Un lustro del secretismo que dio forma al Real Madrid femenino: "Se vivía una privacidad extrema. Llegaba a casa y no sabía si podía contar cosas"
Sara Ezquerro, ex portera blanca, rememora cómo se vivió desde dentro la absorción del Tacón. "Nos enteramos por las noticias", recuerda.

Érase una vez un equipo de barrio que pasó a ser el Real Madrid femenino. Así podría resumirse, de la manera más estricta, lo que sucedió hace cinco veranos. Si bien la historia no es tan sencilla, ha pasado un lustro desde que el club blanco decidió absorber el Tacón, un club impulsado por la exfutbolista Ana Rossell y Manuel Merinero y con la ayuda de socios como René Ramos, agente y hermano de Sergio Ramos y vicepresidente durante un año tras invertir 90.000 euros en el proyecto. Un camino no exento de baches en el que se vivieron años de dudas, de silencios nerviosos y de reuniones en las que se iluminaban los ojos de sus protagonistas. Todo culminó con la ilusión de formar parte de la historia del club blanco y del fútbol español, formando parte de los primeros pasos del equipo madridista en categoría femenina.
"Cuando ascendimos a Primera, yo tenía la cosa de que podía darse lo del Real Madrid porque ya había hablado con Ana Rossell para firmar ese año porque si no me iba a Estados Unidos. Era como lo típico de: 'Ojalá'. Acabó la celebración del ascenso, nos fuimos de vacaciones y, muy random todo y es que suena a broma para algo así, pero nos enteramos por las noticias. Nadie nos dijo nada, ni tampoco nos lo confirmó", cuenta a Relevo Sara Ezquerro, que fue portera del Tacón y del Real Madrid.
Tras colgar las botas con 24 años hace apenas unos meses después de sentir que no disfrutaba, la meta encara ahora una nueva etapa después de dejar el fútbol. Con una carrera y un máster en dirección deportiva, Ezquerro quiere seguir formándose y dar el paso el salto a los despachos. Un nuevo puesto al que llegará como una de las personas que formó parte del primer Real Madrid femenino de la historia. La meta cumplió el sueño de su vida al vestir la camiseta blanca. Aunque también tuvo que arriesgar cuando, después de que le llegara una buena oferta, con una beca universitaria con todo pagado en Estados Unidos, decidió quedarse y esperar. "Tenemos dirección de arriba de que tienes que ser jugadora de este equipo, porque si esto llega a ser el Real Madrid algún día, tienes que estar aquí", le dijeron. Y su paciencia tuvo el mejor de los premios.
"Yo me enteré estando en el gimnasio con mi compañera Gemma Prieto, que las dos somos muy madridistas. La segunda entrenadora del Tacón nos dijo: 'Estar atentas a la televisión'. Al medio día, las dos pusimos la televisión esperando saber qué era y ahí fue cuando nos enteramos. Yo me puse a llorar con mi madre. Es que era muy fuerte. Una vez salió la noticia, hicieron un grupo de WhatsApp en el que no se dijo nada informativo, pero ponía que a la llegada de las vacaciones se nos informaría de todo. Yo tenía un poco más de confianza con Lolo y Ana y un día me llamaron y me lo contaron. En plan, que había sido oficial, pero que hubo un poco de lío en la Asamblea y entonces no podíamos llevar el escudo ni nada", recuerda Ezquerro.
De posible a real, en una idea tan remota que ninguna creyó como real. "Te prometo que nadie, nadie, nadie creía que nos iba a fichar el Madrid. El rumor estaba siempre ahí, pero yo lo veía imposible", apunta sobre cómo fueron aquellos días en los que aquel grupo de "niñas" darían el primer paso de lo que luego sería el Real Madrid femenino. Con varios fichajes de nivel como Asllani o Jakobsson, que venían de ser bronce en el Mundial de Francia, el Tacón llegó a Primera con el reto de allanar el camino al nuevo equipo blanco. Para ello, había que conseguir la permanencia en una temporada que no terminó por el COVID-19, resolviéndose la Liga a falta de varias jornadas y con el cuadro madrileña en zona tranquila. Objetivo cumplido.
Y llegó el momento. El Real Madrid absorbió al Tacón a todos los efectos el 1 de julio de 2020. Atrás quedaron seis largos años desde que, en 2013, se empezó a cocinar una de las noticias más esperadas en ese momento en el fútbol femenino: el Real Madrid tendría un equipo en esta categoría. Todo empezó con una servilleta. Como ocurrió en el primer contacto de Florentino Pérez con Zinedine Zidane, con una anécdota que ya es historia del madridismo.
El presidente del Real Madrid probó de su propia medicina y, por primera vez, se planteó de manera seria crear una sección de fútbol femenino tras muchos años de insistencia, tantos de sus socios y como de adelantados a su tiempo que, a pesar de la indiferencia del mandamás blanco, le trasladaban una y otra vez esta idea. El detonante final fue un mensaje en aquella otra y ahora famosa servilleta: "Si fichaste al mejor futbolista del mundo con una servilleta, de la misma manera te decimos que el mejor club del mundo no puede estar sin equipo femenino".
De la servilleta al primer día del Tacón en la Ciudad Deportiva del club presidido por Florentino Pérez. "Nos hicieron un tour e íbamos todas alucinando. Pasamos de Las Cárcavas, que eran unas casetas de obrero, a Valdebebas. Y ya no te digo cuando empezamos a ver los fichajes... Los primeros meses fueron un poco duros, más que nada por intentar gestionar un poco un vestuario tan diferente, con gente que acababa de ascender y otras que venían de lo más alto, como el Mundial, la Champions... Fue difícil", rememora Ezquerro.
"Fue como pasar del barrio a la gloria en un día"
Exjugadora del Tacón y del Real MadridLa exguardameta del Real Madrid hace un inciso para hablar del nivel de las instalaciones en Valdebebas. "Era todo a lo grande. A mí me impactó mucho la cantidad de jardineros que hay aquí. Es una locura cómo tienen todo de cuidado, la gente de seguridad que hay en cada esquina y que son superamables. Es que es como un mini ciudad en todo", describe Sara Ezquerro, que sigue transmitiendo con ilusión lo que vivió aquellos días. "Nos fuimos a hacer las pruebas físicas en la parte de los chicos durante los primeros días y recuerdo que algún jugador pasaba por allí como Carvajal y tal. Y claro, imagínate, viendo a los chicos el primer día... Fue como pasar del barrio a la gloria en un día", subraya.
La grandeza de las instalaciones contrarrestó con el silencio comunicativo. "No nos dejaban hablar con los medios ni nada de nada. Nunca entendí el miedo que tenían. Se vivía una privacidad tan extrema que muchas veces llegaba a casa o con amigos que me preguntaban por ello y yo pensaba que no sabía si podría contar una cosa u otra. Tampoco te dejaban ellos muy clara la línea de lo que se puede contar", afirma Ezquerro, que admite que este silencio comunicativo fue lo peor de esa etapa.
Un silencio comunicativo: sin entrevistas y con filtro en las fotos
Esta clandestinidad mediática, sin entrevistas o ruedas de prensa que, aunque se ha reducido muy mínimamente -en Champions están obligados a comparecer ante los medios, por ejemplo-, sigue existiendo. No obstante, en ese año de transición del Tacón fue muy acentuado hasta el nivel de que no se vendían entradas para sus primeros partidos: solo podían ir socios o niñas de la cantera. Luego, vino la pandemia y, después, tras producirse la absorción, sí que se regularizó la asistencia de público general.
"A mí me habría encantado que, después encima de todo lo que me pasó -el acoso que sufrió en el Atleti-, a mí me habría encantado poder dar una entrevista diciendo lo feliz que estaba yo en el Real Madrid. Y lo bien que nos cuidaban. Es que no podíamos decir nada malo. Pero el no poder expresarte... Había que pasar un filtro para poder subir una foto. A mí, por ejemplo, me hubiese encantado poner una foto llorando al entrar en el Real Madrid. Y como que nos lo prohibían. El filtro era muy extremo y fue lo peor, el no poder expresarme abiertamente de lo feliz que yo fui. Aunque entiendo que el club tenía que llevar un proceso y era la forma de llevarlo a cabo", asegura.
A aquello se sumó unas expectativas desmesuradas y la "comparación continua" con el Barça. "Fue muy duro porque había una gran presión. Nosotras no podíamos hablar y todo el mundo hablaba de nosotras. Te tenías que aguantar, callar y escuchar críticas y críticas de que el Real Madrid no estaba a la altura de lo que se esperaba", añade, al tiempo que confiesa: "A pesar de esto, no lo cambio por nada el mundo. Lo firmo las veces que haga falta".
Su recuerdo arroja luz sobre un proceso del que cada vez queda menos y en el que se vivió un gran salto. Del proyecto que dio el primer paso, con el escudo del Tacón en el pecho y jugando en el campo 11 de la C.D. Real Madrid, apenas hay rastro en Valdebebas. Lorena Navarro fue la última superviviente en salir del equipo blanco, tras fichar por la Real Sociedad hace un año. Más allá del primer equipo, queda algún caso, muy puntual, en la cantera, y Ana Rossell. Cinco años después, el club presidido por Florentino Pérez hace olvidar el Tacón. Un equipo que rompió las normas, colándose con escudo e identidad propia en Valdebebas, donde la marca Real Madrid está por encima de todo, para escribir las primeras frases de la historia del club en esta categoría. Un recuerdo con claros y oscuros que será eterno en nuestro fútbol.