoy. Me cuesta creerme Twitter.

Iñaki Aguirregabiria, sobre su paso por la cantera del Madrid.RELEVO/S. FENOLL

Lo que pasó [haciendo alusión a los tuits despectivos que publicó en 2012 sobre Dani Alves y Messi] lo viví con una decepción brutal. El día que me sacan los tuits yo pensaba que me estaban hackeando la cuenta, que yo no había puesto eso. O sea, hasta ese punto. Yo dije: "Yo no he puesto eso". Yo sé que son tuits de hace un montón de años, el contexto social es otro, personal es otro, yo no era la persona que soy ahora, no me dedicaba a lo que me dedico ahora. Al final, luego hice un ejercicio de análisis de todo lo que hacía en aquella época y cómo tuiteaba, y tuiteaba para cuatro amigos, yo creo que no existían ni los grupos de WhatsApp. Ponía gilipolleces en ese sentido, que por supuesto cuando salió todo eso yo me avergoncé mogollón y lo pasé muy mal porque dije: "Este no soy yo, yo no soy esta persona". Es verdad que es peligroso el hecho de que ahora un tuit parece un axioma vital. O tú pones un tuit o tú identificas a un tuit con una persona y parece que es su leitmotiv o su carta de presentación. Y yo pienso: "A ver, que es un tuit". Para mí es un tuit, pero no en mi caso, en el caso de mucha gente digo: "Ya está, es un tuit".

Se nota que te afectó... ¿Lo sigue haciendo?

Bueno... ¿Hasta qué punto hay que darle relevancia a Twitter? Yo no se la doy, pero la gente se la da, entonces sí que fue un tema que a mí me afectó mucho porque tú no puedes controlar lo que piense la gente de ti y a mí lo que piense el 90% de la gente que está en Twitter me da un poco igual, porque hay mucho troll y mucha gente que va a hacer pupa, pero gente que no me conoce, gente que puede estar, no sé, planteándose temas laborales conmigo, que pueda pensar mal, a mí eso me dolía porque digo: "Ostras, a lo mejor piensan que soy de una forma que no soy, a lo mejor creen que yo soy algo que no, que no, que no, y es que yo soy además todo lo contrario". ¿Y por qué pones esas barbaridades? ¿Por qué pones esas burradas? Pues, chico, me gustaría decirte por qué, pero no sé.

"Me duele seguir pensando que eso lo dije yo... Estoy muy alejado de lo que pueda entenderse de aquello"

Iñaki Aguirregabiria Presentador en Movistar Plus+

Aparte que, no sé, estoy muy alejado de todo lo que pueda entenderse de aquello, pero muy alejado en cuanto a educación, en cuanto a valores de vida... Entonces no tengo la respuesta. O sea, hacerme el gracioso con mis cuatro colegas que me leían, yo qué sé, típico comentario picado en un momento en el que yo veía el fútbol diferente a cómo lo veo ahora. Ni tuiteaba para que me leyese la gente, porque no tenía seguidores, ni tuiteaba desde un punto de vista profesional porque no me dedicaba a lo que me dedico a día de hoy en los medios de comunicación, o sea que también me alegra, entre comillas, que me haya pasado eso porque creo que te ayuda a valorar un poco más todo, a ser más consciente de todo lo que hacemos en la vida puede tener una repercusión, aunque creamos que no es relevante.

La exposición es un arma de doble filo...

Hay que saber dónde estamos. Y luego también me situó un poco en: "Oye, exposición". Yo no soy un tío superfamoso, pero ya voy teniendo cierta relevancia y, si no fuese conocidillo, esto no sale a ningún lado. Y, bueno, también es una forma de: "Oye, Iñaki, cuidado, ¿sabes? Porque estás expuesto y la gente tiene mala baba y la gente va a hacer pupa". Sinceramente, me duele. Me duele seguir pensando que eso lo dije yo, y a veces me sacan los tuits estos y me duele. Yo los veo a día de hoy, hay gente que dice: "Va, pero es una gilipollez, no tiene importancia, son gilipolleces que pusiste que pueden sonar ahora a barbaridades, que lo son, pero que en su momento no tendrías esa intención". Y yo digo: "Ya, sí, lo sé, pero me duele, a día de hoy me sigue doliendo". Y sé que en algún momento pasará y ya está, lo veré con perspectiva y ya está.

¿El periodismo te hace perder la pasión por el equipo del que eres?

A mí me cambió mucho la percepción del fútbol cuando empecé a trabajar en la tele y, a medida que van pasando los años, noto una evolución y un cambio brutal, porque todos los que nos dedicamos al periodismo deportivo somos, hablando de fútbol, futboleros y todos somos de un equipo. O sea, quien te diga 'no, no, yo no soy de un equipo' te está mintiendo, porque si te gusta el fútbol eres de un equipo. ¿Qué pasa? Que hay equipos que están muy marcados en este país, sobre todo Madrid y Barça. La polarización Madrid-Barça que existe es brutal, y si ya te identificas con uno de ellos, si tú ya te ubicas en esa trinchera, pues eres así, con esta lista de personalidad: "Así, así, así". Y no, a mí eso no me gusta, no me gusta, pero reconozco que si te acercas al fútbol desde el prisma del que lo hago yo, desde el prisma de los medios de comunicación, te va cambiando la percepción... Al final vas perdiendo la pasión por el equipo que te movía desde que eras pequeño, vas conociendo más cosas que te desenamoran de ese equipo, vas conociendo a jugadores y entrenadores que no juegan en ese equipo y que te caen muy bien, vas viendo un poco todo desde una perspectiva mucho más global y diferente a la que puede tener cualquier aficionado...

Entonces es normal que esa pasión por un equipo vaya disminuyendo. La pasión por el fútbol a mí no me disminuye. A mí el fútbol me encanta, me apasiona y, a día de hoy, yo creo que cada vez me gusta más. Pero te va cambiando la percepción que tienes de los equipos y yo creo que el aficionado está en un lado, el futbolista está en otro y luego los periodistas deberíamos estar en otro. Es difícil a día de hoy que esto ocurra, porque ya sabemos también en qué punto está el periodismo deportivo; en muchas de sus tendencias actuales el bufandismo creo que mueve mucho... Y a mí esto personalmente no me gusta, no digo que no lo comparta, porque creo que es necesario ese periodismo de bufanda porque mucha gente lo reclama, pero a mí me mola ver que un periodista es capaz de dejar al margen un poco los sentimientos, que los puede tener, que cada uno tiene su forma de ser, hay gente más pasional, menos pasional, más visceral, menos visceral, pero a la hora de currar yo creo que deberíamos tener el sentido de la responsabilidad de lo que supone ser periodista y comunicador.

Al final, si a mí no me sorprendes con tus declaraciones o con tus análisis, con tus reflexiones de fútbol, pues a mí personalmente como aficionado no me gustaría eso, y esto es lo que pasa a día de hoy. Si nos centramos en los que son más viscerales, sabes perfectamente lo que van a decir después de un partido, después de una derrota, de una victoria, porque siguen una tendencia muy marcada y de ahí no se salen, y a mí eso personalmente es que me aburre un poco.

Miguel Quintana, en su libro, dejaba entrever que nunca diría públicamente de qué equipo es. ¿Qué te parece?

Es muy negativo, porque al final cedemos a los que generan odio, ruido, polarización y crispación, todo a través de las redes, porque si Miguel Quintana te gusta, te va a gustar si es del Betis, del Madrid, del Sevilla, del Celta o del Dépor, y le tienes que analizar por lo que hace él en los medios de comunicación. Yo entiendo que no se pronuncie porque al final lo que va a cambiar no es su trabajo, va a cambiar el filtro con el que le ven y eso es terrible... Ceder a los que están viciados, que son los que están fuera muchas veces, ceder a esa presión a mí me indigna demasiado. Tú puedes ser de cualquier equipo y hay un caso muy cercano de Movistar que es de Real Madrid, madridista confeso, pero le respeta a todo el mundo.

¿Por qué? Porque la gente escucha a Álvaro Benito y la gente, como se ha hablado tantos años y tanto y tan bien de Álvaro Benito, respeta sus declaraciones y sus análisis futboleros. Y uno del Barça estará de acuerdo o no con lo que dice Álvaro Benito, pero le respeta... Pero esto es una rara avis. A mí creo que el ejemplo de Álvaro Benito es el que me motiva a pensar que esto puede ser así. Oye, tú puedes ser de un equipo y que tu trabajo sea respetable o respetado por todo el mundo, que el hecho de que tú seas del Barça o del Madrid no suponga ya una forma de actuar, que es el problema también en el que estamos, y esto sí que es un asunto de los periodistas, es lo que comentaba antes: parece que si ya te identificas con un lado, sigues una pauta, sigues una tendencia, sigues una opinión y eso a la gente no le gusta. Pero a mí me gustaría que llegase el punto de: "Oye, yo valoro el trabajo del periodista de turno o a la periodista de turno por lo que hace, no por el equipo del que es, porque todos tenemos un equipo".