Celta-Coudet: así se llegó al divorcio
La relación entre el club y el entrenador pasó en pocos meses de lucir vigorosa a romperse en mil pedazos.

Noviembre de 2020. Un Celta desesperado por los malos resultados y la nefasta dinámica del equipo en LaLiga descolgó el teléfono y marcó un número brasileño. Al otro lado respondía Eduardo Coudet, técnico argentino que estaba brillando al frente de Internacional. Desde Vigo le pidieron que lo dejase todo y diese el salto a Europa. El 'Chacho' no dudó, hizo las maletas y un día después estaba en la sede de la entidad celeste.
Cogió el equipo en puestos de descenso y pasó al último puesto de la clasificación tras el siguiente partido, donde Coudet no pudo sentarse en el banquillo por problemas burocráticos. A continuación, llegó una racha impresionante de triunfos que hizo que el Celta se consolidase en la zona tranquila de la tabla e incluso soñase con alcanzar plazas europeas hasta la penúltima jornada. El flechazo inicial dio paso a una fase de amor profundo. En junio de 2021 el club le renovó hasta 2024.
Ese verano el Celta le prometió voz y voto en los fichajes, que no fueron de campanillas ya que el objetivo estaba puesto en el mercado previo al centenario de la entidad. Coudet trabajó codo con codo con Felipe Miñambres, director deportivo del club por aquel entonces. Llegaron Cervi, Dituro y Galán para ser titulares y el resto de hombres importantes se mantuvo. El equipo volvió a no sufrir a la espera de que en 2022 se diese el salto de calidad prometido. Pero todo cambió.
OFICIAL 🚨 Eduardo Coudet, novo adestrador do RC Celta.
— RC Celta (@RCCelta) November 12, 2020
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En febrero de este mismo año, Luis Campos, prestigioso director deportivo portugués, se comprometió a trabajar con el Celta. No a tiempo completo, pero sí poniendo sobre la mesa su extensa red de ojeadores y contactos. Y en Vigo le dieron plenos poderes a costa de los que tenía un Coudet que quedaba relegado a su faceta de entrenador. Y nada más.
Problemas
En mayo comenzaron las primeras rencillas. Tras unos breves y poco productivos encuentros entre Campos y el argentino, las fricciones empezaron a surgir y el desencuentro llegó a los dirigentes de la entidad, que desde un primer momento se posicionaron del lado del luso. Fichajes frustrados como el de Mayoral, llegadas de otros futbolistas que no contaban con la aprobación del 'Chacho' y la tardanza en completar el equipo hizo que la relación entre el club y su técnico, idílica hasta mayo, se rompiese. En menor medida, pero tampoco ayudaron una serie de declaraciones extradeportivas del 'Chacho'.
En A Sede comenzó a haber malestar con el míster, sobre todo por su gestión en dos casos de jugadores bien diferenciados. Por un lado, en la entidad no gustó la insistencia mostrada para contar con Denis Suárez. Tanto en el curso pasado como en el presente, el argentino ha presionado para poder contar con el centrocampista gallego, apartado desde que terminó la última Liga. Tampoco ha sido bien recibido el trato a Swedberg, una de las grandes apuestas del Celta en el mercado de fichajes y que, a mayores de no haber debutado esta campaña, ha completado algunos tramos de diferentes entrenamientos apartado del grupo al ver cómo juveniles le adelantaban en varios partidillos.
Las comunicaciones entre las partes fueron cada vez menores en los últimas semanas. Campos apenas visitaba la ciudad olívica y los dirigentes cada vez se acercaban en menos ocasiones a la Ciudad Deportiva Afouteza. Además, desde el club han percibido que el estado anímico de Coudet no era el idóneo para remontar la difícil situación del equipo. Según la entidad, el reciente viaje a Argentina por motivos personales ha hecho mella en el técnico, algo que desde el Celta respetan y comprenden.
El hecho de que el Mundial parase la competición durante mes y medio facilitaba el relevo. Y ha llegado. Los últimos resultados negativos y el deseo del asesor deportivo portugués se han impuesto a la preferencia mayoritaria del vestuario, muy del lado del que era su entrenador. Una relación de dos años de duración que ha vivido todas las fases que suele vivir una pareja convencional y que acabo de mala manera, con el presidente ausente de la despedida pública de Coudet en la sede del club. Lo que ayer se terminó ya se rompió hace meses.