OPINION

Este Inter simple y funcional pisa las huellas de aquel de Mourinho que ganó la final del Bernabéu

Jugadores del Inter celebran el triunfo en el primer partido de semifinales./EFE
Jugadores del Inter celebran el triunfo en el primer partido de semifinales. EFE

Para los que crecimos profesionalmente con la Serie A como segunda referencia futbolística después de la Liga y nos vimos obligados a 'chapurrear' el italiano porque una temporada sí y otra también los equipos españoles se jugaban las habichuelas con los italianos, cuando no había dos y hasta tres enfrentamientos por curso... Pues eso, que para los nostálgicos del 'calcio' de toda la vida, este Milan-Inter en una semifinal de la Champions era de obligado cumplimiento.

Avisaban los que saben en Italia: viene mejor el Inter. Está más fresco. Es un equipo más físico. Simple, funcional, práctico. Además, a los 'rossoneri', que no están muy sobrados en ataque y están fuera de la Champions por clasificación liguera, les falta Leao, que es el Vinicius de Stefano Pioli, amigo de Ancelotti para más señas. El portugués, 23 años, ha renovado contrato hasta 2028. Por fin, una buena noticia para el Milan.

Echó el balón a correr y, sí, se vio que estaba mejor el Inter. Muchísimo mejor. Un equipo que puede dejarse en el banquillo a Brzovic y Lukaku por decisión técnica, es que tiene donde elegir. Este Inter de Simone Inzaghi tiene bastante del Inter de Antonio Conte. No solo tácticamente con ese 1-3-5-2, también en comportamiento y en agresividad. No se puede entrar mejor en un derbi de la ciudad que además es una semifinal de la Champions que como lo hizo. Tres centrales adelantados y con oficio (Darmián-Acerbi-Bastoni); dos laterales-extremos (Dumfries y Dimarco): un mediocentro (Calhanoglou) que se ha ganado la vida de mediapunta por lo que nunca renuncia al ataque; dos interiores (Barella y Mkhitaryan) que transportan oxígeno a cuestas para presionar a los mediocentros rivales y no dejar abandonado al suyo.

Y arriba, dos delanteros complementarios. Un tanque (Dzeko) y una pulga (Lautaro), que estuvo a punto de jugar en el Atlético -visitó el Metropolitano en diciembre de 2017 y dicen que firmó un contrato- y después negoció sin éxito con el Barcelona, pero que ya parece que va a envejecer en el Inter.

Un buen equipo. No solo por su efectividad y porque pudo y debió sentenciar la eliminatoria antes del descanso, también por sus maneras futbolísticas. No se entretiene en masticar el juego. En cuanto tiene el balón busca el camino más recto para llegar al área contrario. Un ejemplo meridiano fue la llegada del armenio Mkhitaryan en el segundo gol. ¡Qué sentido de la profundidad! El mismo que le otorgan sus laterales.

Ni se notó apenas que solo dos de sus jugadores habían jugado con anterioridad una semifinal de la Champions: Onana con el Ajax en la temporada 2018-19 y Dzeko con la Roma 2017-18. Los dos goleadores, Mkhitaryan (34 años) y Dzeko (37), cuando el Inter de Mourinho jugó su última semifinal de la competición contra el Barcelona (2009-10), que supuso el pase a la final del Bernabéu contra el Bayern y con el título europeo, daban sus primeros, pero firmes, pasos futbolísticos, El armenio, en el Metalurg ucraniano, 37 goles, y a punto de firmar por el Shaktar y el bosnio Dzeko, se proclamaba máximo goleador (22) de la Bundesliga con el Wolfsburgo. Tenían entre 12 y 13 años menos.

Todo lo bueno de la primera parte le valió al Inter para sobrevivir en la segunda. Escasos escarceos ofensivos del Milan -no remató entre los tres palos- y la sensación de que sí, el los de Simone Inzaghi llegaban mejor al partido y también son mejor equipo. Tanto en el aspecto colectivo como en sus individualidades. En la segunda parte desfilaron Brzovic, De Vrij, Lukaku, Correa y Gagliardini... y dio la sensación de que la exigencia se mantenía. Suplentes con tipo de titulares.