Lo que Joan Laporta esconde

Más de dos horas hablando tras más de dos meses de preparación. Joan Laporta se ha agarrado a defender sólo uno de los cargos que pesan contra el club que preside: el de la corrupción deportiva. Muy importante esa última palabra: "deportiva". Cada vez que la conversación se acercaba a si había alguna corrupción "a secas", el presidente azulgrana huía. Ni eso, ni administración desleal, ni falsedad documental, ni posibles sobresueldos a directivos... Nada.
Ha dicho lo que toda la gente (sensata) que sigue el caso ya sabía: que ese dinero no ha servido para comprar a los árbitros. Pero a la hora de justificar para qué servía, ha vuelto a jugar la baza del "asesoramiento" arbitral del hijo de Enríquez Negreira (que no está investigado por nada). No ha sido capaz de explicar bien los pagos al padre y en qué consistían sus "asesoramientos".
Ha dicho verdades, claro. Empezando por la que mejor le venía mejor, que es precisamente: incidir muchas veces en que nadie ha demostrado (ni va a demostrar) que esos 7,3 millones de euros sirvieran para comprar árbitros. Era rocambolesco desde el principio y él se ha servido de ese argumento para hacer mucho ruido y disertar ampliamente, sin explicar ninguno de los demás cargos por los que están siendo investigados los expresidentes y el propio club. "No estoy aquí para hablar por terceras personas", "eso se verá en el juicio" y otras evasivas por el estilo han sido su salida.
Y sí, ha tenido el cuajo de defender el "asesoramiento". Pagos absolutamente fuera de mercado elaborados por Enríquez hijo, que sí los han encontrado, pero no los de Enríquez padre. "Se destruyen cada cinco años", ha alegado. Entendemos que algunos, otros parece ser que no. En cualquier caso 629 informes (de 2014 a 2018) "recuperados" y "muy buenos", 7,3 millones de euros... son unos 11.600 euros por informe. Da igual, pongamos que son el doble de informes, a lo loco: unos 1.300 informes en todo el periodo. Todos buenísimos. Saldrían a 5.615 euros cada uno. O aparecen los demás, sobre todo los de Enríquez Negreira padre, o lo de "precio de mercado" se queda un poco infladito. Y a qué sociedades se facturaban esos cargos.
También ha explicado que ahora ese tipo de información tan necesaria la elaboran dos personas que trabajan en nómina para el club, con un salario normal. Mucho mejor, y más "compliance", claro, que encargárselo al vicepresidente de los árbitros.
El 'truqui' del artículo 29
Como parte de los fuegos artificiales, el presidente del Barça, Joan Laporta, ha lanzado un artículo del Reglamente de la RFEF, el 29: "El vicepresidente del CTA no tenía ninguna capacidad de alterar el resultado de partidos, ni de designar árbitros. Insisto. Eso lo dice el artículo 29 de la RFEF". Y no. Eso no es verdad.
De hecho el propio Enríquez Negreira se encargó durante una época de los ascensos y descensos de los colegiados, una "herramienta" que implica bastante poder dentro del Comité Técnico de Árbitros, que es el único que decide quién llega a la élite, y quién no.
¿Puede entenderse que el Barça compraba árbitros? Seguro que no. ¿Tener relaciones económicas con su vicepresidente es suficiente como para pensar que pudieran influir en él? Pues seguramente sí. Y por ahí van los tiros de UEFA para elaborar la posible sanción que excluya al club azulgrana de competiciones europeas.
Otras preguntas sin respuesta
Se ha enfrentado a duras cuestiones lanzadas por Barça TV y por medios minoritarios y súper partidarios de la versión oficialista del club, pero nadie le ha dado voz los dos que más información crítica sobre el Caso Negreira están ofreciendo: El Mundo y El Confidencial. Tampoco a Relevo. Por lo que sea.
Y se han quedado preguntas sin hacer. Aquí nuestras favoritas:
Ok, no hay corrupción 'deportiva'. ¿Cree que eso no lo saben ya tanto la jueza y la Fiscalía como el resto de partes? ¿Le parece que sí pueden haber encontrado indicios de corrupción 'a secas'? ¿O de Administración desleal? ¿Algo?
Otra de nuestras favoritas: ¿Por qué cesaron los pagos cuando Negreira dejo de ser expresidente de los árbitros?
¿Qué hubiera hecho él si Florentino Pérez hubiera reconocido pagos al vicepresidente de los árbitros por más de 7 millones de euros?
Y, la mejor: ¿dónde están los informes por los que se pagaron 7 millones de euros a Negreira padre? ¿Existen?
Lo bueno que tiene todo esto es que, antes o después (más bien tarde que pronto, la verdad) tendrán que responderlas y no será ni ante El Mundo, Relevo, ABC, As, ni Culemanía... Será ante una jueza.
Por último: ha utilizado varias veces el término "víctima" para referirse al Barcelona. Y ha pedido responsabilidad a todos, y que se respete la presunción de inocencia. Hasta ahí bien. Lo malo es que lo ha hecho casi al mismo tiempo que disparaba contra Real Madrid, LaLiga, UEFA, periodistas (cerca de 20 demandas...) y alguno más.