FÚTBOL SALA

El "caso Leganés": impagos, deportaciones y demandas en el fútbol sala

Un desastre tras otro rodean al CD Leganés de fútbol sala, que no parece querer salir del agujero negro en el que entró hace dos años.

Primer equipo femenino del CD Leganés de fútbol sala/ X CD Leganés
Primer equipo femenino del CD Leganés de fútbol sala X CD Leganés
Bárbara Puebla Meyniel

Bárbara Puebla Meyniel

Nos remontamos a la temporada del 2022/2023, en la cual comenzaron, uno detrás de otro, los desastres del CD Leganés de fútbol sala. Varias demandas de las jugadoras del primer equipo femenino y escritos públicos se hicieron oír después de que estas no recibieran sus sueldos durante aproximadamente cuatro meses. El escándalo fue tal que el club finalmente pagó las deudas que tenía con el equipo femenino de Primera División, callando así la presión pública que provocaron los escritos de las futbolistas.

Tras un escándalo así se pueden esperar dos salidas, el fin del club o un cambio 360 de la entidad que devuelva al fútbol el prestigio que merece. En esta última temporada, que ha terminado hace poco más de un mes, el Leganés decidió seguir adelante con sus equipos, es más, estaban decididos a hacer un "lavado de imagen" o, al menos, eso es lo que en un principio transmitieron a sus empleados.

Llegaron nuevos entrenadores implicados con el cambio y el reflote del club, se ficharon a numerosas jugadoras tanto españolas como del extranjero, especialmente procedentes de Latinoamérica, pero el cambio no llegó. "Yo creía en el proyecto y me impliqué por limpiar la imagen del club. Cuando vi todo lo que estaba sucediendo no me lo podía creer", ha declarado a Relevo Ángel Saiz, que fue entrenador del equipo femenino esta temporada.

"Yo me podría haber ido hace mucho del club, los problemas empezaron en septiembre, desde el primer momento. Si no me fui en un primer momento fue por las jugadoras", nos contaba. "Había chicas argentinas que no tenían dinero para comer nada, yo mismo les compraba la comida, ya que al tener otro trabajo no dependía del club y tenía otra fuente de ingresos".

La impresión, a priori, es que solo se han realizado algunos impagos durante la temporada hacia ciertas jugadoras, sin embargo, la magnitud del problema es mucho mayor. Al margen del tema económico, el club prometió a las futbolistas extranjeras un alojamiento digno así como los papeles correspondientes para que puedan residir en nuestro país. Todo parecía lo ideal para levantar al club deportivo y dejar atrás la época oscura.

Sin embargo, los alojamientos no contaban con agua corriente, no contaban con calefacción ni los muebles básicos. Además, estaban sucios desde que habían residido inquilinos anteriores y no cumplían con las normas básicas de sanidad. Cuando las jugadoras aterrizaron en suelo español, se encontraron viviendo en horribles condiciones, durmiendo sin calefacción, sin poder ducharse y sin tener comida o bebida. Posteriormente, las jugadoras se han topado con que la titularidad de algunos de esos pisos es de un familiar de Alberto Gasco, miembro de la directiva del club que actualmente trabaja en el Ayuntamiento de Leganés.

"Mi mujer y yo fuimos a los pisos a limpiarlos con las jugadoras para que pudiesen estar, dentro de lo que cabe, lo mejor posible. En ningún momento lo hice por el club, todo lo que he hecho ha sido por las jugadoras", explicaba Ángel, indignado con la "poca humanidad" del CD Leganés.

Los demás alojamientos que no tenían relación directa con el club, se han encontrado con que el alquiler no se está pagando y los propietarios, como es lógico, tratan de echar a las inquilinas hasta que se les abone lo debido. Además, no han logrado contactar por ninguna vía con la entidad deportiva.

Por otro lado, una vez las jugadoras ya estaban aquí, a más de 10.000 km de sus casas, se encontraron por sorpresa que no contaban con la documentación necesaria para residir en España. Tras un partido amistoso en territorio marroquí, el equipo femenino iba a volver a jugar a los campos madrileños cuando algunas jugadoras procedentes de Argentina se toparon con que no podían entrar al país, no estaban empadronadas. Estuvieron ni más ni menos que ocho horas retenidas en territorio marroquí.

Lo que puede parecer solo una mala gestión de un equipo no se queda aquí. Los miembros del cuerpo técnico, incluyendo al entrenador de esta temporada, Ángel Saiz, no recibían sus pagos correspondientes, y el equipo masculino tampoco. Incluso el club logró perjudicar fuera del mismo, tanto el servicio de transporte como los fisioterapeutas contaban con impagos a lo largo de la temporada.

La cuestión es, ¿dónde iban a parar todas las subvenciones que recibía el club? Subvenciones del Ayuntamiento de Leganés que ascienden a los 264.000 euros (de acuerdo con el pleno que se celebró en marzo de este año), ayudas de la RFEF tanto por el equipo masculino como por el femenino y subvenciones de patrocinadores, que los que componen los equipos no han visto mensualmente reflejadas en sus cuentas bancarias.

Se han producido escritos y demandas de tanto los jugadores de varios equipos como de los entrenadores. Un escrito de 39 páginas en el que se denunciaban todas las faltas cometidas por el club fue presentado al Ayuntamiento de Leganés el pasado 5 de junio por once entrenadores y exentrenadores del club. 

El ayuntamiento de la localidad, donde trabaja Alberto Gasco, directivo del propio CD Leganés, no se ha pronunciado al respecto hasta la fecha. Tampoco lo ha hecho el club, que, de momento, no ha dado explicaciones o declaraciones en lo referente a las demandas.

A día de hoy, son cinco las jugadoras de Primera División que han dado un paso al frente y han apelado a la Comisión Mixta para que, en consecuencia, la RFEF establezca una fecha tope al club para pagar lo que debe. El Leganés todavía les debe tres meses y medio de salario, respecto a lo cual no les han dado explicación alguna.

En una reunión donde se encontraban todas las futbolistas con un "peón" puesto por la directiva se trató el tema de la demanda y se suponía que les iban a dar alguna explicación. "Hubo una reunión y lo único que nos dijo fue que nos recomendaba no denunciar", nos ha contado Mónica Vergara. "Cada vez que pedimos explicaciones a la directiva nos daban largas, nos dicen 'la semana que viene' o no nos contestan". En una ocasión lograron hablar con el Presidente; "Nos explicó la situación deportiva y se fue, no dijo nada de los impagos".

Toda esta situación provocó mucha rabia en el vestuario, pero sobre todo provocó miedo a hablar y a hacerlo público. Son solo cinco las jugadoras que, hasta la fecha, han dado un paso al frente ante la situación. Sin embargo, todas están en el mismo barco.