La ausencia de 'fair play' mete al Barça en una encrucijada con Lamine Yamal, Szczesny... y allana la venta de Araujo
De no corregir las cuentas hasta el 30 de junio, el Barcelona necesitaría vender para acometer esas obligaciones.

Al Barça le ha durado tres meses la tranquilidad económica. Los ha aprovechado para renovar a Gavi, Pedri, Ronald Araujo -con una cláusula durante un tramo de este verano de solo 65 millones-, Pau Cubarsí y Gerard Martín, mientras que otras no se han hecho oficiales aunque se han conseguido por número de partidos jugados, como la de Robert Lewandowski e Íñigo Martínez. La comunicación de LaLiga que le quita los 100 millones computados en el límite salarial provoca que los azulgrana vuelvan a estar en negativo y necesiten de nuevas operaciones para poder actuar con normalidad y poder acometer todas las cuentas pendientes que aún tienen.
Le ayudará al Barça seguir avanzando en la Champions. En el presupuesto de la entidad se contabilizaba alcanzar los cuartos de final, ronda que arrancará la próxima semana ante el Borussia Dortmund. Si el equipo de Hansi Flick sigue saltando muros y alza el título, todo serán buenas noticias para las arcas azulgranas. Hay que añadir, en el debe, el no regreso al Camp Nou. Este curso se habían presupuestado 28 millones que brillarán por su ausencia, aunque en el mercado de enero la entidad vendió o recibió porcentajes de traspasos de jugadores con derechos por 18 millones. Un rompecabezas que ahora vuelve a la casilla inicial con el revés de los asientos VIP, que incluso el auditor no ha aprobado porque no lo interpreta igual que el Barça. Hasta el 30 de junio los azulgrana tienen tiempo para darle la vuelta a la situación.
Esa falta de normalidad provoca que la dirección deportiva, que tiene parados todos los movimientos -se buscaba un lateral derecho y un extremo izquierda-, tenga ahora que considerar una venta para poder alcanzar la norma 1:1 de nuevo y efectuar las renovaciones que se tienen que llevar a cabo, algunas de ellas trascendentales, como la de Lamine Yamal. Con todo acordado, el de Rocafonda cumplirá 18 años el 13 de julio y tendrá una mejora ostensible de contrato, acorde con su ascendencia ya en la plantilla. Pero ahora falta hacerle hueco porque la plantilla se excede.
Para que eso se produzca, el principal candidato a salir es el central Araujo. El uruguayo ya hizo un amago este enero cuando fue seducido por la Juventus, pero el director deportivo, Deco, le convenció para renovar con una vía de escape este verano. Una cláusula de 65 millones que podría conducirle a cambiar de aires, aunque que niega en cada comparecencia pública aunque antes de enero sembraba las dudas. Ese dinero, con el extra de la Champions, podría servirle a la entidad azulgrana a la espera de regresar al Camp Nou y renegociar el crédito con Goldman Sachs.
Al margen de Lamine, hay otros asuntos pendientes. Una de ellos es la renovación de Szczesny. El meta polaco quiere seguir y el club quiere que continúe, pero al acabar contrato y aunque su salario no sea elevado, se necesita un límite positivo para ello y generar un ingreso para destinarle una parte. La salida de Iñaki Peña, que acaba contrato en 2026 y sería traspasado, podría ayudar.
El caso De Jong ayudaría al límite salarial, si se puede realizar
Hay otra serie de jugadores cuya renovación es prioritaria, como Frenkie de Jong. El mediocentro es uno de los dos miembros de la plantilla con más salario, y la entidad estudia, tras la no respuesta del holandés el pasado otoño, una fórmula para ampliar los años con menos dinero para poder encajarlo mejor en el límite salarial.
De nuevo, se espera un verano austero para el Barcelona, con la encrucijada de la renovación de Lamine Yamal como prioridad. Tampoco le hace falta al equipo de Flick una revolución teniendo en cuenta el excelente rendimiento del curso con irrupciones de la cantera y con le recuperación de futbolistas cuyo rendimiento el año anterior se había puesto en duda. La partido en el Metropolitano es otro ejemplo.