El Barça amuebla su nueva casa en Montjuïc con una Fan Zone
Se inaugurará en diciembre para cubrir el vacío que hay junto al Estadi Olímpic, un reclamo de los aficionados.

Lo que iba a convertirse en una penitencia a la Montaña Mágica de Montjuïc, ha resultado ser finalmente, y obviamente con excepciones, un paseo ameno para ver los partidos del Barça en el Estadi Olímpic, donde la media de espectadores alcanza los 42.000, consuelo ante los "150 millones de pérdidas" que sufre la entidad por no jugar en el Camp Nou. El número de abonados (17.064) permite que los números de 'ticketing' no se distancien tanto de los que se registraban en el estadio ahora en construcción.
Con tal de mejorar la experiencia del abonado, el club prepara una Fan Zone para inaugurarla en el mes de diciembre, ante el Girona presumiblemente, en la explanada que se ubica entre el estadio y el Palau Sant Jordi. Un espacio que contará con bares, restaurantes y espacios lúdicos como los que ya amenizaban los partidos en el Camp Nou. "Al depender del Ayuntamiento de Barcelona los pasos se tienen que consensuar", explican fuentes del club.
Los aficionados se quejaban de la nulidad de establecimientos para poder pasar los ratos antes de los partidos, por lo que eran los bares de las calles del Paral·lel, de Gran Via y de Sants las que recogían a los hinchas antes de su peregrinaje al Estadi Olímpic. Ahora, podrán acudir antes a los partidos para realizar junto al recinto deportivo.
El Barcelona ha notado el impacto negativo del cambio de estadio, algo que ya tenía previsto en otros aspectos que no son baladí. Uno de ellos, la tienda, ya que eran numerosos los aficionados que aprovechaban el día de partido para comprar en Arístides Mallol. En Montjuïc, el Barça dispone de una tienda, y el club espera en esa Fan Zone poder ampliar el servicio para compensar estas pérdidas.
La restauración es otro de los problemas. En el Camp Nou el modelo era mixto, por lo que la mitad de los ingresos iban a manos del club azulgrana y el resto, a la empresa que se encargaba del catering. Ahora, en cambio, el club no obtiene beneficio de ello. Mientras el Camp Nou se edifica con antelación, el Barça sigue amueblando su nueva casa de alquiler.