GIRONA - REAL MADRID

Delfí Geli: "Hace diez años no había camisetas del Girona a la venta, ahora se la ponen para ir al colegio"

El presidente del Girona, líder de LaLiga, habla con Relevo antes de recibir al Real Madrid.

Delfí Geli, presidente del Girona. /ABC
Delfí Geli, presidente del Girona. ABC
Lu Martin

Lu Martin

En mangas de camisa, sentado en una de las cuarenta mesas mal contadas de las oficinas de Montilivi, Delfí Geli (Salt, 1969), parece reunido con un grupo de trabajadores del Girona, un grupo de gente muy joven, cuando Xavi Montealegre, jefe de prensa del club, le advierte de nuestra presencia. El presidente del sorprendente líder de Primera división  parece un ejecutivo más de un club moderno, de una entidad que a poco que escarbas deja bastante claro que no parece haber llegado donde está por casualidad.

Es mediodía y el que fuera lateral nos invita a bajar al césped. Allí le entrevistamos. Exjugador del Girona, fichó de juvenil por el FC Barcelona, pasó por el mítico Albacete de Benito Floro, ganó el doblete con el Atlético de Madrid, donde jugó cinco temporadas, militó en el no menos inolvidable Alavés que llegó a la final de la UEFA y colgó las botas en Segunda B, en el Girona. Desde 2015 es el presidente de un club que, desde la órbita del City Group, la está rompiendo. A pocas horas de recibir al Madrid, el presidente del Girona recibe a Relevo en su casa.

¿Qué hacía usted a los 13 años en Girona? 

Jugar al fútbol, en Salt, en el pueblo que está al lado de Girona. A los 13 años, el Girona, en edad infantil, me vino a buscar para fichar. Desde que tengo uso de razón soy socio de este club. Venía con mi familia al campo cuando jugaba en Tercera, en Segunda B, a unos asientos aquí mismo, detrás del banquillo local. Cada sábado, cada domingo a las 5 de la tarde, a ver el partido. Era el club de casa, ¿no?, el de toda la vida.

¿Quién era su ídolo?

Yo de pequeño era de Schuster.

¿Usted ya jugaba de lateral? 

Pues no, de pequeño era delantero. Hasta que un día me salió la opción de ir a Albacete, que acababa de ascender por primera vez a Primera, en 1992, y me plantearon jugar de defensa. Primero como central y luego, al cabo de unos partidos, me pasaron al lateral derecho. La idea fue de Benito Floro, que quería salir desde atrás jugando. Quería jugadores en defensa que tuvieran buena salida de balón y me hizo este planteamiento. La verdad es que fue un acierto total. Fue muy bien y podemos decir que gracias a esto jugué muchos años en Primera. Era un Albacete que también debutaba en Primera. Hicimos una gran campaña durante gran parte del año. Estábamos clasificados terceros, cuartos, quintos y en el último partido jugamos en el campo de Atlético de Madrid. Salimos derrotados y ahí perdimos la opción de clasificarnos para la Copa de la UEFA. En el último partido se nos escapó.

Y de ahí, al Atlético, donde hizo historia, ¿no?

Pues sí. Un gran club, que me permitió luchar por objetivos y por títulos prácticamente todos los años. El primer año fue muy bueno y el segundo, mejor. La verdad que hicimos un año increíble. Desde pretemporada ganamos todos los torneos en los que participábamos, esos históricos que se jugaban en España en verano. Cuando empezamos la Liga, el equipo tenía un nivel muy alto, hicimos una primera vuelta increíble, solo perdimos un partido. Y fue la gran base para poder conseguir la Liga. Luego, en abril, también ganamos la Copa del Rey. Teníamos jugadores espectaculares. El vestuario era de gente muy joven, con un par de veteranos que aportaban experiencia. Pero gente muy joven, con mucha ilusión, que tenía muchas ganas de crecer en el mundo del fútbol. Gente muy normal, muy sencilla. Nos llevábamos muy bien entre nosotros, hacíamos muchas cenas, se quedaba fuera de lo que era la vida futbolística. Y eso luego se transmitía en el campo.

"En aquel Atleti del doblete teníamos jugadores espectaculares"

Delfí Geli Presidente del Girona

¿Quién estaba en aquel equipo? Había grandes jugadores. Molina, Santi, Solozábal, Toni, Caminero, Simeone, Kiko, Penev, Pantic, Roberto Fresnedoso... Si en el campo lo pasaban bien, fuera debía ser espectacular, ¿no?

Sí, la verdad que sí. Que acompañaba todo, porque había un ambiente muy sano y se disfrutaba mucho.

Pues si en el Atleti lo pasó bien, en el Alavés vivió una época que no veas. Aunque ahí... ¿tocó llorar?

Sí, acabó muy mal una bonita historia. Faltó la guinda final del título de Copa de la UEFA. El año anterior luchamos por entrar en Champions y en el último partido se cayó y se clasificó para la UEFA por vez primera en su historia. Éramos unos principiantes, un equipo nuevo en Europa, que llegó a la final de Dortmund, con un camino increíble, eliminando a grandes equipos como el Rosenborg, el Inter de Milan, Kaiserslautern, que por aquel entonces era un equipo muy potente de Alemania y con grandes jugadores... Perdimos la final contra el Liverpool en la prórroga y con el gol de oro.

Un gol que marcó usted... ¿Igual es su peor momento de su vida deportiva?

Era el último minuto del partido, estábamos con dos jugadores menos y una falta lateral... Yo salté, no la toqué bien y el balón se fue para adentro de la portería. ¿El peor momento de mi vida deportiva? Quizá no fue el peor momento porque luego tuve algún problema personal, muy complicado, pero vaya... A nivel deportivo fue un momento difícil por lo que representaba para el club, para la ciudad, la ilusión. Y se nos escapó en el último minuto. Y tú, ser protagonista negativo, es una cosa que no es fácil para sobreponerte. Pero el fútbol, la vida, te enseña que hay que seguir adelante, que hay que seguir llevándolo.

¿La ilusión que se vivió en Gasteiz en aquellos días le recuerda en algo lo que está viviendo Girona en estos momentos?

Seguramente es parecido. Por el club y por la ciudad. Había una estabilidad institucional, una estabilidad deportiva, con una dirección deportiva y un entrenador que llevaban años trabajando desde Segunda B, que venían creciendo juntos, que se entendían muy bien y que sabían lo que necesitaba el uno del otro. Y que esto llevaba a que toda la gente que llegase al equipo era del gusto del entrenador, de la confianza del entrenador. Era un entrenador que nos hacía mejores como equipo y que nos hacía crecer como equipo. Un poco como ahora, sí.

"Por el club y la ciudad, es parecido lo de Girona a lo que viví en Vitoria con el Alavés"

Delfí Geli Presidente del Girona

Por cierto, ¿y usted por qué es presidente del Girona? 

Bueno, pues porque en su momento hubo un cambio de propiedad en el Girona después de unos años en que el club se encontraba en una situación complicada a nivel institucional, a nivel económico. Y entró Pere Guardiola, con el grupo nuevo de empresarios que se metió a dirigir el club, y me propuso la idea de ser presidente. La verdad es que fue sorprendente para mí y totalmente inesperado, ¿no? Pero bueno, al principio no tenía ese planteamiento y nunca se me había pasado por la cabeza. Él me dijo qué quería hacer, yo le expresé la experiencia que había tenido en el mundo del fútbol y qué es lo que creía que podía funcionar en un club de fútbol y nos encontramos. Bueno, y acepté ser presidente porque este es el club de toda mi vida, el primer club al que yo he seguido, y también tenía la ilusión de ayudar. La verdad es que la decisión ha salido bien y creo que fue, a nivel personal, un gran acierto. Me siento muy orgulloso hoy de estar aquí.

Delfí Geli habla para Relevo.Joan Monfort

No sería la primera vez que ayuda al Girona. Su traspaso al Barcelona, si no recuerdo mal, acabó con un encierro de futbolistas en huelga. ¿No es así? 

Bueno, es el club de mi vida. Recuerdo que antes, pasaba un señor por las casas pidiendo que los vecinos nos hiciéramos socios del Girona para colaborar y ayudar. Bueno, pues yo seguí manteniendo carnets, intentando colaborar y ayudar en lo que yo podía. Cuando yo salí de aquí para Barcelona, el Barça hizo un pago, creo en esos momentos importante, por fichar a un jugador de Tercera división. Ahí el Barça se portó bastante bien. Y de ahí se generaron los típicos bonos por objetivos que se redactan en un contrato, que luego ayudaron al Girona en un momento difícil cuando me fui al Albacete o fui internacional, sí. En momentos complicados, porque no era fácil mantener el club en Segunda B con pocos ingresos, con poca gente que venía al campo, aquel traspaso al Barça ayudó. Fue una de las cosas que le fueron buenas para el Girona y yo, contento y orgulloso de que sirviese para algo

¿Y eso de que compraba conos y petos para los chavales cuando entrenaba al Infantil? 

Bueno, esto ya es más reciente. Cuando ya acabé mi trayectoria futbolística, al cabo de unos años entré a ayudar a las categorías inferiores del Girona, a entrenar. Y es verdad que el club pasaba por dificultades económicas y teníamos muchos problemas para tener material. Los chavales también se merecían trabajar en condiciones. Así que si necesitabas tener los tres tipos de colores de petos, chinos o sacos de balones, pues bueno, intentabas poner de tu parte. Y se tuvieron que hacer algunos esfuerzos. Todos pusimos de nuestra parte para que el fútbol base siguiese adelante.

Están a punto de inaugurar la ciudad deportiva. ¿Cómo está ese proyecto? 

Ya estamos en la fase final de estas decisiones, en el proceso de que la Administración nos apruebe todas las circunstancias para poder seguir adelante en la construcción. Esperamos que en noviembre podamos iniciar esa construcción. Creo que es un paso adelante importante, importantísimo, porque si hoy Girona está en Primera división, con recursos escasos a nivel de infraestructuras, creo que vamos a dar un paso importante para dar calidad, dar confianza, dar oportunidades a toda la gente que viene desde abajo. Creemos que estamos haciendo una buena apuesta, vienen jugadores con talento a los que les podremos dar mejores condiciones y cualidades para que demuestren que en un futuro pueden llegar al primer equipo. Estamos muy ilusionados y entendemos que es un primer paso, importantísimo, para el crecimiento del club.

¿Qué parte del actual Girona tiene el City?

Bueno, pues el City al final es uno de los tres accionistas del club, y es muy importante en la manera de visualizar y de saber encontrar el camino que llevamos. Son responsables de que nosotros estemos aquí trabajando con una tranquilidad máxima, con todo el apoyo, con mucho gusto. Nos ayudan en todo lo que es necesario, ¿no? Es un grupo, junto con los otros accionistas, con Pere y con Marcelo, que son gente del fútbol, que llevan muchos años en el fútbol, que han vivido muchas experiencias en el fútbol y en los negocios, y son gente muy preparada. Obviamente, el grupo City detrás tiene muchísimos empleados especialistas en negocios y en fútbol. Nos hace mucho más fácil el día a día ante cualquier problema, cualquier duda que necesitamos. Así que podemos comentarlo con ellos, podemos pedir ayuda y nos ayudan a superar las cosas con mayor eficiencia. Y eso, al fin y al cabo, se traduce en el club y en el campo.

¿Usted viene cada día a las oficinas del club?

Sí, prácticamente vengo a diario. Siempre tenemos cosas que hacer, cosas de qué hablar y ayudarnos entre todos porque a la vez que venimos a trabajar. También creo que aquí hay gente joven, muy preparada, buena gente que pone muchas horas y pone muchas ilusiones para que luego día a día y partido a partido los jugadores puedan tener todas las condiciones necesarias para hacer su trabajo en perfectas condiciones.

¿Y a nivel deportivo se implica mucho? 

Bueno, tenemos un gran director deportivo que nos ha ayudado mucho a crecer. Quique Cárcel lleva 10 años con nosotros, es uno de los artífices importantes de este éxito. Mi trabajo aquí es un poco diferente. Evidentemente hablamos mucho con él y comentamos muchas cosas. Al final, también yo he sido jugador y me gusta el fútbol. Me gusta hablar con él y es muy fácil trabajar a su lado, porque al final hablamos el mismo lenguaje y todo esto lo facilita mucho.

Y Míchel, ¿qué tiene? ¿Una varita mágica? ¿O todo esto no se entendería sin las apuestas anteriores por Machín, Eusebio, Unzué? ¿Hasta llegar a Míchel han tenido una línea muy coherente de trabajo o sólo me lo parece a mí?

Siempre digo que llevamos mucho tiempo trabajando para llegar hasta aquí. Yo creo que las casualidades no existen. Hay otros ejemplos en la Liga española, como la Real Sociedad, que han tenido muy claro cuál era el camino. Han tenido una línea coherente y no se han girado de golpe, no se han arrepentido, y han seguido trabajando, han seguido intentando mejorar. Yo creo que es un poco el caso nuestro, hemos ido poniendo los cimientos para llegar hasta aquí con todos los entrenadores que comentabas, con Pablo Machín, con Unzué, con Eusebio, con Francisco. Bueno, todos nos han ayudado a crecer, pero la mayoría eran entrenadores que tenían esta idea que estamos hoy defendiendo. Hasta llegar a Míchel. Tiene que ha sido futbolista y conoce un poco cómo son los futbolistas, qué piensan en cada momento y cómo actúan porque no es fácil, ¿no? Y luego es una persona con una visión y entendimiento del juego y de la táctica muy, muy importante. Además, es una persona muy sencilla, que ha conseguido integrarse en la sociedad gironina de una manera muy importante. Le gusta mucho conocer la cultura y las tradiciones que hay aquí.

"Hay otros ejemplos muy buenos en LaLiga como la Real Sociedad"

Delfí Geli Presidente del Girona

¿Es verdad que cada día baja usted a ver cómo esta el césped? ¿Que es un obsesivo del tapete?

Bueno, siempre estamos aquí y trabajamos aquí en el club. Intentamos que todas las cosas estén en perfecto estado para dar lo mejor a los jugadores, que puedan jugar, que puedan dar un buen espectáculo sobre el terreno de juego. Y una de las principales causas de que todo funcione bien es el estado del césped.

"Una de las principales causas de que todo funcione bien es el estado del césped"

Delfí Geli Presidente del Girona

Llegados a este punto, ¿le tiene más miedo a Bellingham o a una serpiente? 

Seguramente, mucho respeto a los dos. Ellos tienen a Bellingham, un jugador que acaba de llegar, con un talento y una progresión brutal.

El Madrid se ha quejado mucho de los árbitros. ¿Eso le preocupa?

Bueno, más que preocupar o no, son cosas que nosotros no controlamos. Siempre intentamos trabajar en las cosas que podemos controlar, mejorar las cosas que podemos controlar. Creo que los árbitros merecen todo nuestro respeto, merecen que se les deje trabajar. Todos nos equivocamos, nosotros también nos equivocamos. Un jugador falla un gol, un portero falla en una acción y ocasiona un gol. Por lo tanto, esto es un juego y un deporte de seres humanos en el que está el acierto y el error. Yo creo que la mejor manera de que los árbitros puedan ejercer bien su labor y acierten es dejarlos tranquilos, que hagan su trabajo, sin presionarlos.

¿Pero crees que el Madrid tiene razones para quejarse de los árbitros? 

Bueno, no lo sé. No me planteo, ni me fijo mucho en las acciones de los demás clubes, a los que respetamos enormemente. Siempre digo, y mi carrera me lo ha demostrado, que un día hay un error de un árbitro que te favorece, otro que te perjudica. Esto entra en el juego. Y en un partido suceden tantísimas acciones en segundos... Hay muchas cosas decisivas. Pero lo más importante, y lo demuestra nuestra situación, es que si tú juegas bien tienes muchas posibilidades de ganar partidos y de estar bien clasificado.

¿Está orgulloso de que la gente que le gusta el fútbol ponga el partido del Girona?

Hombre, quizá esto es de las cosas que estamos más orgullosos. Que un aficionado del fútbol, cuando llega el fin de semana, piense o se fije en qué día, a qué hora juega el Girona. Esto es para estar contentos, para estar orgullosos de un club y de un equipo que es novel en la categoría. Esta es nuestra cuarta temporada, venimos de años en Tercera división, algunos en Regional, muchos años en Segunda B. Ahora estamos en un proceso de crecimiento muy importante. Estoy orgulloso de esto. Al final, nuestro objetivo es que el equipo se establezca en Primera y que sea capaz de estar muchos años.

Delfí Geli habla para Relevo.Joan Monfort

Si le dicen que iba a jugarse el liderato contra el Real Madrid en Montilivi, ¿se lo hubiera creído? 

Bueno, es que no me lo ha dicho nadie, ni nadie se lo hubiera planteado decírmelo. Y yo no me lo hubiese creído. Nosotros somos muy realistas y vivimos el día a día. Sabíamos que era importante empezar bien. Sabíamos que teníamos un equipo que, si teníamos la suerte de que nos respetaran las lesiones, de que todo fuera un poco en situación normal, teníamos calidad para ganar partidos y hacer las cosas bien. Hemos empezado muy bien, pero desde el principio estamos en una categoría donde la competencia es durísima y las cosas cambian muy rápido. Por lo tanto, es muy importante estar tranquilos, ir día a día y trabajar para el próximo partido, que es lo más importante.

Ustedes ya saben lo que es ganar al Real Madrid.

Bueno, aunque podría ser impensable para nosotros, ya no ganar al Madrid, sino competir contra ellos hace 12, 13, 14 años, pues hoy es posible y se está convirtiendo en realidad. Por lo tanto, es un orgullo, ¿no? No ganar o perder, sino competir contra ellos, contra los mejores clubes de Europa, para nosotros es una satisfacción máxima.

Y cuando juega contra el Madrid, ¿le sale un poco la vena colchonera? 

La verdad es que estuve cinco años increíbles en el Atlético de Madrid, en un gran club, con grandes personas. Tengo un recuerdo increíble de mi vida allí, y evidentemente mi corazoncito está en el Atlético, ¿no? Siempre tengo interés y me gusta ver al Atlético, me gusta ver cómo gana el Atlético. Por lo tanto, evidentemente, siempre tengo ese corazón de rojiblanco.

Delfí Geli habla para Relevo.Joan Monfort

 

La última. Cuando pasea por Girona, usted tan alto, con su diminuta perrita Roxi, y se encuentra a la canalla vestida con la camiseta del Girona, camino del cole, y mira atrás, ¿qué piensa?

Bueno, que es otra ciudad, que parece otra ciudad. Hace diez años, ocho o nueve, no se veía una camiseta del Girona. Y seguramente no había camisetas del Girona a la venta en la ciudad. Hoy ya tenemos una tienda en el centro, tenemos otra tienda en el estadio, la gente acude al campo con los colores, con las camisetas de nuestro club, tanto la primera como las otras equipaciones. Esto ha dado un giro de 360 grados. Los chavales se levantan y quieren ponerse la camiseta para ir al colegio. En la ciudad se respira deporte, se respira fútbol, y evidentemente nosotros nos sentimos orgullosos y partícipes de que de la ciudad se involucre por el club. Es bonito, ¿no?