El Barça vuelve a las andadas en la fiesta del Athletic
Los azulgrana no aprovecharon el pinchazo del Real Madrid y pierden a De Jong y a Pedri, en duda para la Champions. El Athletic, aún de resaca copera, recortaron solo un punto al Girona.

San Mamés se le atragantó al Barça en la Copa, donde perdió 4-2 y lanzó por el sumidero el segundo título de la temporada, y se le hizo bola en la Liga, en un partido en el que los azulgrana retrocedieron lo avanzado desde el anuncio de Xavi de dejar el equipo la próxima temporada. Un punto que mantiene la distancia con el Real Madrid (8) y que le acerca, eso sí, a la segunda plaza que ahora ocupa un Girona que se desinfla y que perdió en Mallorca (1). A un lado las estadísticas, las heridas de San Mamés son más profundas. Volvieron las lesiones. De Jong y Pedri fueron sustituidos en la primera mitad y peligra su presencia ante el Nápoles en Champions. Las luces se apagaron de nuevo en un Barça que está viviendo un calvario en la enfermería y que sigue sin poder estar tranquilo en la Liga.
Es inexacto definir todo lo que le está sucediendo al Barça este curso, con incendios en todas las áreas del club, también sobre el césped. Con un Athletic de resaca tras la fiesta del jueves de pasar a la final de la Copa y con bajas troncales, los azulgrana no lograron imponer su juego en un partido cerrado, con faltas, poca continuidad y donde un remate de Cancelo que sacó Yeray sobre la línea fue la ocasión más clara en todo el encuentro. Los de Valverde, que podían recortar distancias por la derrota gerundense, ya les bastaba un punto para seguir sumando y pasar página en una semana que tardará tiempo en olvidarse en Bilbao.
LAS LESIONES
🤔 Hay runrún…
Comentaba Deco justo antes del partido que el Barça está mejor, que se había notado que ahora Xavi podía contar con casi todos los jugadores. Pero cantó victoria antes de tiempo, porque la enfermería tardó meses en vaciarse pero en apenas un santiamén se ha vuelto a poblar. Y en el momento más inoportuno, con un partido clave ante el Nápoles en apenas diez días que debe decidir el futuro del equipo en la Champions. Primero fue De Jong, con ese tobillo derecho que ya le martirizó en septiembre y le dejó un mes y medio fuera; luego Pedri, al dar un pase profundo con la derecha, esa pierna que la cuida tanto que no es capaz ni de lanzar a portería, y que le hizo 'crack'. Y se retiró lesionado.
La temporada del Barça con la enfermería es de estudio, da para una tesis doctoral de cualquier estudiante de Medicina, fisioterapia o preparación física, porque solamente hay cuatro jugadores del primer equipo que no han tenido molestias, y muchos de ellos han ido recayendo. Tiene razón Deco: con todos el Barça es más fuerte. Pero el problema es que eso no ocurre nunca. La preparación física y los servicios médicos azulgrana no se desprenden de las dudas.
VALVERDE
🤦🏻🤦🏻🤦♂ 😬 🤦🏻 No me ha hecho cambiar de opinión
Ganará, perderá o empatará, pero este Athletic juega a pecho descubierto, liberado y convencido, y no hay mejor recompensa para un entrenador que esa puesta en escena. El Athletic de Valverde se planta en marzo con la final de Copa en el horizonte y con la posibilidad de pelear por puestos Champions, todo ello con jugadores criados en Lezama y pulidos por ese maestro de la confianza que no levanta la voz, que siempre se coloca en segundo plano con su perfil bajo y naturalidad, escéptico de nacimiento con la divinidad del fútbol, conocedor como pocos de que el juego tiene tantas variables que lo único que hay que hacer es trabajar, ser coherente y gestionar un grupo.
El Athletic no tuvo ni a Sancet ni a Nico Williams, medio ataque, y quizás le faltó ese 'punch' para tumbar al Barcelona, pero fue un equipo reconocible de principio a fin, asfixiante en la presión, desequilibrante por los costados y generoso en el esfuerzo. La idea está por encima de los jugadores. Valverde deja huella, valorado en todos los clubes por los que ha pasado salvo su despido en Villarreal y su periplo en el Barcelona donde generó disparidad de criterios.
El Barça reclamó penalti por esta acción de Berenguer sobre Lamine Yamal. #LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/3ZSllAoYRN
— Fútbol en Movistar Plus+ (@MovistarFutbol) March 3, 2024
LAMINE YAMAL
🤳 Mi fondo de pantalla
Xavi quiso darle confianza a Raphinha después del buen partido ante el Getafe. Aunque Lamine Yamal había sido de los más destacado en este 2024 en el que se ha ganado a pulso la titularidad, todavía pesan los galones. También sufrió una gastroenteritis que le restó entrenamiento. No salió el talento de 16 años hasta el segundo tiempo, y fue pisar el campo y todos le buscaban. Balones a Lamine. Era la consigna con la que Xavi se desgañitaba en la banda en la última posesión azulgrana, estéril, en la que el balón rodaba por los centrales mientras el técnico insistía: balón a Lamine. El jugador de 16 años, por su clarividencia y por el vacío creativo que hay en el Barça, se ha convertido en el faro pese a su edad.
No solo Lamine fue lo más destacado en ataque: filtró pases por dentro, pidió un penalti, intentó sin éxito conectar un último pase por ejemplo como con Joao Félix y los rivales vieron hasta dos amarillas por intentarlo frenarlo. El internacional destacó también en fase defensiva, recuperando balones, ayudando en la presión y achicando agua cuando el Athletic, más inofensivo que en otras ocasiones, se acercaba al área. Lamine ha pasado en apenas tres meses en ser un revulsivo de lujo a ser el epicentro de los ataques. La magia del canterano, también el vacío del Barça.
LOS CENTRALES
📀 Mi 'bonus track'
Mientras Vivian se lamentaba antes del comienzo no poder vivir "uno de los partidazos" en San Mamés, Paredes y Yeray se encargaron de marcar la raya en un Athletic impenetrable, que crea escuela en todas las posiciones pero tradicionalmente en defensa. Centrales aguerridos y dominadores del juego aéreo, capaces de ganar duelos y de correr a la espalda, pero también de tener buen pie. Incluso Iñigo Martínez, que jugó en la acera de enfrente (Real Sociedad) y que fue silbado por su salida del Athletic, pero que reúne todas las virtudes de un fútbol tan moderno como tradicional.
Lewandowski no las vio venir, eclipsado por esos dos gigantes que dejaron la portería a cero y neutralizaron los cambios de Xavi, en busca de un revulsivo que no llegó. Mérito para Lezama como también para La Masia con ese Pau Cubarsi que no se arruga ante nadie y que tiene un telescopio en su pie derecho. Mira lejos y lo ve todo, filtra pases y corrige rápido si se equivoca. Un diamante. Una alegría, de las pocas, para un Barça que vuelve a las andadas.