La 'autopsia' en el Real Madrid tras el 0-4: el tema físico de Pintus clama al cielo, con el Barça corriendo 10 kilómetros más
El cuerpo técnico ha analizado el Clásico y saca sus primeras conclusiones.

Tras un revolcón como el que se llevó anoche el Real Madrid se necesitan respuestas. Las pide la cúpula y las busca el cuerpo técnico. La noche fue larga para todos. Y aunque no ha salido aún el sol por Valdebebas (mañana habrá un respiro entre la tormenta con los destellos del Balón de Oro), la autopsia del partido determina varias conclusiones, ninguna tan importante como la que se viene contando en este medio: el problema físico del equipo.
Las miradas llevan puestas en Pintus varias semanas. El método no da resultados. Y no solo por las lesiones. Los datos están ahí. Contra el Barça, los blancos corrieron 10 kilómetros menos, según datos que se manejan internamente. Una cifra más que notable, con el agravante de que el Madrid gozó de un día más de descanso y que además los de Flick venían de recorrer 126 km contra el Bayern por los 105 de los madridistas contra el Borussia. Simplificando, el Barcelona lleva en sus piernas 30 kilómetros más en solo dos encuentros.
El punto físico fue negro sobre blanco contra uno de los equipos más en forma de Europa, que en cuatro días ha pasado por encima del Bayern y del Madrid. Esta vez no hubo remontada como contra el Borussia, donde los de Ancelotti sí que apretaron el acelerador en la segunda mitad. De hecho, los arranques de partido se le siguen atragantando a los blancos. De los 15 partidos que ha disputado el Madrid este curso, en 11 se fueron al descanso con cero goles anotados.
Volviendo al análisis más táctico, Ancelotti y sus hombres ven un comportamiento defensivo muy por debajo de lo que se espera de un equipo como el Madrid en la segunda parte, entendiendo que en la primera mitad las fuerzas estuvieron igualadas. Cuando la gasolina empezó a gastarse, la presión se volvió, más que intermitente, inexistente. Mbappé y Vini se desconectaban y el equipo no encontraba la fórmula. La entrada de De Jong dio empaque con Pedri adelantado y no había coordinación entre líneas. Militao y Rudiger debían saltar demasiado generando unos espacios que el Barça supo aprovechar. La acción del 0-1 es sintomática. Pedri fijando a Rudiger y Militao yendo a por Raphinha y soltando a Lewandowski. La media no tapó la línea de pase. Después con Olmo se agravó esta situación.

Con el balón el Madrid tampoco supo encontrarse, ni siquiera con la entrada de Modric. La presión alta del Barça ahogó en muchos momentos, con Lunin quitándose el balón de encima y fallando más que acertando. No hubo movimientos colectivos y tampoco se supo atacar a una defensa tan adelantada. Aquí también estuvo el partido. El Madrid sí que tuvo alguna acción clara sin caer en posición ilegal, pero el partido ya estaba desnivelado y Mbappé además falló lo que no puede fallar. El dato de 12 fueras de juego habla tan bien de Flick como mal de Carlo y sus jugadores. No se supo atacar el juego en el alambre azulgrana con una segunda línea o movimientos de salida y entrada para atacar el espacio y no arrancar desde la línea azulgrana.
Dos situaciones también han encendido la alarma en Valdebebas. La primera, el 0-2, clásico centro lateral que el delantero remata solo (una acción que enerva especialmente a Ancelotti y que recuerda otras noches de pesadilla, como la del derbi de la temporada pasada en el Metropolitano). Militao estuvo especialmente fuera de sitio (las dos perdonadas por Lewandowski le dejan en un muy mal lugar posicional). Ni él ni Rüdiger ganaron los duelos habituales. Y la segunda situación, Mendy en el gol de Lamine, dejándole un espacio para no ser regateado que Yamal convirtió en el 0-3.
Mientras Flick fue añadiendo matices al equipo (De Jong por Fermín, Olmo por Casadó), el Madrid apenas varió el plan. Solo la entrada de Modric no bastó. Ancelotti sigue sin dar con la tecla del juego y Bellingham lo sufre especialmente. Si Vinicius o Mbappé no atinan, las opciones de éxito se desploman. El italiano está señalado, pero ya ha pasado por ahí y no le preocupa. Lo que ocupa, a él y a su staff, es encontrar el camino antes de perder de vista al Barça.