No todo es oro en Arabia: los fichajes estrella también provocan daños colaterales
Incorporar a grandes futbolistas aumenta el foco en la competición, pero no todo son beneficios para el fútbol nacional.

Riad.- A pesar de que personalidades del mundo del fútbol en Arabia Saudí mantienen las distancias con el proyecto que llevó a cabo Catar de cara al Mundial que organizó, las similitudes son evidentes. Ambos países 'firmaron un tratado de paz' en el partido inaugural. Al lado de Gianni Infantino se sentaron Mohammed Bin Salman y el emir de Catar. Aun con las diferencias del pasado flotando, su mirada hacia el mundo del fútbol ha sido la misma: lo utilizan para proyectar al fútbol su cara más amable y sus ideales de progreso.
Arabia, no obstante, ha ido mucho más allá. Su proyecto es más horizontal: incluye, por ejemplo, la organización de unos Juegos Olímpicos de Invierno en medio del desierto y en una ciudad, Trojena, que todavía no existe. Para los saudíes, el fútbol ha sido un trampolín al foco mediático. En sus tierras quieren que se dispute el Mundial de 2034. Y de momento son favoritos porque no hay más candidaturas. Arabia crece en el fútbol mucho y muy rápido. Pero durante el camino no están cuidando detalles que pueden hacer temblar sus cimientos a medio y largo plazo.
Todavía quedan diez años para el hipotético Mundial que quieren llevar a Oriente Medio. Y si bien Catar invirtió en una Aspyre Academy que alimentaron con formadores españoles, Arabia también ha empezado a poner dinero en las canteras: allí deben nacer las estrellas del futuro. El proyecto de país ha empezado apuntando lo más arriba posible -es lo que tiene tener fondos prácticamente infinitos- con la adquisición del Newcastle o los fichajes de grandes estrellas. Pero hay una distancia muy grande con la generación que debería sucederles.
Los Cristiano, Mané o Benzema, una moneda de dos caras
"La inversión en la liga, como todas las cosas, tiene sus pros y sus contras", explica una persona con ascendencia en el fútbol árabe. Hasta hace pocos meses, el país había descuidado el fútbol formativo, teniendo que nacer desde las bases los futbolistas que alimentarán el futuro de la liga. Y, sobre todo, de la selección. Como ya fuera en su idea objetivo de Catar, para el país es clave que su combinado nacional haga un buen papel en el Mundial que quieren organizar.
Con este objetivo en mente, el gobierno invertirá cerca de 500.000 millones de euros para que los niños tengan acceso a jugar a fútbol. Una de las propuestas, como contamos en Relevo, es construir cerca de 15.000 campos de fútbol. La federación ha creado cerca de 30 centros de entrenamiento, de 'Masias'. También quieren formar entrenadores nacionales. A día de hoy, todos los entrenadores de la liga saudí son extranjeros. De momento, han pasado de los 750 técnicos federados en 2018 a los 5.500 de la actualidad. Según la FIFA, el número de jugadores ha incrementado en los últimos dos años en un 58% por un 86% en jugadoras.
Personas involucradas en el crecimiento del fútbol base árabe señalan a los grandes fichajes como 'culpables' de la falta de desarrollo de ciertos perfiles. Explican que las estrellas fichadas tienden a ser futbolistas ofensivos: mediapuntas, extremos o delanteros. Y aunque esto le da más brillo a la liga, como consecuencia frena la proyección de estos perfiles nacionales.
Una afectada directa es la selección de Arabia Saudí, que dirigen Robert Mancini y Touré Yaya. Recientemente disputaron la Copa Asia y cayeron en la primera ronda eliminatoria contra la Corea del Sur de Heung Min Son. Los atacantes que usó el entrenador italiano reflejan la teoría de las fuentes consultadas.
Internacionales con pocos minutos en liga
Está el caso de Al Shehri, delantero del Al Hilal. Con 31 internacionalidades, disputó minutos en los cuatro partidos de Arabia en la Copa Asia. Con su club, sin embargo, tiene una presencia testimonial. En 17 de las 23 jornadas disputadas no saltó al campo. Marcó, no obstante, en el último partido de liga contra el Al Ittihad de Gallardo. Fue titular a raíz de la baja de Mitrovic.
El de Al Shehri no es el único ejemplo. Al Najei fue titular con la selección en los dos primeros de la copa, pero su presencia con Al Nassr es escasa. Por otro lado, Nasser Al Dawsari, elegido en el once por Mancini en el partido inaugural y ante Corea, en sus últimos seis partidos con Al Hilal entró a partir del minuto 89. Kanno, que juega un poquito más retrasado, acumula seis titularidades en 23 jornadas con Al Hilal y fue titular en tres de los cuatro encuentros de la copa -descansó en el tercero de la fase de grupos, con Arabia ya clasificada-.
"El problema es que llegan los torneos importantes y Mancini tiene que apostar por futbolistas que no juegan con sus equipos", lamenta una persona vinculada al fútbol saudí. Arabia ha apuntado a lo más alto, haciendo real la posibilidad de crear una liga de estrellas. Pero hay otra cara muy evidente, como la inversión en el fútbol base, en la formación de entrenadores o incluso en las instalaciones de los clubes. Del crecimiento de estos factores dependerá que el fútbol siga estando vivo a ojos del mundo más allá de 2034.