Ricardo López busca banquillo desde la Kings League: "Piqué ha demostrado que no está todo inventado"
El exportero de Atlético de Madrid y Manchester United, entre otros, repasa su trayectoria con una espina clavada: no haber triunfado con Ferguson.

Ricardo López se confiesa "planchado" después de haber caído eliminado de la fase final de la Kings League que se ha disputado este fin de semana en el Civitas Metropolitano. "Lo hemos pasado mal porque teníamos muchas esperanzas después de haber jugado los octavos y haber ganado a Ultimate Móstoles, pero bueno, el fútbol es así, hay que levantarse". El exportero de Valladolid, Atlético, Manchester United, Osasuna y Racing de Santander revive a sus 51 años los "el fútbol es así" con los guantes puestos después de una llamada a Gerard Piqué que le llevó a los drafts de la Kings League y a que le "picara el gusanillo" de volver a entrenar y ponerse bajo palos.
Lo ha hecho en el 1K, el equipo de Iker Casillas, con el que compartió periplo internacional con España en el Mundial de Corea y Japón 2002 y, ahora, vivencias como el día de Porcinos. "Yo le dije: 'Aguántale', pero se movió un poquito a la izquierda y se lo metió. Y luego él tiró el penalti, se lo paró el portero y estaba realmente afectado por ese día, porque dijo: 'He perjudicado al equipo'. Y yo hablé con él y le dije: 'Oye, tú eres el mejor portero de la historia de España y uno de los mejores del mundo, así que vente arriba porque, oye, ya sólo venir aquí y estar apoyando al equipo dice mucho de ti'. Él además es una persona muy llana, viene y está con nosotros como si fuera uno más. Al final la gente te quiere por cómo eres y cómo tratas a los demás. Lo importante de una persona es lo humano, no lo que hayas hecho en tu trayectoria profesional", destaca el exguardameta.
Ricardo actuó entonces como buen compañero y sacó al entrenador que lleva dentro. Porque este periplo en la portería no le aparta de su motivación real: volver a entrenar. Después de colgar los guantes en junio de 2013 con Osasuna, inició su carrera como entrenador; primero, de porteros, que desarrolló en el Brujas (2013-2014) de Juan Carlos Garrido y en la Selección de Japón capitaneada por Javier Aguirre (2014-2016), que había sido su técnico en Pamplona y del que no duda en asegurar que es "el mejor entrenador que he tenido". "De él aprendí, sobre todo, cómo llevar el grupo, cómo tratar al futbolista. Daba gusto estar trabajando con él porque siempre ibas a entrenar con alegría. Y, luego, el respeto que le tienes nada más le ves aparecer, aunque su simpatía y cordialidad es patente. Es un estratega que lleva muy bien al grupo, y un motivador increíble. Las charlas motivadoras de Javier son... Sientan cátedra", asegura.
De su paso por Osasuna el meta recuerda cuando el mexicano "cogía e imitaba el pitido del árbitro con la boca. En algún partido intentaba confundir al árbitro. Ya le tenían calado. Un día Mejuto le dijo: 'Javier, ya te conozco y no voy a caer en tu trampa'. Eso era muy gracioso. O se ponía a hablar con Joaquín en la banda y le empezaba a decir cosas. Me acuerdo que un día en el Benito Villamarín, que yo no jugué, le sacó de sus casillas, y Joaquín le contestó mal. Luego seguramente hicieron las paces y no pasó nada, pero en el momento sí me acuerdo que no le sentó bien", rememora Ricardo López, que tampoco olvida su etapa en el Manchester United (2003-04/2005-06) a las órdenes de Alex Ferguson.
"Ferguson era otro tipo de entrenador. Motivaba de otra forma, no sé cómo decirte. Era diferente. Además, la manera de entrenar allí en Inglaterra es totalmente distinta a aquí a España. El entrenador ocupaba un rol casi de director deportivo y tiene el ayudante de campo, que es como el segundo entrenador, que es el que está día a día con los jugadores. El manager, en este caso Ferguson, baja los días clave de la semana y muchos días no está ni en el campo entrenando. Entonces cambia la cosa", relata el madrileño, que tiene en su paso por 'The Red Devils' la gran espinita de su carrera. "Fue una experiencia enriquecedora, porque aprendí inglés, conocía la cultura inglesa, pero no jugar en el Manchester United, que no me diesen la portería, más oportunidades, es un poco la espinita que tengo, porque he demostrado sobradamente que tenía condiciones y podría haber sido portero titular del Manchester, pero no se dio la situación. Siempre dependes de un entrenador y en este caso Ferguson ponía a otro compañero", explica Ricardo, al tiempo que recuerda los guardametas con los que tuvo que lidiar por un puesto en el once que no llegó: "Cuando te fichan tú dices: 'Voy allí a pelear', pero el problema ya no era Barthez, es que luego estuvo la figura de Roy Carroll, que era un portero irlandés que yo consideraba que no era muy allá; Ferguson casi tenía más confianza en él que en mí. Eso es lo que fue duro. Incluso el segundo año fichó a Tim Howard y yo ya me fui al Racing de Santander cedido porque veía ya que, si ya con dos porteros era difícil jugar, imagínate con otro fichaje"

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Una experiencia en el Manchester United en la que destaca la figura de Cristiano Ronaldo, con quien compartió vestuario en sus dos etapas en Inglaterra y trabó una buena relación. "Vivíamos en el mismo área metropolitana de Manchester y muchas veces estábamos juntos. Nos juntábamos los jugadores de habla hispana. Forlán, Quinton Fortune, Cristiano... Luego vino Heinze, Gabi Heinze. Y Cristiano era un chaval, imagínate, de 18 años, con ganas de comerse el mundo, con mucha calidad, con unas condiciones fuera de lo normal, y así lo demostró luego en su carrera. Me acuerdo que lo vimos en un partido de pretemporada que jugó contra nosotros en Lisboa, con el Sporting, y el tío marcó la diferencia. Se veía que era un crack", comenta Ricardo, quien, entre tantas comillas como puedan imaginar, emuló al portugués en una de sus últimas escalas futbolísticas.
Era el año 2012 y tras sus siete temporadas en el Osasuna, estuvo sin equipo hasta que el equipo navarro lo repescó en enero de 2013 por la lesión de Asier Riesgo. En ese impás rojillo, Ricardo estuvo entrenando en el Mutilvera. Y jugando, en ataque.
"Iba sólo a entrenar y lo que pasa es que había dos porteros. No quería jorobar a esos dos porteros y prefería estar jugando y ejercitándome de jugador. Llegué a jugar un amistoso. Jugaba en el centro, de media punta. El que es buen futbolista sabe jugar en todas las posiciones", asevera Ricardo, que se remonta a su infancia para explicar que no siempre fue portero pero que "la calidad es la calidad".
"De pequeño era jugador. Empiezas a jugar al fútbol y… no lo sé ni yo por qué acabé de portero al final. No es una cosa que elijas, va saliendo, ¿no? Me acuerdo que cuando éramos pequeños jugabas en el barrio, a veces te querías poner, a veces jugabas. El entrenador del barrio, el Santa Lucía del Parque Aluche, con doce añitos o por ahí, sí que ya dice: 'Tú tienes que ser portero, que eres muy bueno y tal'. Porque luego estaba también en el equipo del instituto y ahí jugaba de jugador. Entonces, el entrenador del barrio se enfadaba y no me dejaba ir a jugar con el equipo del instituto. Era muy celoso, quería los jugadores sólo para él", dice entre risas Ricardo, formado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. A pesar de sus coqueteos con las posiciones de campo, tiene claros sus referentes en la portería: "Me he fijado en Arconada, en Zubizarreta, en Miguel Ángel. Peter Schmeichel me gustó mucho, Walter Zenga. El portero italiano me ha gustado mucho siempre, tenía mucho estilo en los 90".
Mirando atrás, no escoge un momento de su carrera, en la que ganó Liga y Copa con el Atleti, la Premier con el United o vivió la Copa del Mundo de 2002, aunque sí pone en relieve algunos partidos vividos en sus quince temporadas en le élite. A ella llegó de la mano del Valladolid, donde fichó en 1998, y tuvo su oportunidad en Primera división tres temporadas después, tras la marcha de César Sánchez al Real Madrid. Eso sí, no sin esfuerzo al escarbar en la memoria.
"Joder, me pones con un aprieto, ¿eh? Me acuerdo, por ejemplo, cuando jugué con el Valladolid, que jugamos contra el Madrid y ganamos 0-1. Tenían que ganarnos para jugar la Champions y, bueno, era como un examen mío, porque César se venía al Madrid y entré en el vestuario y todos los compañeros fueron felicitándome, cantando mi nombre, diciendo que ya teníamos portero y tal, porque sabíamos lo de César. Eso fue un bonito. Pero, bueno, es que hay muchos momentos. Ponerte a recordar es difícil", asegura el exguardameta. Su mayor aprendizaje en el fútbol es "el sentimiento de grupo, el ser solidario y honesto con tus compañeros. Saber convivir con veintidós personas y cada año volver a conocer gente nueva y adaptarte a diferentes personalidades. Eso para mí es lo más bonito que hay en el fútbol".
Un compañerismo que mostró hace unas semanas Pep Guardiola cuando coincidieron en el Legends Trophy, el torneo de golf de los futbolistas apadrinados por el técnico catalán, al grabar un vídeo junto a Ricardo para promocionar su campus de fútbol, en Pamplona. "Es un fenómeno. Coincidimos en 2001 en la Selección. Es uno de los hombres referentes del fútbol moderno. Cómo ha reinventado un poco el fútbol, sólo ver jugar a sus equipos, cómo arriesgan en la zona de atrás para sacar el balón, cómo hacen abrirse al otro equipo y ganar espacios. Luego, la forma de gestionar que tiene y cómo vive el fútbol. Es un tío que tiene mucho sentimiento y mucha pasión por el fútbol y que la transmite. Es de los mejores entrenadores del mundo, lo ha demostrado ganando la Champions y el triplete del año pasado", asevera.
Ricardo tiene claro que el de técnico también quiere que sea su futuro; no como entrenador de porteros, sino como primer entrenador, experiencia que ya ha vivido y tenido desde 2018 en el Racing de Ferrol, el Juvenil A del Real Valladolid y la Sociedad Deportiva Ejea de Segunda RFEF, donde fue cesado en enero de 2022. Desde entonces, busca una oportunidad en los banquillos que no se ha dado, sin un porqué concreto, según él. "Eso no lo sabe nadie. La vida de entrenador es difícil. Meterse en la rueda es eso, coger un equipo y tener suerte de que te vayan bien las cosas. Y luego, pues los presidentes eligen en el mercado y muchas veces tienen mucho donde elegir, y es difícil que te elijan a ti. Hay que empezar. Meterte en la rueda de poder fichar en algún equipo de Primera RFEF, de Segunda RFEF, para luego subir y llegar a lo más alto. Pero es difícil, es difícil entrar. Vamos a ver si por lo menos este año sale algo. Es lo único que pido, tener la oportunidad este año. Un equipo desde el principio".
En cualquier caso, el exportero asegura que su sueño es "llegar a lo más alto" y esboza una sonrisa al otro lado de la pantalla cuando le pregunto por qué tipo de entrenador es. "Pues soy un entrenador que me gusta mucho, sobre todo, que haya muy buen ambiente en el vestuario. Luego sí que me gusta ser un entrenador que juega valiente, atrevido, hacer cosas nuevas, inventar un poquito para que el jugador se sienta siempre motivado. Esos son un poco mis signos de identidad. Me identifico un poco con el 4-4-2, jugar muy muy ofensivo, intentar jugar siempre en bloque alto, pero bueno, muchas veces los equipos no te dejan", reconoce, y especifica aquello de "inventar un poquito".
"Bueno, fíjate, creíamos que estaba todo inventado y mira la Kings League, cómo se han inventado normas, cómo han hecho un fútbol muy dinámico y está siendo un éxito. Así que por eso siempre hay que innovar, hay que siempre estar a la última y tener un poco de imaginación para que el futbolista no entre en monotonía y se aburra. Muchas veces he cogido y he hablado con un amigo mío que es entrenador de fútbol sala de Primera división y, por ejemplo, llevar a los futbolistas a hacer un entrenamiento de fútbol sala con un entrenador de nivel top. Las rutinas cambian, los ejercicios cambian, son totalmente diferentes y el futbolista lo agradece. Meter, por ejemplo, rugby en las sesiones o meter otro tipo de juegos para incentivar el espíritu competitivo del equipo", detalla Ricardo.
El guardameta destaca el trabajo de Gerard Piqué al frente de la competición. "Se le ve que se divierte. Que se ha adaptado a los tiempos y tiene buena interactuación con todos los streamers y se lo pasa bien. Yo creo que ha optado por una línea de negocio moderna y diferente y ahí está. Está siendo un éxito y espero que lo siga siendo", asegura Ricardo. De las declaraciones del exfutbolista del Barça sobre la posible llegada de Mbappé al Real Madrid, en las que dijo que en LaLiga debían estar los mejores jugadores. "Bah, es el culebrón del verano. Vamos a tener Mbappé hasta septiembre por lo menos. Si le tienen que fichar, que le fichen. Es que parece mentira que se hable de tanto dinero y luego parece que van racaneando. ¿Viene o no viene? Pero yo no gasto ni un minuto hablando de eso", comenta Ricardo, que prefiere invertir el minuto en "venderse" a los equipos que puedan estar interesados en tenerle en el banquillo de su equipo.
De momento, del 7 al 21 de agosto participará en las sesiones AFE con los futbolistas que no encuentran equipo. "Voy a entrenarles y vamos a ver si de ahí salen casi todos los futbolistas con destino, y a ver yo también. Mi profesión y lo que quiero es entrenar".
"Bueno, aquí me tienen los dirigentes, sobre todo los directores deportivos y presidentes de equipos de Segunda RFEF, de Primera RFEF. Un entrenador con mucha ilusión, muy motivador, muy moderno, y que yo creo que cuanto antes me fichen antes se van a ver beneficiados, porque soy muy tozudo y me lo he metido en la cabeza: tengo que llegar a la élite como entrenador. Entonces, están a tiempo, ¿eh?", concluye sonriente.