ALMERÍA 1-BARÇA 0

La baja de Pedri desnuda las carencias del Barça de Xavi

Sin el canario, el equipo catalán ha perdido dos partidos seguidos por primera vez en todo el curso.

La baja de Pedri desnuda las carencias del Barça de Xavi
Albert Blaya

Albert Blaya

El pasado curso la baja de Pedri abrió una herida insanable. Tras caer lesionado en la vuelta de los cuartos de final de la Europa League contra el Eintracht, el Barça terminaría ganando solo cuatro de los últimos ocho partidos de Liga, con tres derrotas y un empate. Como si hubiese aparecido un fantasma que parecía enterrado, la lesión de Pedri ante el United vuelve a dejar al Barça desnudo ante el espejo: dos derrotas seguidas y problemas que el canario tapa.

El Barça de Xavi logró camuflar la sanción de tres partidos de Lewandowski con el unocerismo por bandera, con una defensa que sostenía las flaquezas y un Pedri que se vestía de goleador y metrónomo. La de Dembélé, que parecía decisiva, con el cambio por Raphinha y el Pedri + Gavi como doble ventaja dentro. Pero Xavi parece no tener respuesta a la caída de Pedri, que no solo es el principal agitador del equipo desde el pase y el desborde interior, sino que su clarividencia y sentido colectivo le dan al equipo unas herramientas imprescindibles para no convertirse en un equipo plano y previsible.

Quedarse sin Pedri es como llegar a casa y que no haya luz. Un apagón inesperado. Los muebles están en su sitio, todo parece estar donde debe, pero sumido en una oscuridad que invalida su posicionamiento. Sin esa luz, uno se siente extraño en su propio hogar y todo se vuelve amenazante, cargado de un sentido lúgubre. Da igual que haya cuatro centrocampistas, porque nunca importó que fuesen cuatro, sino quiénes eran, y sobre todo Pedri, que estructura a los suyos y desordena al rival con cada pase. Sin él, el equipo necesita buscar más argumentos para que su hoja de ruta no sea una ecuación de una letra.

No es extraño que ante el Almería los de Xavi batiesen el récord de centros laterales desde 2005. 47 balones colgó el Barça en un ejercicio de impotencia colectiva, la mayoría de ellos desde zonas muy lejanas y sin una ventaja previa, como si con cada envío se visibilizase la debilidad que supone no contar con Pedri. Y aquí se debe mirar al banquillo. Por muy bueno que sea el canario, que lo es, un equipo que aspiraba a ser el mejor equipo de la historia de la competición llegados a este punto a nivel de puntuación, no puede depender de un futbolista de 20 años.

Sin Pedri, Pablo Torre debe pasar del ostracismo al escenario. Kessie y Roberto carecen del punto de inspiración y sensibilidad para hacerse notar entre líneas, incapaces de dar velocidad a la circulación, como si el balón pesara más. Xavi mantiene la estructura pero sin las piezas que la levantan no tiene sentido mantenerla. Torre o incluso Raphinha, que ante el Almería pasó a jugar constantemente por dentro, son futbolistas que pueden y deben tener más peso en una zona que sin el canario es un descampado. El Barça se queda sin zonas verdes.

El bajón evidente de Lewandowski, que ha pasado de ser un futbolista hiper preciso en el apoyo a tener los pies de barro y la ausencia de Dembélé dejan al Barça sin dos de sus individualidades cerca del pico del área, lo que obliga a Xavi a modificar el plan inicial y meter a futbolistas en dinámica. El miedo ahora es evidente; el Barça se juega la temporada con su mayor miedo mordiéndole la oreja, obligado a mostrar una evolución respecto al de hace un año. De momento, no parece haberla.Y no hay título que llegue sin una redención. Espera el Santiago Bernabéu.