ELCHE 0 - VALENCIA 2

La afición del Valencia jugó su final en Elche 365 días después

En el día en el que se cumplía un año de la final de Copa de 2022, donde hubo desplazamiento masivo de valencianistas, la hinchada che tampoco quiso dejar solo al equipo.

La afición del Valencia en Elche. /Relevo/ Nacho Sanchis.
La afición del Valencia en Elche. Relevo/ Nacho Sanchis.
Nacho Sanchis

Nacho Sanchis

El partido en Elche era una final para el Valencia Club de Fútbol. Así lo dejaba claro la tabla clasificatoria, que apenas daba margen de error a los che y así lo reconocía en público y en privado la propia entidad del Turia. La afición también compartió ese sentimiento de final y estuvo a la altura de las complejísimas circunstancias que vive su equipo.

Más de 9.000 personas se desplazaron desde Valencia hasta la ciudad alicantina para no dejar solos a los suyos. El desplazamiento en gran medida fue financiado por los jugadores de la plantilla che, que de su bolsillo pagaron 15 autobuses donde entraron 5.000 aficionados. Pero más allá de los buses, la afluencia de aficionados che residentes en Elche o de valencianistas que acudieron en su coche también fue elevadísima.

Y el Martínez Valero se tornó Mestalla. Ya lo parecía antes de arrancar el encuentro, pues en los aledaños del feudo ilicitano hubo concentración de valencianistas horas antes de arrancar el partido. También en el recibimiento, donde predominaron las bengalas, los cánticos y las 'tracas'. Y dentro del estadio, donde no solo hubo 'ches' en la zona visitante, sino también distribuidos por todo el Martínez Valero.

La afición jugó y estuvo a la altura de su final, curiosamente un año después de la famosa final de Copa de 2022 en la que el equipo che perdió por penaltis. El 23 de abril de 2022 los blanquinegros jugaron una final por un título, 365 días después lo hicieron por una circunstancia mucho más difícil, por la permanencia. Pero la afición no falló igualmente.

La ambientación fue blanquinegra, naranja, valencianista a fin de cuentas. La atmósfera era tal, que cuando el autobús che llegó al Martínez Valero, El Pipo Baraja comenzó a dar palmas mirando a sus futbolistas dentro del vehículo. Durante el calentamiento solo se oía el 'sí se puede' y mientras salían los jugadores al terreno de juego, resonaba el himno regional algo típico en los partidos en Mestalla. Y el equipo supo responder a todo ese cariño con una victoria (0-2) que le mantiene en la lucha por la salvación.