TELEVISIÓN

Jose Sanchis y los riesgos de ser narrador: "Había 30 o 40 personas agolpadas, escupiendo, soltando el brazo a ver si te enganchaban"

Hablamos con el narrador de LaLiga TV de su Mallorca, su relación con Axel Torres y del uso del léxico que caracteriza su trabajo.

José Sanchis, en un momento de la entrevista con Relevo. /Relevo
José Sanchis, en un momento de la entrevista con Relevo. Relevo
Cristina Bea

Cristina Bea

Jose Sanchis (Palma de Mallorca, 1984) quería ser corresponsal de guerra para prensa escrita pero acabó dedicándose a narrar en televisión partidos de fútbol, algo que pensaba que tenía que "ser dificilísimo, yo no haré esto en mi vida" cuando escuchaba a su admirado Gaspar Rosety. Sus dudas no mejoraron cuando en 2008 llegó a Gol. "Cuando empecé a narrar me acomplejaba un poco ver las capacidades de mis compañeros. Lo hacían mejor que yo, sonaban mejor que yo y había cuestiones contra las que no podía pelear: yo tengo la voz que tengo, no puedo hacer demasiado", asegura quien hoy en día es considerado uno de los mejores narradores de fútbol del país.

Un deporte, una pasión que comparte en Movistar Plus+ con su compañero y amigo Axel Torres. "Tanto Axel Torres como yo pensamos que el fútbol es una buena herramienta para entender el mundo. Entendemos el fútbol como un lenguaje universal y una manifestación cultural", señala el periodista mallorquín y mallorquinista confeso. Su perro Ringo estuvo a punto de llamarse Muriqi. Jose estuvo en La Cartuja, de donde se marchó con una espina clavada, y no fue la de perder la final de Copa ante el Athletic. De otro estadio, do Dragao, salió golpeado y "fusilado a escupitajos" en un partido de la Champions League entre el Oporto y el Atlético de Madrid.

¿Qué te parece la salida de Aguirre del Mallorca?

Es una decisión valiente del club y que creo, y es una opinión muy personal y que no es incompatible con respetar mucho el trabajo que ha hecho Aguirre, le va a sentar bien al Mallorca el cambio. La sensación es que el ideario de Aguirre es algo más cercano a la supervivencia, pero si el Mallorca quiere empezar a crecer y a construir como club debía intentar dar un paso más adelante, más que nada por la discrepancia que ya se ha advertido este año entre la llegada de algunos jugadores y el rendimiento que han dado, su encaje dentro del estilo del equipo. A partir de aquí hay que entender que el Mallorca es propiedad de unos señores norteamericanos que delegan toda la decisión en términos deportivos en los responsables que tienen aquí, en este caso en Pablo Ortells, y que lo que le exigen al club es la permanencia. Hay bastante disparidad de opiniones en Mallorca al respecto, pero yo soy de los que piensa que al Mallorca le puede venir bien el cambio en la dirección en la que lo va a hacer, que es con un entrenador como Arrasate.

¿Cómo viviste la final de la Copa del Rey? El sabor al final fue amargo por la derrota pero generó una ilusión muy grande en torno al equipo, a Aguirre, con esas tandas de penaltis ya inolvidables…

Sí, que se perdiera al final es un detalle que vamos a obviar porque en la historia del Mallorca ya estamos acostumbrados a esto, de hecho, de todas las finales que hemos jugado sólo hemos ganado una. Pero sí, es que el club viene de donde viene. A Aguirre le vas a evaluar por las temporadas que ha estado en el Mallorca, es lógico, pero para entender la visión, la lectura, la vivencia del aficionado tienes que tomar fotografías más amplias, más completas y, joder, es que estamos hablando de un club que hace no tanto estaba fuera del fútbol profesional. Todo el viaje que se ha iniciado desde la más absoluta autodestrucción, porque el Mallorca cayó donde cayó por errores propios, la capacidad que ha tenido para regenerarse al mismo tiempo, para que su masa social también reverdezca, se rejuvenezca, la cantidad de gente al fin y al cabo que se conectó al club en el momento más duro de sus últimos cuarenta y pico años pues ha tenido un colofón en forma de final. ¿Que se perdió? Sí. ¿Que jodió? Claro que jodió, pero fue una final, fue nuestra final, otra vez.

Entre el mallorquinismo está muy extendida la idea de que toda esta generación merecía su Mestalla, fíjate de lo que estamos hablando. Cuando hablo de Mestalla me refiero al año 98, una final perdida de forma dramática contra el Barça. Yo soy de la generación que vivió de joven ese partido en Mestalla, para que veas hasta qué punto las derrotas las trabajamos muy bien y les agregamos todo el componente poético que haga falta. Pues bueno, esta generación ya tiene su Mestalla que es La Cartuja. Fue un día fantástico, es un día que guardaremos para siempre con el pequeño matiz de que la perdimos, pero no nos importa, somos así. O al menos a mí no me importa. (Sonríe).

Jose Sanchis valora la final de Copa del Mallorca y la ausencia de Abdón. Relevo

Como mallorquín y mallorquinista que además viviste la final en La Cartuja, ¿entendiste que un emblema del club como Abdón no tuviera ni un minuto en el partido?

No. A mí fue lo que más me dolió de la final. Era una sensación que te pesaba por dentro según corrían los días y que creo que explica la magnitud de la persona, del futbolista, todo lo que Abdón representa. Abdón es un tipo fantástico y realmente simboliza todo lo que se ve desde fuera, pero al mismo tiempo existe la necesidad por parte de la afición de Mallorca de depositar en gente como Abdón lo que durante mucho tiempo no se ha tenido, porque es un club que realmente ha estado carente, y sobre todo de un tiempo a esta parte, de héroes locales. Hemos tenido grandes futbolistas, pero ese elemento de identificación no siempre lo ha manejado Mallorca. Obviamente, yo no podía bajar a jugar, ninguno de los 20.000 que estábamos allí, pero hay uno que es de los nuestros que sí que tiene ficha, por lo tanto, interpretabas que las circunstancias le habían negado a Abdón disfrutar de aquel día desde su posición como todos nosotros lo habíamos disfrutado desde la nuestra. No va esto con la intención de atacar en ningún caso a Aguirre. Son decisiones que corresponden al cuerpo técnico y yo creo que la idea de él era que Abdón tuviera minutos durante el partido, luego una serie de lesiones lo acaban impidiendo.

Cuando dices que es lo que más te dolió, ¿quieres decir que incluso te dolió más que perder la final propiamente?

Sí, por eso te digo que me sorprendo mucho diciendo eso, pero creo que al final también explica la transformación que he tenido yo como aficionado. Son tantos años cerca del fútbol que lo ves todo de otra manera, yo estoy convencido de que me entiendes, cualquiera que pueda estar en una posición similar a nuestra lo puede comprender. Figuras como la de Abdón representan la pureza de un sentimiento, que si cogiéramos este fútbol moderno y lo pusiéramos a fuego lento para que reduzca, para mí lo último que quedaría sería eso. Es mi forma de ver el fútbol.

"Figuras como la de Abdón representan la pureza de un sentimiento, que si cogiéramos este fútbol moderno y lo pusiéramos a fuego lento para que reduzca, sería lo último que quedaría"

Cuéntame, por favor, la historia de que tu perro se llama Ringo pero tú querías que se llamara Muriqi.

Bueno, falta de cuórum. (Se ríe). Ya el perro que tenía antes, que el pobrecito murió hace unos años y acabó siendo bastante conocido más allá de donde vivimos, ya tenía nombre de futbolista: era Pisculichi, le llamábamos Piscu. Entonces ya había una cierta tradición de bautizar a los perros con nombres de futbolistas y en el momento en que se hizo lo de Piscu, Piscu jugaba en el Mallorca, por lo tanto me parecía muy coherente ponerle un nombre de futbolista. Le estuve dando bastantes vueltas, no le quise poner Abdón porque tenía dudas a cerca del valor cualitativo del homenaje, y pensé lo de Muriqi porque es un futbolista que en mi casa se conoce mucho y se habla mucho de él, a mi mujer también le gusta Muriqi, pero eran tres sílabas y esto siempre complica un poco las cosas con el perro. Entonces, dentro del brainstorming y del toma y daca, no voy a llevar yo siempre la iniciativa, el nombre de Ringo estaba en la lista.

¿Te supone algún tipo de contradicción personal-profesional opinar sobre tu equipo del alma y después narrarlo, trabajarlo? Entiendo que la controversia se reduce al mínimo al no ser del Barça o del Madrid.

No, no, no tengo ninguna dificultad en separar lo profesional de lo personal. De entrada te diré que soy muy del Mallorca pero no abandono mi espíritu crítico, es decir, creo que hay formas y formas de ser de un club, no exige una militancia incontestada, no me considero un fanático, pero creo que las dos esferas son muy fáciles de diferenciar y, de hecho, creo que cualquiera que entienda esta profesión como yo no tenemos ninguna dificultad para hacer eso. Para mí lo que hay en juego es mucho más importante que un equipo me guste o me deje de gustar, y no hablo de conservar el trabajo, no hablo de pagar la hipoteca, hablo de irme a mi casa pensando que he hecho las cosas lo mejor posible, que al final es la unidad de medida que a mí me vale.

No me refería tanto a ti, a tu honestidad y a tu objetividad, que no das ninguna muestra de que sea cuestionable, sino a cómo se te percibe desde fuera, aunque también es una percepción que te ahorras al no tener redes sociales. Ya dices que no te gusta la confrontación que suele rodear al fútbol, te lo ahorras.

Pero no te diré que no tengo redes sociales porque no me guste la confrontación. Soy consciente en todo momento del punto polarizado y crispado que tiene el ambiente en redes, para mí es un motivo más para no aproximarme, pero no es por eso, no es una conducta evitativa el no tener redes sociales. Es muy difícil encontrar una razón única y poderosa por la cual no tengo redes, pero creo que la mejor muestra es el explicar que nunca las he tenido. Es decir, soy mayor pero no tanto, pero yo jamás he tenido Facebook, que cuando yo estaba en la facultad era lo más normal del mundo. De hecho, he perdido contacto con gente con la que estudiaba precisamente por no haber entrado ahí, y fíjate que estamos hablando de un momento y de un entorno determinado en el que no habría ese ruido al que nos estamos refiriendo. Simplemente es que es un ámbito que jamás me ha traído y que con el tiempo creo que mejora mi calidad de vida y la calidad de mi tiempo. No tengo demasiado tiempo libre, lo echo de menos, veo la cantidad de tiempo que requiere la presencia en redes sociales y nunca voy a decir nunca jamás pero si yo no percibo la necesidad de hacerlo y, sobre todo, me puedo permitir el lujo de seguir haciéndolo, porque es algo que no me apetece, pues lo voy a hacer. ¿Que me pierdo un montón de cosas? Lo sé, pero también pienso en las que gano.

¿Cómo vives el tener una cámara enfocándote durante las narraciones, que después se vean las narraciones de tus goles…?

Yo ni siquiera pienso en que en que hay una cámara y aunque la gente no lo crea es francamente fácil abstraerse de eso. Yo sé que la cámara está ahí pero no voy a actuar en ningún caso de una manera o de otra o voy a hacer algo diferente de lo que acostumbraba a hacer por el hecho de que haya una cámara, eso por descontado. El hecho de que aparezca en pantalla en el momento en el que se anota el gol, a mí la decisión me sorprendió mucho por rompedora y por haber pocos precedentes, pero no me influye en absoluto en la forma que tengo de trabajar.

¿Y ese bulo de que eres familia de Manolo Sanchis?

Yo no sé de dónde sale ese bulo, pero ha hecho fortuna y ya lleva bastante tiempo corriendo. Sí que es cierto que los dos tenemos unas cejas prominentes y a lo mejor alguien ahí ve algún tipo de vínculo, pero que yo tenga constancia no tengo ningún vínculo familiar con ellos. Creo que por el hecho de no tener un perfil demasiado público, de no exponer demasiada información sobre mí, en algún momento esto ha dado pie a que ciertas teorías tengan más recorrido del que deberían tener. Ésta es una de ellas, luego hay otra en la que se afirma con muchísima convicción que yo he trabajado en Real Madrid Televisión durante muchos años. No pasaría nada si lo hubiera hecho, ¿eh?, pero es que no es así.

Hablando de profesiones. Tú realmente querías ser corresponsal de guerra, te interesa mucho la geopolítica, pero con 22 años ya eras jefe de Deportes en Televisión de Mallorca, ¿no?

Sí, sí, me duró poco la aspiración. (Se ríe). Fue tocar el mundo laboral e ir por un camino absolutamente opuesto al que jamás había imaginado, pero yo creo que en esto se podrán reconocer el 90% o más de los licenciados en Periodismo y casi te diría que en cualquier ámbito. Las cosas nunca van como uno quiere pero eso no quiere decir que no pueden ir bien. Sí, yo cuando cuando me matriculé en Periodismo tenía esa visión, seguramente muy romantizada porque tiene que ser un trabajo durísimo y el trabajar cerca del terror, del horror, no sé si es para para cualquiera, no sé ni siquiera si es para mí, pero sí que es cierto que me generaba muchísima fascinación y estaba bastante en sintonía con mis intereses y como meta final no sonaba nada mal.

Lo que te atraía y te sigue atrayendo es África, ¿verdad? Eres un gran apasionado del continente africano y también de su fútbol.

Se me hace complicado hablar de África en general porque muchas veces nos referimos a África como si fuera un lugar único, como si fuera un país, y ni mucho menos, pero sí que, si se me permite la generalización, creo que con África lo que ocurre es que una vez que vas o te pica el bicho o no te pica, y yo eso lo viví la primera vez que fui. Estuve en Gambia y en Senegal creo que en el año 2005, éramos un grupo de seis personas y que yo sepa de esas seis personas sólo volvimos mi pareja de aquel momento y yo. Nosotros quedamos enamorados y ese enamoramiento permanece. Para mí es muy difícil explicar lo que percibo o lo que siento cuando voy allí, pero me siento conectado a lo que pasa, me siento suficientemente lejos de mi realidad, que es lo que también reconozco que busco, y es un espacio en el que me siento muy a gusto y me resulta muy difícil el ponerle palabras.

Quizá mucha gente no sepa que eres un gran viajero. ¿Llevas el cálculo de en cuántos países has estado? Por trabajo y por placer.

Ni idea, la verdad es que ni idea. Tengo que contarlo. De África he estado en Marruecos -infinidad de visitas-, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Gambia, Senegal, Togo, Gana, Sao Tomé, Namibia, Zambia, Tanzania y algo me estaré dejando. Me vendrá.

Tú te describes como un friki del fútbol. ¿Qué es lo que te engancha del fútbol africano?

Me gustan mucho las atmósferas, los ambientes. Cada vez que tengo la oportunidad de estar allí hago por ir a ver partidos de fútbol y, sinceramente, el nivel futbolístico no es demasiado alto y además tengo la sensación de que ha caído en términos de espontaneidad. Toda la rigidez táctica que nos azota en el fútbol europeo también poco a poco ha ido desembarcando en África. Se encuentran algunos reductos de expresión artística un poquito más libres, pero eso también ha llegado allí, el trabajo de las academias en las principales potencias futbolísticas en África también se nota. Pero a mí lo que más me divierte cuando voy al fútbol en África es la actitud con la que va la gente al fútbol, y siempre hay excepciones porque también hemos visto situaciones francamente peligrosas, de masas enfervorizadas y de grandes tragedias, desgraciadamente, pero es un ambiente extremadamente festivo, extremadamente divertido, el partido empieza 3-4 horas antes de que se saque de centro y es una atmósfera en la que yo siempre me lo he pasado muy bien.

"En África las personas te preguntan qué estás haciendo allí. '¿Tú ves al Madrid y al Barça en directo cada fin de semana y te vienes aquí a ver esta castaña de partido?'

Jose Sanchis Narrador de LaLiga TV

Aparte de que como he ido a ver algunos partidos muy raros pues acabas dando el cante, se te ve de una hora lejos y esto también te permite socializar muchísimo con las personas que te preguntan qué estás haciendo allí y más aún cuando les dices de dónde eres. '¿Tú ves al Madrid y al Barça en directo cada fin de semana y te vienes aquí a ver esta castaña de partido?' 'Sí, sí, sí, yo me vengo aquí a ver la final de Copa de Sao Tomé y Príncipe', que es el último partido que he visto en directo. Y fue fantástica la final de Copa, fue divertidísima. Ganó el equipo de Sao Tomé 3-1, pero la fiesta estuvo en la grada, porque yo entré con una bolsa de cacahuetes muy gorda y acabé con mis vecinos de grada, que ellos me invitaron a unas cervezas y yo les invitaba los cacahuetes, y estábamos ahí con la charla y hasta un gol nos comimos también de la charleta y tal. Tiene un punto tan genuino que yo sinceramente me lo paso bien.

Mucho más agradable que el momento que viviste en Oporto, en diciembre del 21, con Gustavo López y Álvaro Benito en un partido de Champions del Atleti en el que os agredieron después del 0-3 rojiblanco. «Nos están atacando cuatro perturbados. La cosa se está poniendo fea» llegaste a contar en directo después del gol de Rodrigo De Paul. ¿Cómo recuerdas aquel desagradable suceso?

Para que la gente lo sepa, no siempre narramos en cabinas. Es más, lo frecuente es que no se narre dentro de una cabina. Lo digo porque mucha gente a raíz de situaciones como éstas me dice: 'Pero entraron en la cabina, rompieron la puerta'. No, no, no hay cabina, no hay puerta, son unos pupitres que están a la intemperie, donde podría haber perfectamente asientos para un espectador. Entonces, dentro de toda esa zona donde están los pupitres, nuestro pupitre era el que estaba más hacia la izquierda, más hacia el extremo, por lo tanto, era colindante con una de las escaleras de acceso y al otro lado de las escaleras ya había aficionados comunes. Lo que nos separaba era una especie de pieza de metacrilato, como un separador, que te llega como mucha altura a la cintura.

Nosotros cantamos el gol, y ese gol la verdad es que ya era la puntilla para el Oporto porque si no recuerdo mal al Oporto sí que le valía el empate. O sea, que hasta el final hubo cierta emoción en el partido, ese gol ya la liquidaba. Y yo me dediqué a hacer mi trabajo, que era gritar el gol del Atlético de Madrid. En ese momento, tres o cuatro personas se giraron hacia nosotros y empezaron no sé a decirnos qué, pero no era nada amable, gestos y demás, nada que pasara de ahí, y no sé cómo empezó a escalar la situación. Ya se acercaron hacia nosotros. Aprovechando que los comentaristas estaban haciendo su intervención, me quité los cascos y seguramente ése es mi error -es un error muy naif-, intenté hablar con ellos para exponerles que simplemente estamos trabajando y que no había ninguna desconsideración o falta de respeto en lo que estábamos haciendo, pero a veces en este tipo de situaciones intentar poner cierta cordura no es una buena idea, acabas recibiendo, y aquí tenemos una buena muestra.

Ellos insistían en que se habían hecho gestos obscenos desde nuestra posición. Yo no tengo ojos en la nuca, pero me juego las dos manos a que eso no fue así, ni en ese partido ni en ningún otro. Afirmo que no fue así, pero esa versión empezó a hacer fortuna en esa zona de la grada. Bueno, cuando nos dimos cuenta, podía haber 30 o 40 personas allí agolpadas, escupiendo, soltando el brazo a ver si te enganchaban y yo que era el que estaba más cerca, sí, me dieron un golpe en la cabeza, de la inercia de ese golpe me arrancaron la capucha del abrigo. El abrigo lo tuve que meter en una bolsa de basura en el hotel y ya cuando llegué a casa lo llevé a la tintorería porque estaba fusilado a escupitajos. Fue una cosa bastante tensa, que encima fue a más porque la seguridad del estadio no es que se inhibiera, es que al advertirlo casi, casi que les parecía bien. Nadie puso demasiado freno al asunto. Aparecieron otros compañeros de producción para intentar mediar un poco, pero no había demasiado que hacer, y el Oporto como institución compró completamente la versión de sus aficionados y a día de hoy todavía la mantiene. Fue una situación bastante desagradable, pero bueno, si algún día escribimos un libro, pues hay un capítulo que ya lo tenemos hecho. Ya está. No tiene más. (Sonríe).

Y que te dejara un buen sabor de boca, ¿con qué partido te quedas que hayas contado? ¿Y el mejor gol que has narrado?

¿El mejor gol? No tengo ni idea. El mejor partido, el 'Mineirazo', el 1-7 de Alemania en Belo Horizonte en 2014 por un motivo que para mí es muy poderoso, y es que para mí la historia del fútbol se escribe en las Copas del Mundo y, generalmente, para poder otorgarle a algún partido la vitola de histórico primero hay que esperar a que acabe y después incluso hay que esperar a que madure. Hay que dejarlo un tiempo en barrica hasta que te das cuenta de lo que significó equis partido, equis gol, equis jugada. Fue asistir en directo a cómo se desmorona no un equipo, sino un país, con 60 minutos para captar todos los detalles de dicho derrumbe. Es estar viendo un partido diciendo: 'Buah, esto es historia de los Mundiales, pero todavía me queda una hora de ver historia de los Mundiales'. ¿Esto cuándo va a suceder? Creo que en la vida. Ya éramos conscientes de que era el 'Maracanazo' moderno antes de que acabara y eso hizo que fuera un partido para mí muy emocional.

"Para mí la historia del fútbol se escribe en las Copas del Mundo y con el 1-7 de Alemania a Brasil asistí en directo a cómo se desmorona no un equipo, sino un país"

Había momentos en que me quitaba los cascos porque pensaba que el ambiente no funcionaba o que por algún motivo habían bajado una regleta, que yo había dejado de escuchar, y no, no era así. Te quitabas los cascos y, siempre dentro del contexto del fútbol, era algo aterrador, porque no era silencio, se oía algo, pero era algo peor que el silencio. Era un murmullo de 60.000 personas hundidas, destrozadas, incrédulas y casi, casi incapaces de expresar lo que estaban sintiendo. Era algo parecido a la parálisis. Y luego lo vivimos también en la propia ciudad, y en todo el país, la caída anímica de todo un pueblo por un partido de fútbol. Eso a quien no le gusta el fútbol seguramente le llama la atención. Asistir en primera persona a la historia y poder contarla es un privilegio que no sé si se volverá a dar, así que con eso me quedo.

Dices que la historia del fútbol se escribe en los Mundiales y me viene muy bien para que hablar de Axel Torres, porque sois compañeros y amigos desde que llegaste a Gol en 2008 y coincidís, pero vuestra especial relación se escenificó y de qué forma con 'El consultorio' que compartisteis durante el Mundial de Catar y que tantos elogios recibió. ¿Cómo es ese vínculo con Axel?

La forma en que nos conocimos ya tiene su gracia, en un Mallorca B-Sabadell, que es el último partido en el Luís Sitjar. Yo ahí le vi por primera vez a Axel sin saber que era Axel. Luego, al cabo de unos meses, la realidad nos pone a uno enfrente del otro y casi desde el principio, y hasta impacta recordar los jóvenes que éramos los dos, nos ha unido algo que a ojos de otra gente puede parecer muy fútil, muy poca cosa, pero para nosotros no lo es. Somos dos personas que tenemos el fútbol en el centro de nuestra vida, cada uno por su parte, y de repente nos encontramos: descubrimos que esto nos gusta y nos gusta tanto por los mismos motivos. Puede parecer muy tonto pero que cada uno piense en su relación con el fútbol y qué le gusta realmente del fútbol, y eso está lleno de matices y por eso esto es tan bonito, pero es que realmente tenemos una forma de verlo y de sentirlo y de interpretarlo y de disfrutarlo muy similar, y gracias a esa base común que poco a poco vamos descubriendo pues también se construye una relación personal que deviene más potente con el tiempo.

Pero yo creo que realmente el click, más allá de que fuera del trabajo también teníamos mucha relación, pasábamos mucho tiempo juntos, lo hace la Copa Libertadores, cuando empezamos a hacer los partidos de madrugada, que es una cosa de aquellas que te lías la manta a la cabeza cuando eres joven, tienes tiempo, tienes energía y no te espera nadie en casa tampoco. Yo creo que ahí ya se cimentó, y espero que para muchísimo tiempo, lo que nos une y lo que creo que nos facilita mucho trabajar juntos, transitamos por un registro que es el nuestro. Hay muchas otras parejas que tienen una química sensacional y obviamente beben de eso y alimentan su trabajo de eso porque hace que todo funcione mejor, entiendo que somos una más que también utiliza esa fórmula.

Hablas de esas otras parejas y no son cualquiera a las que se os equipara: Carlos Martínez y Michael Robinson, Antoni Daimiel y Andrés Montes. Son palabras mayores. ¿Cómo te ves en esa terna?

Perdiendo. (Ríe). Perdiendo. Orgulloso perseguidor de parejas icónicas me consideraría ahí. Si alguien cree que nuestro nivel de sintonía puede alcanzar estos niveles que a ojos de todos reconocemos que son legendarios, si alguien cree que estamos en el camino de llegar a eso, pues lo celebro. Ojalá tenga razón esa persona que piense eso.

"Tanto Axel Torres como yo pensamos que el fútbol es una buena herramienta para entender el mundo. Entendemos el fútbol como un lenguaje universal y una manifestación cultural"

 

¿Cuál es esa fórmula a la que aludes? ¿Cuál es el leitmotiv que os une a Axel y a ti de esta manera tan especial en vuestra forma de vivir el fútbol?

Bueno, desde el principio nos interesaba el fútbol en cualquier lado, y cuando digo en cualquier lado es en cualquier lado, aunque estuviera alejado de los focos, pero no por frikismo, no por esnobismo, sino por entender el fútbol como un lenguaje universal y al mismo tiempo como una manifestación cultural. Y, siendo una manifestación cultural, cultura popular, toma diferentes formas y diferentes cuerpos dependiendo del sitio en el que se juegue. Por lo tanto, creo que tanto Axel como yo pensamos que el fútbol es una buena herramienta para entender el mundo y muchos de los conocimientos que hemos podido ir acumulando o que han despertado nuestra curiosidad desde que nos gusta esto, desde que nos gusta el fútbol, tiene que ver con esa visión. Luego, eso se traslada a otros campos de la vida. Los dos tenemos una pedrada tremenda con la geografía. Yo, mayoría de la geografía que he aprendido, te puedo asegurar que el fútbol tiene una parte muy importante porque te enciende esa chispa que despierta la curiosidad y que te lleva luego a investigar cosas que están alejadas de la pelota. Yo creo que es eso.

En ese lenguaje universal que dices que es el fútbol y en el que tú trabajas, le das mucha importancia precisamente al léxico, al enriquecimiento de la narración con el vocabulario que empleas. ¿Cómo valoras su uso? Porque es algo que se ve en la entrevista, la terminología que utilizas, es un lenguaje muy rico que también empleas en las retransmisiones. Es algo distintivo tuyo.

Si la gente lo entiende así, me pondrá contento. La verdad es que cuando empecé a narrar me acomplejaba un poco el ver las capacidades de mis compañeros. Lo hacían mejor que yo, sonaban mejor que yo y había cuestiones contra las que no podía pelear. Yo tengo la voz que tengo, no puedo hacer demasiado... Podría hacer algo más, desde luego, incluso dejar de fumar, pero ya me entiendes, la herramienta viene de serie. Puedes mejorarla, pero hay lo que hay. Entonces pensé, pero sin demasiada ambición, en cómo poder hacer algo que fuera mío o que pudiera ser mínimamente reconocible, y al final pensé que si no tengo la capacidad para decir las cosas de una manera muy impactante en términos de la herramienta que utilizo, pues por lo menos que la forma en que lo digo sea la mía, y eso al fin y al cabo también entronca bastante con mis inquietudes.

Si no hubiera hecho Periodismo, yo estaba matriculado en Filología Hispánica. Se ven un poco cuáles son mis intereses. Y decidí tirar por ahí, pero no es algo que yo haya alimentado, es decir, yo hablo así, y tú me conoces de hace mucho tiempo. Lo que hago es intentar fluir y hacer las cosas con naturalidad, pero siempre pensando que hay otra forma de decir las cosas, sin retorcer el lenguaje, sin pervertirlo, que es algo que también no te diré que me cansa pero que me produce cierta aversión. Cuando vamos a la decimocuarta sección del término, bueno, no hace falta. Hagamos que la gente nos entienda pero sin perder esa noción de responsabilidad que creo que tenemos todos con nuestra herramienta de trabajo, que en este caso es el lenguaje. Es que yo creo que es una cuestión casi, casi de responsabilidad también. A mí me parece interesante. No creo que el panadero de debajo de mi casa se ponga a darle patadas al horno, porque mañana lo tiene que utilizar, ¿verdad? Pues yo no le pegaré patadas al diccionario.

Jose Sanchis explica cómo se sentía en sus inicios como narrador. Relevo

En esa comparativa con otros narradores respecto a los que te sentías inferior, ¿en quién te mirabas? ¿Con quién te comparabas? Desde luego, hoy en día estás considerado como uno de los mejores narradores del país, el mejor para algunos. ¿Cómo lo llevas?

Te diré que en casi todos mis compañeros de aquella época de Gol. Yo consideraba que tenía menos bagaje, menos experiencia. No es que lo considera, es que era un hecho objetivo y me sentía atrás en la carrera, si es que era una carrera. Yo al final sólo quería que me dejaran hacer cosas y eso te lo digo de verdad, yo me marché pidiéndome una excedencia en el trabajo en el que estaba; si salía bien esto, vale, y si no, pues no pasa nada, pero lo he intentado. Y lo de recibir este tipo de consideración te pone súper contento.

Tu gran inspiración sé que es el narrador argentino Marcelo Araujo pero, ¿y narrador español? ¿Con quién te quedas?

A ver, el mejor narrador y no es porque sea tío de mi amigo, pero la verdad que lo Gaspar Rosety era legendario. A mí me pilló pequeño pero supongo que es cuando se construyen las leyendas, es cuando uno mantiene su capacidad de sorpresa más intacta, cuando esos primeros impactos son más genuinos, y sí, a mí la épica de Gaspar Rosety… Bueno, la épica y la ocurrencia, la velocidad era lo que me fascinaba y que al mismo tiempo pensaba cuando era pequeño: 'Esto tiene que ser dificilísimo, yo no haré esto en mi vida'. Me fascinaba, igual que cuando empecé a ver fútbol argentino. Yo tendría a lo mejor 12 o 13 años, me grababa los partidos que ponían en Sportmanía en directo como a la una de la madrugada. Me los grababa en un VHS y luego cuando llegaba de clase el lunes me los ponía en diferido. Claro, no había LiveScore ni nada por el estilo, o sea que cero spoilers, y me ponía ahí, yo que sé, un San Lorenzo-Gimnasia y Esgrima de Jujuy, el Pulpo Astudillo, que luego fue al Alavés, Mario Lobo, Calderón en Independiente. La banda sonora de todo aquello era Marcelo Araujo y me generaba una fascinación increíble. Luego ya siendo adulto he profundizado más en la figura de Araujo y es el narrador más divertido que he escuchado en mi vida.

Y a mí, en la actualidad, yo cuando empecé a ver fútbol ya estaba Carlos Martínez narrando y es casi imposible separar la voz de Carlos de los grandes momentos del fútbol español prácticamente desde que yo lo sigo, por lo tanto, te menciono a Carlos y disfruto mucho escuchando a Miguel Ángel (Román). Muchísimo, muchísimo. Le está yendo muy bien, me alegro mucho y creo que es totalmente merecido.

¿Qué partido, qué gol te gustaría narrar?

Ya vamos tarde para ganar la Champions con un gol de Abdón, vamos a ir justitos de tiempo para eso (se ríe). La verdad es que no sé. Lo bonito de este trabajo es que es un folio por escribir cada partido. Así que como realmente de lo que podría sonar como objetivo, de 'querría hacer una final de Champions, querría hacer una final de un Mundial' tengo la suerte de que esos objetivos no serían sueños, porque nunca lo había ni siquiera soñado, pero los he cumplido, estoy contento con lo que me ha tocado y creo que estaré contento con lo que me toque.

Hagamos un ejercicio en ese folio en blanco, aunque cuando se publique la entrevista ya se habrá jugado la final de la Champions. ¿Qué esperas de ella?

Yo veo muy favorito al Madrid. Lo veo extrañamente tan favorito, pero no porque sea el Madrid y porque sea el Dormund, sino porque lo que me parece muy raro es que en una final el favoritismo esté repartido de esta manera. Es de las previas de final de Champions más raras que recuerdo en ese aspecto y no sé si eso nos puede conducir a un partido que rompa esas ideas tan, tan fuertes. Parece que todo lo que sea que el Madrid no vaya ganando 3-0 al descanso escapará de esta lógica y no creo que sea así, pero bueno, la debilidad del Dortmund respecto al Madrid me parece indudable. Pero bueno, yo hice toda la eliminatoria del Dortmund contra el París Saint Germain y en todo el año no he visto al Dortmund jugar a ese nivel, así que si son capaces de reproducirlo, pues vete a saber.ç

Jose Sanchis habla de lo difícil que será para el Madrid reemplazar a Kroos. Relevo

Y en caso de ganarla por decimoquinta vez como todo apunta, ¿podemos hablar de una hegemonía del Real Madrid? No sólo por lo conseguido ya en el siglo XXI -Carvajal, Nacho, Modric y Kroos igualarían las seis Copas de Europa de Gento-, sino como decía el Cholo hace unos días, por lo que puede estar por venir con su potencial, con el rejuvenecimiento de su plantilla…

Es algo que seguramente falta distancia para ponerlo en valor, porque hablamos de cuestiones legendarias y que de pequeños nos han explicado como algo que no va a volver a suceder, como lo de las seis Copas de Europa de Gento. Puede volver a suceder el sábado. Igual nos hará falta un poquito de perspectiva para poner en valor todo eso, pero sí, sí, estamos hablando de un recorrido fuera de lo común, algo que seguramente no volveremos a ver.

Todo hay que ponerlo en cuarentena y a mí personalmente me deja dudas, y durante el verano las despejaremos, cómo va a reemplazar el Madrid a Kroos, que creo que es algo que antes de que supiéramos que Kroos lo dejaba ya era algo que barruntábamos. Muchos jugadores de mucho talento muy jóvenes, pero ninguno tan específico y con el sentido estratégico que tiene Kroos.

"Si hubiera muchos Krooses, esto sería divertidísimo, pero la gracia es que haya pocos"

¿Cómo lo van a reemplazar? No lo sé, pero seguramente de eso va a depender que esa inercia tan buena que tiene el Madrid se prolongue tanto en el futuro. Desde luego, vamos, capacidad para captar talento la tienen de sobra, ha quedado demostrado, pero les toca el triple salto mortal que es reemplazar al irreemplazable. Ves los centrocampistas que ha fichado el Madrid, que son todos con un manejo técnico sensacional, no se nos escape, pero nadie incluiría a Tchouameni, a Camavinga o a Fede Valverde en la tipología del jugador que es Kroos. Alguien que sea capaz de sobrevivir en un fútbol tan físico con las capacidades que tiene Kroos es muy difícil de encontrar. Creo que el fútbol actual no es demasiado proclive a acunar este tipo de talentos. El Madrid tendrá que encontrarlo y captarlo, porque no hay demasiados. Si hubiera muchos Krooses, esto sería divertidísimo, pero la gracia es que haya pocos.

*Jose me mandó el WhatsApp. 55 son los países que ha visitado este gran viajero.