REAL MADRID - ALAVÉS

La montaña rusa de Nacho desde su expulsión en Mendizorroza hasta el "quédate": el debate del triángulo, dos 'palitos' y el sueño de Wembley

Realizó una entrada a destiempo a Samu Omorodion que abrió el debate sobre quién debía acompañar a Rüdiger.

Nacho, durante el Alavés-Madrid de la primera vuelta./AFP
Nacho, durante el Alavés-Madrid de la primera vuelta. AFP
June Lavín

June Lavín

La planificación del Real Madrid sufrió un contratiempo inesperado el 17 de diciembre de 2023, cuando David Alaba se fue al suelo después de un mal gesto en el partido contra el Villarreal. Los peores pronósticos se confirmaron y el austríaco sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior, misma lesión que Thibaut Courtois y Eder Militao. Así, los únicos centrales disponibles eran Rüdiger y Nacho. De hecho, esa fue la dupla escogida por Carlo Ancelotti para visitar al Deportivo Alavés la siguiente fecha, en una salida siempre complicada a Mendizorroza.

La fortuna no acompañó a Nacho en Vitoria-Gasteiz. Aunque el colegiado, en una primera instancia, le amonestó con cartulina amarilla después de una entrada a Samu Omorodion, resultó expulsado tras la intervención del VAR. Lo que parecía una acción cualquiera, quizá hasta irrelevante, terminó siendo decisiva para Ancelotti. El italiano, sin centrales, probó a Tchouameni en esa posición. 

El experimento cuajó y el francés ganó peso en la rotación en defensa. Se convirtió en una opción cada vez más fiable, aprovechando sus oportunidades y abriendo un nuevo debate: cuando llegase la hora de la verdad, ¿Nacho o Tchouameni? Las alineaciones de Ancelotti no terminaron de responder una pregunta que sobrevoló cada rueda de prensa del italiano desde entonces. El debate sobre el triángulo, figura geométrica que se forma al unir a los dos centrales y al pivote, era una realidad.

Nacho Fernández calienta antes de empezar un partido. EP
Nacho Fernández calienta antes de empezar un partido. EP

Mientras el Real Madrid recuperaba sensaciones, convirtiéndose en un equipo cada vez más compacto y sólido, el único fijo era Rüdiger. Las dudas con Nacho aumentaron, sin ofrecer esa sensación de seguridad que siempre le había acompañado, pese a ser el cuarto central y a la falta de minutos. Además, Tchouameni cuajó grandes actuaciones en el eje de la zaga y sus condiciones, que permiten al equipo defender con la línea adelantada, salieron a relucir. La balanza pareció decantarse en favor del internacional galo, todavía con la duda de qué ocurriría, por ejemplo, en caso de enfrentarse a un 'pez gordo' en Champions.

Frente al Manchester City llegó la respuesta: en el partido de ida del Bernabéu, con el gran reto de neutralizar a Haaland, Ancelotti apostó por Tchouameni. La decisión, aunque no sorprendió, en parte por el gran nivel del francés y las dudas con Nacho, supuso una estocada casi definitiva para el canterano.

Pese a su suplencia en el feudo blanco, con el City de Guardiola anotando hasta en tres ocasiones, Nacho se recompuso, como siempre ha hecho, y se ganó ser titular en la vuelta. En Mánchester, el central español sostuvo a Haaland y se armó de valor para superar a Ederson desde los onces metros, muestra inequívoca de su valentía y poso competitivo en uno de los escenarios más exigentes de la máxima competición continental.

Después de la victoria en el Etihad, Nacho alternó titularidades y suplencias en LaLiga; en parte, por la necesidad de rodar a Eder Militao, ya recuperado de su rotura de ligamento cruzado, y sumar así un nuevo efectivo en defensa para el tramo más importante de la temporada. En Múnich, en la ida de semis de Champions, el zaguero español volvió a ser uno de los 'señalados': formó parte del once, pero fue sustituido en la segunda mitad, con Tchouameni haciendo, de nuevo, las veces de central.

El cambio en el Allianz Arena volvió a abrir el debate de quién acompañaría a Rüdiger en una hipotética final. La vuelta disipó cualquier tipo de duda. Nacho fue titular, secó a Harry Kane y ofreció una masterclass defensiva: coberturas, anticipación, timing y, por encima del resto de cosas, gen competitivo. Sus actuaciones más recientes, de hecho, le han vuelto a situar en el radar de Luis de la Fuente, que podría apostar por su experiencia en la Eurocopa de este verano. Y han hecho a la afición aferrarse a un clavo ardiendo y pedirle, a gritos en la fiesta de Cibeles, que se quede.

Decidido a marcharse... pero líder en Wembley

Ahora, Nacho está convencido de dejar el Madrid. Lo haría 23 años y 25 títulos después (pueden ser 26 si levanta la Champions). El central formado en La Fábrica quiere vivir una nueva experiencia futbolística y personal. Ya la temporada pasada se habló de su salida, aunque finalmente se quedó. Lo hizo, en parte, por cumplir el sueño de ser él quien levante un título con la elástica blanca. Ya ha ocurrido con el de liga, conseguido el pasado fin de semana en frente al Cádiz, y está por ver si hace lo propio con la Champions.

De cara al partido frente al Borussia Dortmund, Ancelotti no quiere tocar nada del bloque que ha permitido al Madrid jugar una nueva final. Allí, en Wembley, Nacho será uno de los líderes. Ya no existe debate en torno a quién acompañará a Rüdiger, una ecuación en la que también entraba Camavinga, damnificado en alguna ocasión cuando Tchouameni y Nacho, como pivote y central, coincidían en el once. Además, el ex del Mónaco sufre una lesión por estrés en el pie izquierdo y es duda para el importante encuentro del 1 de junio. El debate con el triángulo se ha disuelto.

Nacho podría poner el broche a 23 años con la consecución de la Champions. Sería su sexta Orejona, pero esta con un aroma especial. La levantaría él, en su último partido de la temporada. Antes, eso sí, todavía le restan tres jornadas de fútbol en la competición doméstica. Este martes (21:30), el Madrid recibe la visita del Deportivo Alavés. Este mismo rival, pero en la primera vuelta, supuso el inicio del fin. Una nueva 'batalla' para Nacho, acostumbrado a pelearlas todas.