MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Manolo Lama y Paco González renuevan una sociedad de 40 años: "Quien vaya a echarnos va a tener que trabajar mucho"

El equipo más escuchado de la radio deportiva extiende su contrato hasta 2030 y se ve con fuerzas para no bajar el nivel.

Paco González, Manolo Lama y Juanma Castaño. /COPE
Paco González, Manolo Lama y Juanma Castaño. COPE
Gonzalo Cabeza

Gonzalo Cabeza

Paco González entró en 1987 en la Cadena SER. Allí estaba ya Manolo Lama, que había ido a un Mundial, pero todavía era muy joven. Se conocieron en Gran Vía y pronto supieron que juntos podían cambiar las cosas. Cuando termine su nuevo contrato en la COPE, en 2030, sumarán 43 años de radio y no hay más que hacer un repaso de ese tiempo para saber que, efectivamente, cambiaron las cosas.

En las fotos de la renovación ya no está Pepe Domingo Castaño, que era la tercera pata del núcleo central de lo que ellos definen como una familia, con todas sus consecuencias. El comunicador falleció el año pasado, dejando un hueco insustituible en el grupo. En las fotos, por no quedarse solos, se ha juntado Juanma Castaño, que dirige y presenta El Partidazo. Él prueba, de algún modo, que esa familia es real, pues empezó de muy abajo, llegando desde Asturias, pero sintonizó tan bien en el grupo que ha terminado siendo él también una estrella de la radio.

Por el camino cambiaron de cadena, y en la nueva, que es de la Conferencia Episcopal, encontraron un hogar para seguir haciendo lo que siempre hicieron. La clave del éxito la explica Manolo Lama en conversación con Relevo. "Paco y Juanma han conseguido cosas que son brutales. La COPE es de derechas, es de la Iglesia, lo que tú quieras pero a nosotros nos oyen los de derechas, los de izquierdas, los católicos, los musulmanes, los ateos, todo el mundo. Porque nosotros somos muy plurales. Y eso yo creo que es una bandera que la COPE también levanta, demostrando que aquí no hay sectarismo a la hora de no hay que decir esto, esto y esto. No, aquí cada uno dice lo que le sale".

El equipo cambió de bando en 2010, con mucho drama añadido. Se fueron de la SER a la COPE 50 profesionales, una desbandada que hizo que la conversación sobre las audiencias se convirtiese en debate nacional, algo parecido a lo que ocurre ahora con El Hormiguero y La Revuelta. La SER ganaba todo y ganaba siempre, pero desde el primer momento ellos vieron que tenían cartas ganadoras.

"Para mí lo esencial fue el primer EGM, porque Tiempo de Juego estaba en 400 y pico mil oyentes y nosotros habíamos dejado Carrusel Deportivo en un millón ochocientos mil. Pasamos a un millón algo, ellos bajaron a un millón doscientos mil. Para mí eso era el gran refrendo, habíamos conseguido arrastre y yo sabía que desde ahí era cuestión de tiempo", recuerda de aquel movimiento Paco González. Hoy son líderes tanto en el fin de semana como en la noche. Son las únicas franjas horarias que no domina su competencia.

Es un estilo de radio muy copiado, como todas las fórmulas que se perciben exitosas. Ellos son conscientes, eso sí, que no siempre ha sido fácil lidiar con ellos. "Hemos tenido muy buenos jefes. Aunque la verdad es que también tenemos una cosa buena, que no tenemos jefes, toda la vida hemos sido bastante ácratas y hemos manejado el cotarro de nuestra manera. Alfredo [Relaño, que los dirigió en la SER] se descojonaba porque decía 'pero bueno, ¿qué redacción es esta?' Y yo le decía, 'Alfredo, funciona así, no la toques, déjala que funcione sola", dice entre risas Manolo Lama.

¿Existe un desgaste? No parece, ellos toman el pulso de la calle y siguen recibiendo cariño, y no solo de sus coetáneos, también de las nuevas generaciones.

"Antes venían también mucho por el FIFA. Empezaban a escucharnos por el FIFA y luego ya pues seguían oyendo la radio, muchos venían por los padres y tal. Pero ahora cuando siguen viniendo chavales jóvenes, a mí me hacen sentirme joven. No llega un tipo de 50 a decírmelo, que también, sino el chaval", cuenta Paco.

¿Tiene esto fin? Lama sabe que llegará el momento, pero él mismo pone las condiciones: "La esencia de reirnos, de divertirnos y de informar la tenemos todavía. Van a tener muchos huevos para echarnos. A mí me van a echar, porque me echarán, vendrá uno que será mejor, pero va a necesitar muchos huevos, no porque le vaya a putear, sino porque va a tener que trabajar mucho".