Endrick contra la pizarra de su entrenador: así desafía la táctica
El talento fichado por el Real Madrid marcó dos goles en la remontada de su equipo ante Botafogo.

Endrick es un talento especial. Su forma de jugar no nace desde una concepción cartesiana del juego, no entiende de espacios ni pausas, sino que bebe de la tradición brasileña más pura, aquella en la que el futbolista es también un actor, un intérprete que en base a su intuición y talento innato para el deporte va abriendo puertas. Después de los dos goles, Endrick puede estar en un momento de cambio en el Palmeiras, agarrando un estatus que hasta la fecha no había tenido.
Abel Ferreira, el técnico de Endrick, explicó en rueda de prensa hace pocos días algo que generó muchísima polémica en Brasil: "A los jugadores les gusta ir hacia la pelota, tocarla mucho. Muchas veces no hace falta tocarla tanto, es mejor esperar a que te llegue. El jugador brasileño, en general, es muy ansioso. Le gusta ir detrás de la pelota y hay posiciones que requieren esperarla". ¿Hay que podar el seto antes de que crezca y muestre su potencial?
Endrick respondió a estas declaraciones con un partido fantástico, siendo lo que su cuerpo le pide ser: un atacante que no espera a que la pelota le llegue, sino que hace todo lo posible por entrar en juego, aunque lo pueda hacer de formas distintas. Su físico le convierte en un rara avis, porque cuesta ver un cuerpo tan pequeño y a tan temprana edad, moverse con esa agilidad y potencia a largas distancias.
Endrick no es un jugador para quedar atado a una posición concreta ni estar sometido a un sistema, sino que su instinto le lleva a trazar movimientos muy largos, recibiendo por delante de los centrocampistas rivales sin que esto impida que la jugada progrese: su cambio de ritmo y su buena capacidad para asociarse en carrera hacen que Endrick sea mucho más útil en esa zona que no fijado a una banda tal y como Ferreira le ha situado en algunos partidos.
Una de las grandes virtudes del brasileño es su desmarque desde dentro hacia fuera, llevando a los centrales a terrenos en los que no se sienten más cómodos. Su centro de gravedad, que es muy bajo, sumada a su capacidad para cambiar de ritmo cuando parece que ya va a máxima velocidad, conforman dos herramientas que le hacen devastador a la que se abre un poco de espacio a su espalda. Ferreira explicó a principios de octubre que en el fútbol brasileño no había paciencia, ya que desde julio, la perla de Palmeiras solo había anotado un gol.
Ferreira le da más importancia a la pizarra y al componente táctico que al aprendizaje visual que saca Endrick de cada minuto jugado. El técnico portugués promulga un estilo europeísta, donde predomina lo posicional, en el país en el que más se juega bailando, al ritmo que marcan los jugadores que sienten el juego. En menos de 12 meses, Endrick estará en el Real Madrid, donde los focos y la exigencia se multiplicarán, y está por ver qué técnico tendrá el brasileño en sus primeros pasos en el club blanco. La mejor de las opciones sería Carlo Ancelotti, un técnico que prioriza la libertad y el desarrollo del talento que el sistema o la pizarra.
Endrick enseña que su espíritu se conecta con el de otros cracks brasileños pasados, porque posee esa rebeldía que hace sentir el fútbol como algo volátil, tendente al caos en cada segundo, pero con la confianza suficiente para saber que puede tratar de controlarlo.