La caja negra del Real Madrid revela que a Carlo Ancelotti se le ha descontrolado el equipo
El conjunto blanco consiguió el pase a la final de Copa ante la Real Sociedad, pero se vio en serios apuros pese a la ventaja inicial.

El Santiago Bernabéu volvió a vivir un caos inesperado, con el pack completo de las remontadas. La afición merengue pitó a los suyos, mascó la tragedia y finalmente celebró con júbilo el gol de Rüdiger, que les coloca directamente en la final de Sevilla, a la espera de lo que ocurra entre el Barça y el Atlético de Madrid en el Metropolitano.
Sin embargo, el partido contra la Real Sociedad dejó de nuevo una lista de tareas de las que preocuparse. El nivel de concentración y actitud del equipo, los desajustes defensivos, boquetes sin tapar en la alineación, mal juego y una sensación de desgobierno entre el entrenador y sus cracks. Esta vez todo terminó en otra bendita locura, pero el aficionado merengue teme que el próximo desenlace salga cruz.
"Ha sido un partido entretenido, con muchos errores, muchas cosas buenas. Me voy con el objetivo cumplido, estamos otra vez en la final, y a seguir, porque no tenemos tiempo para pensar mucho. Muchos errores y muchas cosas buenas, pero al final hemos cumplido", fue el primer análisis de 'Carletto', en la rueda de prensa posterior al duelo copero.
El principal mal del cuadro madridista fue su grado de tensión en el encuentro. Arrancaron encajando, como si no se jugaran nada, y vieron cómo la Real se ponía por delante de la eliminatoria a diez minutos de la conclusión. Sólo despertaron con la soga al cuello, una vez más. El técnico de Reggiolo no logra convencer a los suyos de salir con un mínimo de 'punch' exigible.
Después, su falla defensiva. El Real Madrid recibió cuatro goles de la Real Sociedad, uno de los equipos menos anotadores de la Liga. En sólo un partido, con el añadido de ser en el Bernabéu y con una final en juego, los vascos marcaron el 15% de los goles que suman en el campeonato liguero.
El staff madridista sigue sin resolver el asunto de Lucas Vázquez, un foco de ataques de los rivales, a Asencio se le empiezan a ver las costuras a la hora de encimar fuera de posición, Camavinga figuró sin éxito como parche en el lateral izquierdo y Alaba se metió dos goles en propia.
Todo ello, en un equipo que sigue peleado con el juego. Sin Ceballos, el Madrid sólo funciona en los arreones del final, cuando reina el caos sobre el verde y los blancos pueden correr y materializar sus individualidades. Sin el utrerarono, solo Modric consigue imponer su sello, sin gasolina para aguantar los 90 minutos con soltura.
Tema aparte es el de la gestión de los cracks. En el estadio se dieron escenas de desgobierno entre Vini y el banquillo, cuando parecieron sugerirle el cambio y el brasileño se negó. A Vinicius hasta le pitaron unos segundos, aunque se repuso de la falta de acierto para acabar siendo el jugador más destacado del choque.
"Lo que le dije ha sacado al mejor Vinícius, ha cambiado el ritmo y en el final ha sido determinante, en una jugada suya hemos marcado el 2-3 y ha aguantado a un nivel físico espectacular hasta el final mostrando todas sus cualidades", zanjó el preparador italiano, que sigue operando según las jerarquías en su cambios (quitó a Endrick por Mbappé cuando estaba siendo el mejor, y metió tarde a Brahim y Arda Güler).
Pese a ello, Ancelotti sigue muy vivo. Los últimos años que el Real Madrid se plantó en abril con opciones de triplete fueron ambos con el italiano. En 2014, en el que acabaron ganando Copa y Champions, y en este 2025. Una leyenda y un superviviente nato, al que los títulos marcarán su destino en la Casa Blanca.