REAL MADRID

Pulso de poder ultra en el Real Madrid: la situación de Carlos Clara provoca la intervención de Antiviolencia

Remiten una carta para que aclaren si es socio, si es compromisario y si pertenece a alguna peña registrada.

UItras del Real Madrid, escoltado por la Policía hacia Cibeles./Getty
UItras del Real Madrid, escoltado por la Policía hacia Cibeles. Getty
Sergio Fernández

Sergio Fernández

El Real Madrid vuelve a tener un problema con los ultras. Entre otras cosas, por la pelea que se registró dentro del Santiago Bernabéu, en el pasado derbi madrileño de febrero, entre uno de sus radicales más conocidos, Carlos Clara (histórico ultra, presidente de la peña La Clásica y uno de los líderes de la Grada Fans) y otro radical vinculado con la vieja guardia de ultrassur, ahora un poco más en segunda fila aunque sigue acudiendo a los desplazamientos del grupo. La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, a petición de la Policía (la Oficina Nacional de Deportes), ha remitido al club blanco un escrito requiriéndole información sobre este socio en concreto, tras una denuncia contra él con fecha 11 de abril.

En esta carta, dirigida al propio presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, le piden tres cosas concretas: saber si Clara sigue siendo socio del Real Madrid, o socio compromisario, o qué vinculación concreta tiene; confirmar su pertenencia a una peña o grupo simpatizante del Real Madrid y tener claras las funciones que desempeña; y, por último, aclarar si esta peña está inscrita en la Grada de Animación y en el Libro Registro de Actividades de seguidores del Real Madrid.

Parece un formalismo, pero no lo es. Carlos Clara volvió a estar dentro del Santiago Bernabéu en el pasado encuentro de Champions contra el Bayern de Múnich en el que, de hecho, hubo de nuevo un altercado entre algunos aficionadas en el interior del estadio. La normativa de disciplina social del club madridista considera "muy grave" ya sólo participar en riñas en el Bernabéu, algo que en este caso parece más que evidente, ya que tras la pelea del último derbi, de hecho, hubo una identificación del propio Clara y un trámite policial.

Eso, ateniéndose estrictamente a la norma, sería quizá suficiente para sancionar al responsable con la expulsión de socio. De hecho, Antiviolencia ya lo ha propuesto para sanción de 4.000 euros y un año de exclusión de recintos deportivos. Esta propuesta todavía no es firme, la debe valorar la Delegación de Gobierno y confirmarla, pero en lo que a reglamento interno del Real Madrid se refiere, ya debería ser prueba suficiente de su mera participación, que es lo que sancionan a título interno, sin necesidad de especificar que haya una sentencia firme o esclarecer responsabilidades. Sólo el hecho de protagonizar una pelea ya está tipificado como "muy grave".

Pero no es sólo que no haya sido (por ahora) sancionado, es que también se presentó a socio compromisario del club y, según varias fuentes consultadas, tuvo un papel protagonista en el desplazamiento y organización de la Grada de Animación para ir a ejercer el voto en esas elecciones.

Carlos Clara, en un vídeo de altercado dentro del Bernabéu .
Carlos Clara, en un vídeo de altercado dentro del Bernabéu .

Parece evidente que Carlos Clara no es un socio más. A su protagonismo (megáfono en mano) en la grada de animación y su pasado en los grupos ultras del club se le une la buena conexión que parece tener con algunos miembros de la planta noble. Él mismo ha venido haciendo alarde de su buena relación con altos estamentos del Real Madrid en sus redes sociales.

La decisión que el Real Madrid tome con Carlos Clara le afecta no sólo a él como socio, sino también a toda la peña que preside, La Clásica. Según el reglamento de peñas del club, si uno de sus miembros resulta sancionado y tiene prohibida la entrada al estadio, toda la peña podría ser también sancionada y expulsada si ese socio incumple su castigo. La Clásica, que forma parte de la grada de animación, no está registrada como responsable de problemas violentos, aunque sí tuvo algún pequeño requerimiento por utilizar distintivos del club en la venta de material comercial, algo que está vetado por el Real Madrid.

Lucha interna de radicales y trampas «desde dentro»

Pero, ¿por qué renacen problemas de índole ultra en el Real Madrid? ¿O por qué puede entenderse que hay cierta permisividad? El conjunto blanco tiene muy claro todo lo que ocurre en sus gradas. De hecho fue de los que primero, y de manera más eficiente, cortó el grifo a los Ultras Sur, vetando su acceso al estadio como agrupación, retirándole cualquier tipo de ayuda o entradas para financiarse y prohibiéndole el uso de sus distintivos para que se beneficiara comercialmente.

La creación de la Grada de Animación, con sus problemas más o menos relevantes, supuso un cambio evidente a mejor. Sin embargo la parte más beligerante del antiguo grupo Ultras Sur sigue activa. Poco relevante en la parte financiera, pero activa, sobre todo dentro de los limites de la calle Marceliano Santa María, cercana al Bernabéu.

Y hay un pulso de poder evidente con sus antiguos miembros, entre ellos Carlos Clara. Algunas fuentes consultadas por Relevo explican que todos estos incidentes, debidamente grabados y documentados, no son sino un ataque "desde dentro" del colectivo ultra a los líderes de una Grada de Animación. Contra el Bayern de Múnich, de hecho, se produjo una agresión (que ha terminado en daños en el pómulo y una costilla), en los que tuvo que mediar la seguridad privada del club para evitar males mayores. Grabados también y difundidos en redes sociales, parece que buscando una vinculación con el propio Carlos Clara, que estaban por la zona, con su entorno cercano (compromisarios algunos de ellos) o con la peña que preside.

El caso es que el Real Madrid se vuelve a enfrentar a un problema que ya conoce, y que ya resolvió. Hay que ver hasta dónde llega la propuesta de sanción a Carlos Clara y qué decisión toma el club, pero está claro el pulso por controlar lo que queda del factor ultra en el Santiago Bernabéu está reverdeciendo problemas que parecían olvidados.