FÚTBOL FEMENINO

'Las 15' ya existían en Colombia antes de Jorge Vilda y la historia acabó mucho peor: "¿Estás vendiendo mi propia camiseta?"

Isabella Echeverri fue vetada tras un vídeo en el que se denunciaban las injusticias en el fútbol femenino cafetero.

Isabella Echeverri, en Relevo. /Salvador Fenoll
Isabella Echeverri, en Relevo. Salvador Fenoll
Sandra Riquelme
Salvador Fenoll

Sandra Riquelme y Salvador Fenoll

En su muñeca, Isabella Echeverri (16 de junio de 1994, Medellín) luce un tatuaje con el símbolo de la igualdad. "Es el único que puedo verme porque los otros están un poco más escondidos. Me recuerda mucho por lo que sueño", desvela. La que en su día fuera capitana del Sevilla y una de las jugadoras más representativas del fútbol colombiano lideró una de las luchas más crudas que se recuerdan en el fútbol femenino. Una batalla que se cobró su carrera deportiva. El 21 de febrero del 2023, Isabella colgó las botas. Con 28 años.

'Las 15' ya existían en Colombia hace cinco años. Antes del movimiento que supuso un antes y un después en el fútbol femenino español, la selección colombiana femenina de fútbol se puso en pie. Daniela Montoya, Natalia Gaitán, Melissa Ortíz o Isabella Echeverri tragaron años de injusticias para escupirlas todas el 8 de marzo del 2019. En una rueda de prensa que, a día de hoy, simboliza su lucha. "Después de esa rueda de prensa, fue cuando Meli y yo nos tatuamos".

8 de marzo del 2019, ¿qué paso ese día?

Yo estaba viviendo en Estados Unidos en ese momento. Melissa, también. Veníamos de la Copa América del 2018, en la que no nos fue muy bien y no logramos clasificarnos para el Mundial de Francia del 2019. Meli y yo coincidimos en Florida en algún momento y empezamos a hablar sobre la selección. Y empezamos a decir que las cosas estaban peor de lo que estaban hace 10 años. ¿Qué está pasando? ¿Por qué las cosas no cambian? Y no sé a quién de las dos se le ocurrió decir: 'Hagamos un vídeo. Vamos a decir toda la verdad de lo que está pasando en la selección. Tú ya jugaste todo lo que podías jugar, yo ya jugué todos los torneos posibles con la selección. Vamos a hacer esto'.

Grabamos el vídeo, pero se pierde y nos toca esperar unos meses. Nos volvemos a ver en Nueva York y volvemos a grabarlo. Meli se demora tres meses editando el vídeo porque fue todo muy de nosotras. El vídeo se lanza en febrero del 2018, esa misma mañana dijimos cuál iba a ser el hashtag. Lanzamos el texto, no hubo estrategia detrás del vídeo. Nos salió muy natural. Fue una locura, o sea, se hizo viral en un momento donde sí, claro, las cosas se hacían virales, pero no tanto como ahora. Fue muy loco.

¿Dónde estabas en ese momento?

Estaba trabajando como en un coworking porque en ese momento no estaba jugando al fútbol de forma profesional y me tocó irme de mi trabajo de la cantidad de entrevistas que había. Ese fue mi último día de trabajo (se ríe). Es ahí donde el sindicato de futbolistas de Colombia me llama y me dice que esto estaba teniendo una relevancia demasiado grande y que teníamos que hacer algo más. La queja número uno es que nosotras vivíamos lejos de Colombia y que era muy fácil juzgar cuando no estás en el país. Entonces, nos dicen que teníamos que ir a hacer una rueda de prensa y que, si queríamos, ellos nos ayudaban con todo. Que había que frentear esto de verdad, ponerle el pecho a todo lo que estábamos haciendo. Y es ahí donde nos vamos a Colombia y hacemos la rueda de prensa.

Para quien no haya visto el vídeo, ¿qué decís?

Simplemente, la verdad de las condiciones que teníamos nosotros en la selección. Que los uniformes que teníamos eran viejos, olían feo y los usaban todas las selecciones juveniles. Que cuando vivías fuera de Colombia tenías muchas veces que pagar por tus propios vuelos para ir a las concentraciones, que no nos estaban dando nada de viáticos (dietas) por ir a la selección y tenemos que saber que en ese momento no es como ahora que las futbolistas tienen sus equipos profesionales y que tienen su ingreso económico mes a mes, no, en ese momento nuestro ingreso era la selección y nos lo quitaron.

"Nos quitaron todas las dietas porque nos dijeron que nos las iban a quitar a todos menos a la selección masculina"

Isabella Echeverri Exinternacional colombiana

Nos quitaron todo el dinero, no jugábamos ninguna fecha FIFA, no teníamos ningún amistoso internacional. Después del ciclo olímpico, se acababan los Juegos Olímpicos y se demoraban dos o tres años en volvernos a concentrar porque era la próxima Copa América, etc...

¿Eliminaron vuestras dietas (viáticos)?

Si estabas en Colombia, te daban 50 mil pesos que serían 12-15 euros al día. Luego, si estabas fuera de Colombia, te daban 50 dólares (unos 45 euros). Estábamos muy poco fuera de Colombia porque no jugábamos partidos internacionales, era más como en los torneos grandes que nos daban 50 dólares al día y eso nos lo quitaron porque dijeron que a todas las selecciones menores que no fueron la mayor (la selección masculina) no se les daba dinero. A cualquiera menos a la masculina mayor le iban a quitar cualquier tipo de ingreso.

Volvamos al 8 de marzo...

Ese día fue increíble, nosotras llegamos a Colombia tres días antes para preparar esa rueda de prensa. Esa sí que la preparamos, dijimos: 'Ok, tú vas a decir esto, tú vas a decir lo otro, estas son las pruebas que vamos a mostrar, etc'. Teníamos grabaciones, teníamos documentos, teníamos un plan de desarrollo. Nosotros también le queríamos presentar a la Federación y al organismo que maneja la liga profesional en Colombia para que hicieran las cosas diferentes. Nosotros queríamos llegar ahí diciendo, miren, todo esto está mal, pero nosotros también queremos ser parte del cambio, aprovechen que tienen una generación de futbolistas que como no podíamos ser profesionales, nos tocó estudiar muchísimo, aprovéchense de eso y vamos a trabajar juntos para mejorar el fútbol colombiano. Entonces, nos sentamos ahí. Éramos como cinco sentadas y ocho o 10 de pie detrás.

Era una habitación grande y estaba llena de periodistas, llena de cámaras, llena de personas. Era la primera vez que sentimos que nos querían escuchar por ser futbolistas, era la primera vez que dijimos: "Wow, tenemos el poder en las manos". Y es ahí donde Natalia abre la rueda de prensa, porque ella era la capitana de la selección durante muchos años, y empezamos a decir todo lo que había pasado durante años, por qué nosotros pensábamos que eso estaba mal y que queríamos mostrarlo a los ojos de Colombia y que supieran la verdad de la situación de las mujeres en el fútbol del país.

¿Por qué decidís hablar en ese momento? ¿Teníais miedo?

Cien por cien, cien por cien. Después del Mundial del 2015, a Daniela Montoya le vetan por hablar sobre unos premios que no nos querían pagar, un dinero que no nos querían pagar a raíz de ese Mundial. A ella la borran de la Selección y es ahí donde tú piensas que si hablas te va a pasar lo mismo que le pasó a ella y le va a pasar a todos. Es lo mismo que le pasa a muchas jugadoras a nivel mundial. Yo todavía quiero jugar un Mundial. Yo todavía quiero jugar unos Juegos Olímpicos. Y cuando Mel y yo nos sentamos a hablar sobre la situación en Colombia, puede decir: 'Ok, ya he jugado, no sé, dos o tres Copas Américas, ya jugué un Mundial, ya jugué unos Juegos Olímpicos, ya jugué Panamericanos, Centroamericanos, Bolivarianos. Ya no tenemos nada que perder'.

"Es la primera vez que sentimos que nos querían escuchar por ser futbolistas (refiriéndose a la rueda de prensa del 2019)"

Isabella Echeverri Exinternacional colombiana

O sea, realmente queremos cambiar las cosas. ¿Y cómo cambiamos las cosas? Diciendo qué cosas están mal. Porque las personas creían que todo estaba perfecto, porque Colombia siempre fue el segundo mejor equipo de Sudamérica. Jugando una vez cada tres años, concentrándonos pocos meses al mes, el talento del país era suficiente.

Entonces ahí fue decir, si no somos nosotras, no lo va a hacer absolutamente nadie. Y es un peso que yo siento y he sentido desde que soy muy pequeña, de decir: 'Yo tengo que ser quien ponga el pecho o la cara a la situación'. Y Meli sintió lo mismo en ese momento y lo siente todavía. Y fue decir, ok, si no somos nosotras, no va a pasar, vamos a hacerlo ya, porque no hay un momento mejor que este.

¿Qué es lo más heavy que has vivido en la Selección?

Muchas cosas. La verdad es que me acuerdo perfectamente cuando me querían vender mi camiseta. Fue en el suramericano Sub-20 en Uruguay. Se acabó el torneo, no nos clasificamos para el Mundial Sub-20. Nos entregaron, creo que era una camisa amarilla y una camisa azul a cada una. Cuando acabó el partido se acerca alguien y me dice que si le daba 100 dólares por mi camiseta. Y yo le dije: '¿Me estás vendiendo mi propia camiseta?' Sí, me estaban vendiendo mi propia camisa. Y muchas veces lo que pasaba es que teníamos más camisas disponibles para las jugadoras, pero las repartían entre el cuerpo técnico y las repartían entre las personas de la Federación que viajaban con nosotras. Y esas personas se las regalaban a la prima, a la tía, a la mujer. Y luego estábamos nosotras, que llevábamos años en la selección y solamente te daban dos camisas después de un torneo.

¿Qué pasó? Pues tú tienes tu familia, tú tienes tus personas allegadas que quieren ver esa camisa, que quieren tener una y no podías. Las multas eran algo ridículo. Si decían, no sé, a las 10 de la noche tienes que estar en tu habitación. Y me acuerdo una vez que le pasó a Nicole Regnier, una exfutbolista. Tenía un cuarto de su zapato afuera de su habitación. O sea, ella no estaba, era su zapato y la multaron. Y nos decían también que cada una tiene que dar, me lo invento, 10 dólares para una fundación. ¿Cuál era la fundación? Nadie sabía, pero todas teníamos que dar 10 dólares, porque si no se te armaba un problema gigante con el entrenador o con quien fuera que estuviera pidiendo el dinero. Así que puedo seguir contándote historias.

¿Has dicho que la multaron por tener medio zapato fuera de la habitación?

Sí, sí, ella lo cuenta mucho porque en su momento fue muy gracioso. La multaron y creo que ella se puso a pelear por eso. No la dejaron ir a la cena. Me tocó a mí servirle la comida, llevarle la cena a su habitación. Era un sistema bastante opresivo, pero que el entrenador, el hombre, quien sea, tiene mucho más poder ahí que las mujeres. En esa selección menor hubo muchos problemas. Justo en esa de Uruguay porque el entrenador era súper abusivo con cualquier cosa y te quería sacar dinero de cualquier parte. Por ejemplo, tenías que tener la camiseta por dentro todo el tiempo. Y si estaba un poco fuera, te multaba.

¿Y ese dinero a dónde iba?

A su bolsillo.

¿Al del entrenador?

Pues eso imaginamos porque no sabemos a dónde iba el dinero. Nunca entendíamos. Eso fue en el sub-20 de 2000, debía ser 2013. Hace 11 años.

Además de los Juegos Olímpicos del 2016, jugaste el Mundial del 2015. ¿En qué condiciones participasteis?

Me acuerdo mucho de ese Mundial porque una de las denuncias en el video, o bueno, en la rueda de prensa, no sé si llegó al video, es que no teníamos gimnasio. Entonces, en la sede de la Federación había un gimnasio. Era un gimnasio equipado, full. Cuando llegaban las mujeres, sacaban el gimnasio. Se llevaban todo. Se llevaban todo. O sea, era más trabajo sacarlo y volverlo a poner que dejarlo ahí. Pues cuando llegaba el equipo femenino a la sede de la Federación Colombiana de Fútbol, sacaban todo. No había gimnasio.

Y, literalmente, para ese Mundial teníamos un cajón, una pelota medicinal y una cancha de fútbol. Y lo que se inventaba el preparador físico que, con palitos de madera, ponía cosas para que pudiéramos saltar. Pero estábamos en un lugar donde estaba el gimnasio, en una habitación vacía, con el cajón, los palitos del preparador físico y el balón medicinal. Y con eso nos preparamos para el Mundial del 2015 que fue la primera vez que Colombia metió un gol y ganó un partido en una Copa del Mundo.

¿Esa rueda de prensa sirvió para algo?

Sí cambia. Cambia algo después de la rueda de prensa. Empezamos a tener concentraciones después de no tener una concentración como en dos años y luego nos dan uniformes nuevos, nos hacen partidos internacionales, vamos a jugar contra Perú y, no sé, contra otro de Suramérica, entonces llegamos como muy bien preparadas a ese torneo.

¿Llegaste a pensar que habíais ganado?

Llegué a pensar que las cosas iban a ir bien. Y, la verdad, es que sí mejoraron, que mi relación con la Federación estaba bien, que ya habíamos llegado a diferente acuerdos porque también nos reunimos en privado con ellos y las cosas sí cambian. Pero cuando ese boom mediático se apaga, ellos ya se demoran otros años en hacer otra convocatoria y cuando la hacen es cuando ya mi nombre no está en ninguna parte y la prensa, por más que lo intentara, ya se había perdido ese momento y esa fuerza del 2019.

El 10 de agosto del 2019 vistes por última vez la camiseta de la selección colombiana.

Tras esa rueda de prensa y todo el revuelo, ganamos los Juegos Panamericanos. En la primera convocatoria después de eso, no me llaman, es una convocatoria de jugadoras muy jóvenes. Y yo llamo al entrenador, me coge el teléfono y me dice: 'No, mira, es que estoy viendo jugadoras más jóvenes'. Es verdad que la convocatoria justificaba lo que él me estaba diciendo. Entonces dije, ok, vale, no hay problema. Sale la segunda convocatoria, que ya sí es la convocatoria de verdad, y no estoy por ningún lado y no está Natalia por ningún lado y no está Vanessa por ningún lado y bueno, otros nombres. Y digo, ok. Le llamo, silencio. Le escribo, silencio. Le mando un mail, silencio. Dije, ok, sale la próxima convocatoria, otra vez le llamo. Le llamo y nada. Y ahí dije: 'Ya está. Hasta ahí había llegado mi momento con la Selección'. Nunca fueron capaces de decirme, mira, no vamos a contar contigo, ya está. Nunca hubo eso ni todavía ha habido eso por parte de nadie. Ni de ese entrenador, ni de la Federación, ni de nadie.

¿Quién era el entrenador?

Nelson Abadía.

¿Volverías a hacerlo?

Para mí, nunca ha existido un momento en mi vida todavía en el que yo me sienta tan plena, tan en paz, tan… Hice lo que tenía que hacer y estoy en el lugar donde tengo que estar. Nunca en la vida me he vuelto a sentir así.

Fue como liberarse de mucho peso que llevábamos durante muchos años. Y, curiosamente, también fue después de la pandemia volver a hacer llamada a la Selección otra vez, cuando yo pensé que jamás me iban a aceptar o me iban a volver a llamar. Pero fue por la presión mediática tan fuerte que tuvo la federación por lo que seguí yendo. No tenían otra salida que volvernos a llamar. Y por eso jugué los Juegos Panamericanos en los que ganamos. Entonces, fue como ponerle la cereza al pastel. Además, firmo por el Sevilla, pero ahí fue la última vez que me puse la camisa de la selección colombiana.

, dijiste que Megan Rapinoe era tu referente. ¿Te sientes identificada con 'Las 15?

Claro que sí, claro que sí. Lo de España fue tremendo. Cada vez que pasa algo, cada vez que alguien sale a decir que las cosas no están bien, Melissa y yo siempre nos hablamos porque es como sentir que nosotras marcamos un precedente, pero se necesita más. Porque, para mí, y esto puede sonar un poco duro, las y los jugadores también son cómplices de todo lo malo que pasa dentro del fútbol, porque tenemos tanto miedo que no somos capaces de hablar, y si no hablas, y si no dices, y si no expresas, y si no peleas por lo que tú crees que está bien, pues también puedes llegar a ser cómplice de lo malo que pasa.

Entonces, tenemos la responsabilidad, además de la plataforma y la voz, para generar tantos cambios, pero vivimos en un sistema que no nos lo permite, o que nos dice que no está bien. Que nos amenaza con que todo lo bueno que tenemos se va a ir si lo hacemos, pues que muchas personas prefieren callar. Entonces, cada vez que alguien habla, y cada vez que alguien se da cuenta del poder que tiene su voz y su plataforma para generar cambios, es un motivo para mí de celebración.

¿Te acuerdas del beso?

Sí, claro que sí, yo estaba cubriendo el mundial desde Miami con Telemundo y me acuerdo de ese momento. Pensé: '¿Qué es esto? ¿qué está pasando?' Empiezo a ver todas las repeticiones en Twitter, todos los videos y dices: 'Esto está mal'. Y pensé que ojalá Jenni tuviese esa valentía de denunciar, que la gente por fin abra los ojos, que esto es un problema tan sistémico que hasta pasa en la final de un Mundial con todas las cámaras y los ojos del mundo encima.

Me acuerdo que las personas cerca de mí decían, bueno, de pronto eso es una conducta normal en España y les dije: 'No, o sea, yo viví tres años en España, eso no es normal'. Al final, para mí, eso también es una muestra de que hay personas en altos cargos que se sienten con tanto poder y tan intocables que son capaces de hacer eso en una final de un Mundial sin pensar en que haya consecuencias. No puedes abusar de alguien, porque eso es abuso, no puedes abusar de alguien y tomarlo como si fuera comerte un pan por la mañana.

Llevo fijándome un rato. ¿Llevas tatuado el símbolo de la igualdad en la muñeca?

Sí, este es un tatuaje que tengo con Melissa. Nos lo tatuamos después de la rueda de prensa. Fuimos en Medellín y nos tatuamos un signo de igualdad que significó esa lucha. Es el único tatuaje que puedo verme porque los otros están un poco más escondidos y me recuerda mucho por lo que sueño, lo que quiero y lo que trabajo para alcanzar todos los días. Mi meta de vida es poder cambiar el estatus en el fútbol femenino y esto es como un recordatorio de cómo, cuándo y por qué empezó mi lucha.