FÚTBOL

Paseando por la 'casa' de Luka Modric en busca de respuestas a su futuro: "Es competitivo, quiere seguir al más alto nivel"

En Zagreb y su Zadar natal puedes comprar cualquier cosa del croata del Real Madrid: pines, llaveros... Está en los mercadillos y hasta en las hamburgueserías.

Un cartel de Luka Modric en la ciudad./Relevo/Alberto Pérez.
Un cartel de Luka Modric en la ciudad. Relevo/Alberto Pérez.
Alberto Pérez

Alberto Pérez

Croacia, ese pequeño y hermoso país lleno de belleza y orgullo por lo suyo y por los suyos. Y no hay nadie más suyo que Luka Modric. "¡The best!", como me dijo el taxista que me llevó de vuelta al aeropuerto. "¡El chico de la pócima de la eterna energía!", me había asegurado el conductor que me había acercado al centro de Zagreb el primer día de mi semana croata. Dos maneras de decir lo mismo, que Luka Modric para ellos "es Maradona". Esta frase es de un vendedor de souvenirs en Zadar, la localidad de nacimiento del Balón de Oro. Bueno exactamente Luka es de Zatan Obrovacki, un pequeño pueblo muy cerca de Zadar y es de sobra conocido lo mal que lo pasó en su infancia. Eso le ha hecho más fuerte, creen los compatriotas de Modric. Se ha criado entre montañas, con poco dinero y en un país en guerra, todo eso marca el carácter y le ha hecho quien es hoy.

He pasado estos días en casa de Modric, porque cualquier lugar con la bandera ajedrezada es su casa. Llegué invitado por la Universidad de Zagreb, en la relación bilateral que nos une con la Universidad de Salamanca. El día anterior se había conocido la retirada de Toni Kroos, ese mismo miércoles ya se informaba sobre la continuidad del diez en el Real Madrid. Prácticamente fue entrar en clase y el nombre de Modric salía a borbotones.

Un alumno me preguntaba si ya era oficial la renovación, querían saber cuál era mi jugador favorito (no me exigieron el nombre de Luka) y les confesé que uno de los pocos futbolistas importantes que me quedan por entrevistar es justamente él. Quisieron ver la entrevista que hice a Kroos y tenían mucha curiosidad por saber cómo son los jugadores, si son cercanos o no, y qué momentos difíciles nos encontramos para hacer nuestro trabajo.

Un cartel promocional de la Eurocopa.
Un cartel promocional de la Eurocopa.

Sorprende la contención. Son de Modric, lo respetan, lo quieren pero se alteran bastante más cuando escuchan mi narración de un gol de Messi y la frase "madre mía de mi vida" que cuando les lanzo un gol de Luka como ejemplo. Ahí sonríen, orgullosos pero discretos. Croacia es un país donde el fútbol lo ha fagocitado todo. El baloncesto, que antaño arrasaba con Kukoc, Radja y por supuesto Petrovic, ha perdido protagonismo. Precisamente lo primero que veo al pisar la capital de Croacia es una estatua maravillosa de Drazen Petrovic lanzando a canasta. El museo sobre el genio de Sibenik es visita obligada.

Pero de nuevo vuelvo a Modric porque paseo por las calles y su cara decora las paredes y hasta los puentes, con motivos publicitarios. Es entrar en Zagreb y ver su cara anunciando una especie de cromos de la Eurocopa con un lema que traducido sería algo así como: "Recoge todas las cartas". Eso por no hablar de los artículos comerciales con su nombre que lo invaden todo. Lo más típico es la camiseta, casi siempre de la selección croata, mucho menos del Madrid. De hecho veo a un niño de la mano de su padre en el precioso puerto de Split y lleva la camiseta del equipo blanco. Me dirijo a ellos con el pulgar arriba y deslizando el nombre de Luka. Gentilmente me lo devuelven, pero cuando me giro y veo su espalda la camiseta es de Jude Bellingham. Upsss, error de cálculo.

Una camiseta promocional de Luka Modric.
Una camiseta promocional de Luka Modric.

Pero puedes comprar cualquier cosa que quieras de Modric: llaveros, pines, imanes, gorros…Está en todos los mercadillos y hasta en hamburgueserías. Ahí solo te mira su versión de cartón piedra, no he visto ninguna hamburguesa con su nombre. En mi visita a Zadar coincido con un camarero español, valenciano para más señas, que además es entrenador de fútbol aunque allí no ejerce. Le vale con trabajar delante unas vistas increíbles con el famoso 'saludo al sol' que Hitchcock definió como el lugar para ver el mejor atardecer de Europa.

De nuevo vuelvo a mis menesteres docentes en la Universidad de Zagreb, pero esta vez en la Facultad de Estudios Croatas. Me recibe amabilísimo Wolffy Krasic, el vicedecano de relaciones internacionales y tenemos un tiempo largo para tomar un café y hablar, entre otras cosas, de Luka Modric. Lo mismo unos días después con mi colega, Tamara Krunic, que dejó el periodismo profesional para centrarse en la docencia, y en ambos casos destacan la admiración que hay por los orígenes humildes de la familia Modric. No solo le destacan a él, también a sus padres, la educación que le han dado y eso en Croacia es muy admirado. Son felices por ver cómo ha llegado a lo más alto en condiciones muy complicadas.

Camisetas de Modric en una tienda.
Camisetas de Modric en una tienda.

Después de la clase me hace feliz ver cómo un par de estudiantes se acercan para darme las gracias por la clase y me preguntan si en España hay muchas chicas trabajando en el periodismo deportivo. Una de ellas quiere ser reportera y la animo a pelear por ello. Por supuesto el lunes también hubo conversación con un conductor, en este caso de Uber, y para mi sorpresa me habló de un croata con el que jugó cuando era joven: Alen Peternac. ¡Cómo no iba a conocerlo! Coincideron poco, me dice, pero lo suficiente para haber compartido una buena relación aunque hace tiempo que perdieron el contacto. En plena conversación futbolera, defiene a Modric como un genio hecho de otra pasta. Están orgullosos de él, así me lo dice.

Por haber camisetas de Modric en el país, las hay hasta en un supermercado y con acento andaluz. Un joven entra ataviado con el uniforme croata al completo, efectivamente era un grupo de españoles. En los mercadillos se cuela alguna 'remera' de Livaja, Perisic o Livakovic, pero poca cosa fuera de Modric. Los niños son de Luka, se ve en Porec, un pueblo precioso de la costa Dálmata donde caminan Lukas diminutos.

Imanes de la camiseta de Modric en Croacia.
Imanes de la camiseta de Modric en Croacia.

También hay admiración entre los compañeros del gremio. Ante Buskulic es un periodista del diario Vecernjy que ha escrito muchos artículos sobre la infancia de la estrella croata. Conoce el sentir del pueblo: "Aquí nos encantaría ver jugar más tiempo a Luka, no solo un año, dos, tres, tantos como él pueda y por supuesto en la selección. Es evidente que a los aficionados del Dínamo de Zagreb les encantaría verle terminar aquí su carrera, pero son conscientes de que es muy difícil que ocurra. Él ama al Real Madrid y el dinero no es lo más importante. Es muy competitivo y quiere seguir en el alto nivel, no irse a Arabia o la MLS".

El respeto es futbolístico, pero sobre todo es personal. Así lo detalla Buskulic: "Es un modelo para muchos niños y atletas croatas. Ven cómo ha cuidado su cuerpo para jugar al máximo nivel con 39 años. Yo también le adoro porque es humilde, modesto y tiene tiempo para dedicar al deporte pero también a su familia".

Porque esa es otra, Croacia es un país bellísimo. Merece la pena visitarlo, pero como este no es un artículo turístico me limitaré a decir que en casa de Modric se está muy bien y que allí lo adoran por lo que ha conseguido y sobre todo por cómo lo ha hecho.