FC BARCELONA

Así ha adaptado Xavi su librillo hasta dar con la tecla

El Barça de hoy refleja algunas de las ideas iniciales del técnico. Otras, sin embargo, han surgido sobre la marcha.

Xavi conversa con Busquets durante un partido. /AGENCIAS
Xavi conversa con Busquets durante un partido. AGENCIAS
Toni Juanmartí

Toni Juanmartí

El Barça al fin carbura y el barcelonismo disfruta, después de mucho tiempo, de una plácida semana limpia de partidos. Líder a ocho puntos del Real Madrid, el conjunto azulgrana completó frente al Sevilla una de las mejores actuaciones corales del curso. No porque fuera una noche especialmente brillante, sino por la identidad que el elenco de Xavi empieza a transmitir. Para lograrlo, eso sí, el egarense ha ido adaptando algunas ideas respecto a las que tenía en su cabeza cuando fue presentado.

De entrada, el técnico aterrizó con una defensa a ultranza de los capitanes. "Tengo amigos en la plantilla y precisamente por eso les voy a exigir más. Tienen que tirar del carro", aseguró. Menos de año y medio después, solo Busquets mantiene los galones mientras el de Badía deshoja la margarita respecto a su futuro.

Xavi se ganó al vestuario defendiéndolo a capa y espada. Tanto en público como en privado. Algunos creían que esa dosis de azúcar iría reñida con aplicar mano dura cuando esta fuera necesaria. Tras el fiasco en Champions y la derrota en el Clásico liguero, el técnico endureció su discurso. También de puertas hacia dentro. Que su sello no sea estampar cualquier objeto contra la pared no significa que no sepa dar un golpe de timón cuando la repuesta del grupo no es la que debería ser. Lo mismo sucede con su cuerpo técnico, al que muchos han faltado al respeto. El staff arrancó con prudencia pero ha endurecido la línea cuando así lo requería la situación.

Los extremos pierden peso

En lo estrictamente deportivo, Xavi quería atacar con dos extremos muy abiertos en un 4-3-3 de manual. Ahora, sin embargo, el centro de gravedad ha vuelto a la medular. El catalán ha dado con la fórmula al juntar a Busquets, Gavi, Pedri y Frenkie de Jong, quedando Dembélé y Lewandowski como referencias ofensivas. El excapitán es partidario de los extremos que afrontan el uno contra uno, pero la alta cantidad de posesiones pérdidas ha provocado un cambio en la hoja de ruta.

El pasado verano, uno de los argumentos para convencer a Kounde fue la posibilidad de convertirle en la mejor pareja de centrales del mundo junto a Araujo. "Con estos dos, los laterales hasta pueden ser casi extremos", comentaba Xavi en el documental interno del Barça. El buen hacer de Christensen, no obstante, ha desplazado al galo al carril derecho.

Las transiciones ya no molestan

Xavi también era reticente al uso de Frenkie de Jong como pivote. No es que no lo viera ahí, pero consideraba que su rendimiento era mucho mejor como interior. En los últimos meses, el neerlandés ha cuajado grandes partidos por delante de la defensa y aunque sigue sin responder al perfil de pivote estático, está demostrando que puede adaptarse. Y más con el dibujo de cuatro centrocampistas que por momentos convierte el dibujo en una especie de doble pivote.

Por último, el Barça de hoy viene sacando rédito de las transiciones rápidas. Aunque Xavi mantiene que no es el escenario que desea, lo cierto es que el perfil de sus jugadores, tanto en defensa como en ataque, obliga a los azulgranas a usar ese arma. El egarense cree con firmeza en el fútbol de posesión pero es consciente de que para competir por todo hay que dominar todos los registros. También la defensa y los contragolpes, aunque no formen parte del ADN. De hecho, el propio Xavi admite que a día de hoy lo que más le cuesta a su elenco es atacar a equipos encerrados atrás.