Ancelotti va victoria a victoria… también en la pizarra
El técnico, salvo el borrón del derbi, ha acertado en casi todas sus decisiones: el cambio de sistema, la nueva posición de Bellingham, el rol de Carvajal y Valverde…

Los focos los copa Bellingham y muchos elogios recaen en Vini, pero el gran inicio de temporada del Real Madrid tiene otro triunfador: Carlo Ancelotti. El italiano, que actuó de pararrayos tras caer en el Metropolitano, está exprimiendo al máximo a una plantilla con carencias evidentes y que demandó reforzar al término de la campaña pasada. Aunque algunos de los refuerzos que pidió nunca llegaron, ha tirado hacia delante como hombre de club y con la maestría táctica que se le presupone a un entrenador de su prestigio.
Los números, lo que más importa en un equipo como el Madrid, están de su parte: 11 partidos, 10 victorias, primeros en LaLiga y líderes en Champions. La ausencia de un delantero de primer orden no se nota (2,18 goles por encuentro) y la mejoría defensiva es evidente, después de las tres últimas porterías a cero en la competición doméstica y tras confirmarse como el conjunto más férreo del campeonato (sólo seis tantos en contra). El juego, además, acompaña y el Bernabéu se divirtió en el triunfo ante Osasuna (4-0).
La irrupción goleadora de Bellingham y el buen rendimiento de varias piezas claves tienen mucho que ver, pero también la inteligencia del staff en la gestión: casi todas sus decisiones, salvo la "mancha" del derbi, han sido acertadas. Y de ahí que, pese a perder al mejor portero del mundo en pretemporada, a Militao a los 49 minutos de la primera jornada y a Vinicius durante más de un mes, su Madrid llegue al parón mirando desde arriba a los rivales.
Eficaz en lo estructural y en el día a día
El primer acierto de Ancelotti se cocinó en las reuniones que tuvo el entrenador italiano con Florentino Pérez y José Ángel Sánchez al finalizar la última campaña: el nuevo sistema. Los cambios en la plantilla, sin Benzema y con Bellingham, llevaron al técnico a abandonar un 4-3-3 que parecía inamovible y a buscarle el acople ideal al británico. "Cuando empecé en los banquillos mantuve una idea fija y no me adapté a los jugadores. Tuve la oportunidad de fichar a Baggio y no lo hice por su posición. Cuando entrené a Zidane me percaté de mi error. Hay que acondicionar el sistema a las características de los futbolistas", explicó en una de sus primeras comparecencias.
Ancelotti quería un esquema más móvil, sin un '9' puro y con vuelo para Valverde, pero sobre todo potenciar a Bellingham. Antes de que el Madrid cerrase su contratación, Carletto y su cuerpo técnico se hartaron a analizar partidos del Dortmund y detectaron un factor elemental: debían hacer jugar a Jude más cerca del área. "En Alemania estaba acostumbrado a recibir entre líneas, aquí hace muchos más movimientos sin balón para llegar a la portería rival", proclamó recientemente. Las cifras hablan por sí solas: 14 goles en 42 partidos en la 22/23, 10 en 10 en la 23/24.

Además de impulsar a Bellingham y conseguir que el inglés mitigue el vacío que dejó Karim, el nuevo dibujo ha sacado la mejor versión de varios jugadores que necesitaban un empujón. Carvajal es uno de ellos. Sin un extremo clásico por delante y con toda la banda para él, el canterano ha recuperado la frescura y el empuje que acostumbra a lucir en los tramos finales de las temporadas. "Me encuentro muy bien, en un momento de forma fantástico", reconoció el lateral en Real Madrid TV tras la victoria ante Osasuna.
Otro de los favorecidos por el cambio ha sido Valverde. Ya no juega ni pegado a la cal (como extremo en un 4-3-3) ni demasiado retrasado (de interior en ese mismo dibujo), sino en una altura intermedia que le permite sorprender desde atrás y explotar su golpeo y poderío físico. Hubo dudas con él, pero Carletto le ha considerado titularísimo y ha preferido tener a Modric "un poco enfadado" que sentar al uruguayo. Otra victoria.
Además de esas decisiones estructurales, las que deben marcar el devenir del curso, el técnico también ha dado con la tecla cuando el día a día le obliga a buscar soluciones de emergencia. Su último invento fue colocar de central a Tchouameni, una posición inexplorada para el francés en sus 192 partidos de carrera profesional. El mediocentro respondió a la perfección junto a Rüdiger y cuajó una actuación "excepcional". "Sé que a él no le gusta jugar ahí, pero ha estado excelente", bromeó el entrenador tras ganar a Osasuna. Un par de semanas antes, con las alarmas encendidas por el traspié contra el Atleti, Ancelotti también atinó al sentar a sus dos laterales izquierdos en Girona y Nápoles y colocar a Camavinga en esa demarcación.
Con todo eso, y con un Vinicius en plena forma pese a los voces que clamaban que le perjudicaría el cambio de esquema, el italiano llega al segundo parón de la temporada con el Madrid en cabeza de todas las competiciones… y todavía con algún deber pendiente. Rodrygo, que acabó enfadado el encuentro ante Osasuna, lleva casi dos meses sin marcar y necesitará su dosis de Ancelotti para enderezar el rumbo.