SEVILLA

Cláusula o pacto, el dios Rakitic, un cheque en blanco y un penalti a lo Panenka: todos los líos entre Sergio Ramos y el Sevilla

El central vuelve a casa tras años de desencuentros, que llevaron incluso al club a denunciar un gesto a Antiviolencia.

Ramos, en un partido ante el Sevilla./AFP
Ramos, en un partido ante el Sevilla. AFP
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Sergio Ramos va a volver al Sevilla. A falta de oficialidad, el central regresa a la que fue su casa. Lo que podría representar una vez más la parábola del hijo pródigo en el mundo del deporte, aún deja dudas en parte del sevillismo. Un debate que no es nuevo y que lleva latiendo en el corazón de la ciudad desde que en 2005 el camero abandonase el club. Es la historia de un desencuentro, dos versiones, enfados, pitos, insultos, retos, gestos desafortunados, verdades y mentiras. Un conglomerado de vaivenes que bien podría protagonizar una serie de éxito sobre las raíces y la magia de lo que uno considera su hogar.

Todo comenzó el 31 de agosto de 2005. Al filo del cierre del mercado, el Real Madrid anunció la contratación de un joven Sergio Ramos. Antes, el jugador había declarado públicamente que se quería quedar. Sus palabras cayeron en saco roto y acabó recalando en el Santiago Bernabéu. El resto es historia: una carrera de leyenda, el gol de 'La Décima' y un sinfín de anécdotas y éxitos en su currículum. Bajo ese testimonio, se puede entender lo ocurrido como un talento que se marcha de su hogar buscando ser uno de los mejores futbolistas del planeta en un club que va a pelear por todos los títulos cada temporada. Sin embargo, hubo rencillas y tensión entre las partes implicadas...

Las palabras de Ramos sobre su intención de quedarse chocaron contra el discurso de José María Del Nido, entonces presidente de la entidad, que anunció que el jugador había abonado su cláusula de rescisión para abandonar, bajo su deseo, el Sevilla. El central lo negó y quiso transmitir que se trataba de una venta consentida. Aquel relato se mantuvo con el paso del tiempo y parte de la afición sevillista consideró como buena la versión del máximo mandatario y cómo el discurso del futbolista no era más que un sentimiento al viento cuando su verdadero deseo era marcharse.

Un contrato en blanco y una bala mortal a la cantera

Sergio Ramos tenía tan solo 19 años cuando abandonó el Sevilla para poner rumbo al Madrid. En aquel entonces, el discurso mediático le pasó por encima, fue una oleada de críticas y una situación que él mismo ha reconocido que no supo manejar de la mejor manera. En la autobiografía del futbolista, editada por el periodista Enrique Ortego, se abrió en canal y expuso su versión sobre lo ocurrido.

"Finalmente se consumó el traspaso. Porque fue un traspaso. La gente solo sabía una versión de la historia, la que contaban ellos, y durante todos estos años se han metido conmigo cuando he jugado en el Pizjuán. Pero la verdad es que el Sevilla me vendió como ha vendido a otros jugadores", reveló.

"Parte de la afición del Sevilla no merece mi respeto"

Sergio Ramos en 2017

Sin embargo, fuera o no fuera un traspaso, está sobre la mesa el deseo del jugador. Si Ramos se quería marchar, ¿influye realmente tanto que fuera a través del pago de una cláusula o de un acuerdo entre clubes? Por un lado, está la versión de Del Nido, que quiso responsabilizar al jugador de su marcha y, por otro, que el central de Camas intentó quedarse por todos los medios en el que hasta ese entonces era el club de su vida.

"Nosotros le presentamos a Del Nido unos meses antes un contrato vitalicio que no aceptó. Era un contrato en blanco de 10 años con la única condición de que queríamos ganar lo mismo que el que más ganase en la plantilla", sorprende. Y, entonces, llegaron unas letales palabras del presidente contra él y la cantera: "Me dijo que jamás un canterano iba a ganar dinero en el Sevilla. Lo pasé mal y me di cuenta de la mafia que hay en el mundo del fútbol. Le dije que si el Sevilla era grande lo era por los canteranos y los jugadores de la casa".

A lo largo de los años, Sergio Ramos ha reconocido públicamente su error de no contar las cosas tal y como sucedieron, de no hablar de lo ocurrido y contar su verdad. Fue un pecado de juventud que le acabó costando caro en otras visitas al Ramón Sánchez Pizjuán. En las primeras fue recibido con pitos, que se fueron disipando con el paso de los años. Pero aún hay más episodios en este cuento que desemboca en su regreso...

Las primeras veces, un gol a lo Ramos y un doloroso 7-3

Como miembro del salón de la fama de LaLiga durante años, los reencuentros Sevilla-Sergio Ramos eran inevitables. La disparidad de opiniones le llevó a ser pitado en unos inicios y a olvidarlo, poco a poco, con el paso del tiempo. Y algún runrún hubo, aunque casi anecdótico. En 2013, en aquella época en la que era habitual ver festivales goleadores en el campeonato nacional, el Real Madrid se imponía 7-3 en el Bernabéu al equipo de Nervión. En el descuento, el central se empeñó en lanzar una falta directa buscando el octavo, un gesto que no agradó en exceso a su antigua afición.

Dicen que el tiempo todo lo cura. En 2014, tras la victoria del Real Madrid en la final de la Champions de Lisboa ante el Atlético de Madrid, Pepe Castro decidió homenajear al jugador por su trayectoria antes del amistoso entre España y Bolivia en el Ramón Sánchez Pizjuán. Ramos se emocionó, echó alguna que otra lágrima y lo celebró: "La edad te hace más sensiblón".

En el fútbol, como en la vida, hay momentos y momentos y lo que era un homenaje en 2014 se volvió a torcer en 2016. En la final de la Supercopa de Europa de ese mismo año, Sergio Ramos marcó el 2-2 en el minuto 93 de partido. Un gol a lo Ramos, como tantas veces se ha catalogado, y que desató la euforia de todo el madridismo. También de él, que lo festejó con rabia y un grandísimo entusiasmo. Natural, por lo logrado, pero el Sevilla era su exequipo. Los blancos terminaron ganando 3-2 en la prórroga y parte del sevillismo no entendió su euforia.

El Día D: penalti a lo Panenka y enfrentamiento con los Biris

Todos los episodios previos a la relación entre Ramos y el Sevilla cayeron en el olvido tras caer la madre de todas las tormentas. En 2017, Sergio Ramos marcó de penalti a lo Panenka, a la par que recibía todo tipo de insultos de un sector minoritario del Fondo Norte. Ya los había sufrido con anterioridad y explotó.

Celebró su gol más que nunca, señalándose el nombre, agarrándose la camiseta y llevándose las manos a las orejas en señal de confrontación con los Biris. A la par de esa reacción, fue consciente de lo que había hecho le traería problemas severos con la otra parte del estadio, que, de acuerdo o no, le había respetado y no había entrado en el terreno de lo personal.

Segundos después, juntó las manos y levantó los brazos en señal de respeto y disculpa con aquellos que no habían participado de los insultos. ¿Todo solucionado? Ni mucho menos. Las horas posteriores estuvieron cargadas de tensión y hasta Pepe Castro, que le había homenajeado, se posicionó públicamente en su contra.

Y hasta hubo comunicado oficial

El mundo del fútbol habla y habla y vuelve a hablar. Es un universo alternativo, donde todo se comenta, donde el ruido es constante. Y si no me acuerdo no pasó, eso no pasó. No hay más que ver que los polémicos audios del presidente suspendido de la RFEF, Luis Rubiales, se habían olvidado tras una semana de revuelo. Pero este mantra tiene un enemigo común de dos palabras: comunicado oficial.

Cuando hay una notificación seria de un club o un futbolista, el asunto adquiere una trascendencia mayor. Y el Sevilla, aquel día, decidió romper la barrera y cargar a nivel de comités contra el que día fue su jugador. El club anunció oficialmente que le transmitió a Antiviolencia que estudiara si la celebración de Sergio Ramos y sus gestos "pudieran ser constitutivos de infracción del Código Disciplinario de la RFEF".

"A Rakitic y a Alves se les recibe como dioses"

Sergio Ramos en 2017

En el mismo comunicado, el club también pidió a su afición que no insultara a rivales y mostró su compromiso en la lucha contra la violencia en los campos de fútbol. Antiviolencia decidió no castigar la celebración de Sergio Ramos. Sí el cierre parcial, de los sectores N11 y N12, del Ramón Sánchez Pizjuán tras agotar todos los recursos, incluyendo el Tribunal Supremo.

Los «dioses» Rakitic y Dani Alves y el día de su entierro

"Parte de la afición del Sevilla no merece mi respeto". Un trueno resonó sobre la zona mixta del Ramón Sánchez Pizjuán cuando Sergio Ramos pronunció esas palabras directas al corazón de su exequipo. Se dirigía, eso sí, a aquellos que habían insultado a él y a su familia, no solo en esa ocasión, sino también en partidos anteriores. Además, en una de las comparecencias más francas que se le recuerdan, se abrió en canal y trató de exponer su frustración a la hora de preguntarse por qué no guardan un buen recuerdo de él.

Era 2017, habían pasado doce años. Y todo seguía igual. O incluso peor. "A Rakitic y Alves, que no han mamado de aquí, se les recibe como dioses. A mí, se acuerdan e insultan a mi madre", llegó a declarar. Esa diferencia. Ese amor, ese odio. Es algo que ha martirizado a Sergio Ramos a lo largo de su carrera deportiva. Ese día condenó insultos a su madre y cerró con una frase para el recuerdo: "El día que me entierren será así, con una bandera del Madrid y otra del Sevilla".

2023: el regreso

Las palabras se las lleva el viento. Quién sabe si esa división de opiniones dentro del sevillismo en torno a la figura de Sergio Ramos y su posible regreso pudo pasar factura. Pero Pepe Castro, presidente de la entidad, ha pronunciado estas reveladoras palabras este mismo verano. Para ser más exactos, con la temporada ya iniciada, tras la disputa de la Supercopa de Europa ante el Manchester City: "Nosotros tenemos una planificación prevista que estamos llevando a cabo tal y como la dijimos. Sergio nunca ha sido una opción porque entendemos que no necesitamos sus servicios. Ha habido un ofrecimiento directo e indirecto, pero no lo hemos tratado".

Donde dije digo, digo Sergio. Finalmente, con el mercado vencido y el camero como jugador libre, se ha dado la vuelta a casa. Sergio Ramos será nuevo jugador del Sevilla. 2005-2023. 18 años han pasado, una mayoría de edad. Con rencillas o sin ellas, con las posibles dudas, el hijo pródigo ha vuelto a casa. El Ramón Sánchez Pizjuán se pronunciará, confiando en que los insultos no vuelvan a producirse jamás. Deportivamente, apunta a un éxito: es un jugador que viene rodado y con titularidades habituales en el PSG. Sentimentalmente, gozará de una nueva oportunidad para conquistar a la que fue su gente y mantener el día de su entierro las banderas del Real Madrid y de su Sevilla Fútbol Club.