Ancelotti quiere a Courtois de titular en el tramo decisivo de la temporada
El belga no va a precipitarse y se ve con el grupo a mediados de abril. Los técnicos, más optimistas, apuntan al parón de marzo.

Si la aparición de Thibaut Courtois (31 años) el pasado miércoles en el entrenamiento colectivo del Real Madrid en Valdebebas causó sorpresa generalizada y alegría en el madridismo por tan pronta recuperación, más lo hará conocer los deseos del club y los planes de Carlo Ancelotti con el belga: la confianza de la dirección deportiva es tal en el portero, y las sensaciones ahora mismo tan buenas, que todos confían en poder verle a tope tras el parón de marzo (del 17 al 31) y en el once titular en el tramo decisivo de la temporada. Esto es, a finales de abril y mayo, que es cuando se deciden los títulos de LaLiga y la Champions.
Desde que se lesionó el pasado 10 de agosto en un entrenamiento (un mal gesto de su rodilla izquierda acabó en rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco), Courtois tenía entre ceja y ceja volver a jugar antes de que acabase esta temporada. Lo dijo nada más caer, postrado en un sillón y sin perder la sonrisa: "Nunca esperas pasar por algo como esto pero ahora toca aceptarlo y hacer todo para superarlo y volver aún más fuerte. Gracias a todos por la energía, el cariño y los ánimos, os aseguro que me motivan para recuperarme cuanto antes". Sin embargo, no ha perdido el norte y se ha ido planteando los objetivos de la manera más correcta, día a día y centrado en la tarea, sin poner el foco en el destino final de su trabajo de recuperación.
Así es como ha ido dando pasos de gigante, dejando atrás el dolor tras un primer mes muy duro, hasta el punto de calzarse las botas ahora y empezar a participar en ejercicios muy básicos con el resto del equipo. Lo de este miércoles fue un trabajo de posición sencillo junto a sus compañeros y acabó con sensaciones muy positivas. Fue un gran paso en lo físico pero, sobre todo, en lo psicológico. Está tan animado que, a veces, cuentan en Valdebebas que hay que frenarle un poco ese ímpetu y gen competitivo.
Esta evolución, tan positiva como la de Militao, ha animado al staff técnico a empezar a mirar el calendario con mucha esperanza entre la plaga de lesionados: si Lunin y Kepa son buenos, nadie esconde que Courtois es el mejor porque gana partidos. Por eso, si el Madrid pasa la eliminatoria de octavos ante el Leipzig (0-1 en Alemania), hay que tener muy en cuenta que los cuartos de final de la Champions se disputan entre el 9 y 16 de abril, las semifinales entre el 30 de abril y el 8 de mayo y la final el 1 de junio (Wembley). El vestuario confía en que, cogiendo carrerilla en una Liga que pronto podría estar sentenciada, pueda presentarse en algunos de estos cruces ―siempre que el equipo avance en la competición― con plenas garantías de ayudar al equipo con esa confianza que contagia en la defensa y con el miedo que infunde en el adversario. Su exhibición en la Decimocuarta ante el Liverpool aún permanece en el recuerdo. En cuartos sería improbable. Pero en unas hipotéticas semifinales... Hay pilares que pasan lo mínimo por el banquillo. Le sucedió a Vinicius cuando se recuperó de su lesión (de la grada al once) y le sucederá a Bellingham ahora o a Alaba después.
Nadie forzará nada. El primero Courtois. Tanto es así, que si el Madrid cerrara LaLiga pronto y luego cayera en Europa en octavos o cuartos, igual los plazos se dilatan más y sólo aparecería en escena ―sin presión y por darse el gustazo― aprovechando que no irá a la Eurocopa. El internacional siempre tiene en la boca la palabra prudencia. No quiere ni oír hablar de fechas o encuentros concretos. Su estado marcará el plan, pero también lo que se juegue el equipo. Únicamente le importa cada jornada de trabajo. Y, además, en algo coincide con Ancelotti: no quiere que Lunin ni Kepa se distraigan ahora. Sobre todo el ucraniano, que está por las nubes y sería una torpeza perturbar su progresión. De hecho, Thibaut está siendo el compañero que más encima está del ucraniano, dándole continuamente consejos, reforzándole con sus partidazos y protegiéndole cuando han salido algunas críticas.
Máxima prudencia
Ancelotti, pese a lo ilusionado que está con que Courtois lidere el regreso de varios lesionados de larga duración, tampoco dará pasos en falso. Pondrá a Courtois cuando los médicos den el OK y en el momento en el que el guardameta lo pida. Y no al revés. Se ha ganado el derecho a decidir. Carletto no hará más que poner a su servicio todo lo que necesite para alcanzar su estado óptimo de rendimiento, incluyendo en esta parte las tareas e incluso las dinámicas que sean necesarios en Valdebebas, sobre todo en el parón de marzo, que simulen la intensidad y el ritmo que se encontrará cuando regrese a la competición.
De momento, Courtois continúa con sus intensas sesiones de gimnasio. Tanto para prevenir lesiones musculares ―que puedan derivar de los esfuerzos que está realizando― como para fortalecer. La piscina y la bicicleta son otros de los ingredientes que no faltan a diario en su menú. Para mejorar la movilidad y la elasticidad, y también para ir tonificando más y más la musculatura. Y la comida la cuida ahora más que nunca para estar tan ligero como pueda con el doble objetivo de no hacer sufrir a la rodilla y para sentirse lo más rápido posible. La fisioterapia ha sido y sigue siendo el punto determinante. Al inicio, sufriendo, para evitar atrofias y ahora para que no se pierda el tono muscular y evitar sobrecargas derivadas del trabajo con pesas.
Pero, de todo, lo que más le gusta y motiva es cuando cada dos días le toca ir al campo, enfundarse los guantes y ponerse bajo palos. Ahí, con el golpeo, va a más de manera muy rápida. Se tira (y vuela) sin miedo y está más ágil de piernas de lo que marcan los tiempos. Si acaso, le cuesta algo más desplazarse en carrera a una velocidad más elevada. Igual que su envergadura es una ventaja para casi todo, en esta ocasión le hace progresar más despacio. Pero incluso en eso va teniendo avances diarios, ganando confianza, recuperando sensaciones, realizando los ejercicios a su ritmo pero sin frenar... Quien esperase la reaparición de Courtois en la próxima temporada, puede dar por hecho que le veremos de corto mucho antes.