El ojo derecho de Zidane al que una lesión crónica borró del mapa: "Lloraba todas las noches. Eché de menos un '¿cómo estás?'"
Marcos Legaz se abre en canal y recuerda el calvario que vivió por unas molestias crónicas en la espalda durante su etapa en el filial.

El reloj marca las once y media de la mañana cuando Marcos Legaz (Buenos Aires, 1995), puntual, llega a la redacción. Deja el "calor asfixiante" de Murcia para escaparse unos días a Madrid, la ciudad que mejores —y tantos— recuerdos le trae. No es para menos. Precisamente en la capital española pasó sus mejores años, cuando el Real Madrid, después de una exhaustiva labor de captación, se fijó en él. Militaba en el Plus Ultra de Llano de Brujas (Murcia), región a la que llegó después de emigrar de Argentina con sólo dos años. Su mirada repasando su etapa en La Fábrica todavía vislumbra un niño con sueños. Algunos cumplidos y otros ya olvidados. Pero se detiene en lo que le ocurrió en el Castilla de Zidane: "Empiezo la temporada en el 'C', pero subo al Castilla y soy titular cuando, de repente, siento una molestia en la espalda. El club empieza a tratarme, me hace pruebas y no sale nada".
¿Cómo llega el Real Madrid a fijarse en un chaval de 14 años del Plus Ultra de Murcia? Y a ponerle una cláusula de 20 millones, claro.
Empiezo en el Plus Ultra con cuatro o cinco años. Ahí hago carrera desde prebenjamín hasta cadete. Siempre de delantero, metiendo goles. En cadete, cuando tenía 14 años, me llama el Real Madrid a través de mi entrenador, que jugó allí, y me dicen que quieren contar conmigo, que han venido a verme varias veces este último año, que si me quiero ir a Madrid. Un chico de un pueblo de Murcia jugando en el Madrid... Cuando te lo dicen, te sorprende. Yo dije que por supuesto, que cuándo me tenía que ir. Así empezó todo.
¿En algún momento tu familia o tú dudasteis? Al final, siempre está el debate de si es pronto para irse de casa siendo tan pequeño.
Es verdad que, por ejemplo, estando en el Plus Ultra con nueve o diez años me llamaron algunos equipos de Italia: Atalanta, Juventus... Y siempre mi entrenador me decía que era demasiado joven y que seguro que me llegaban cosas mejores. Me lo recalcaba siempre. Me llegó la oportunidad con 14 años y es verdad que puede seguir siendo pronto, pero ya estás más formado y a punto de pasar a juveniles. El míster y mi familia, que siempre he tenido su apoyo, me animaron a coger ese tren.
¿Cómo fue tu día 1 en Valdebebas?
Cuando vienes de un pueblo pequeño de Murcia y de unas instalaciones bastante más humildes, entras en Valdebebas muy nervioso. Eres un crío, ves eso, esas instalaciones tan grandes... y te da impresión estar allí. Los primeros días estuve muy nervioso, pero luego te vas adaptando y conociendo a los compañeros.

¿En algún momento pensaste en llegar al Castilla? Viendo lo complicado que es hacerlo al primer equipo, el reto ahora parece ese.
A ver, es verdad que cuando llegas tan joven ni siquiera te lo planteas. Llegas y vas cumpliendo etapas. Yo firmé solo un año, pero empiezo bien, metiendo goles, y el club decide renovarme cuatro años. Cuando llegas al Juvenil A, dices: "Puedo tener opciones de llegar al Castilla si sigo con esta trayectoria y metiendo goles".
Y llegas al Castilla y todo se tuerce...
Recuerdo que paso del Juvenil A, donde hago dos años, al Real Madrid C. El club me comunica que, en principio, me toca el 'C', aunque yo vengo de hacer dos años muy buenos y tenía expectativas de ir al Castilla, pero el club me comunica que voy a empezar en el 'C'. Empiezo la pretemporada y, al poco de empezar, Zidane decide subirme, porque le faltaba gente en banda derecha aunque yo jugaba como delantero. Prácticamente desde la segunda o tercera semana de pretemporada estoy ya en el Castilla. Entreno y juego con ellos. Es complicado, estaba en un muy buen momento, jugando como titular con futbolistas que ahora están en Primera como RDT, Marcos Llorente, Medrán, Gonzalo Melero... y, bueno, de repente siento unas molestias en la espalda. Pasan las semanas, el tiempo y ves cómo pasan las oportunidades delante de ti. Lloraba todas las noches.
"El club me hizo pruebas, no salió nada y el médico del Castilla me dijo que era una cosa mental"
El club empieza a tratarte, pero no consigue saber qué es.
Es complicado, porque te hacen pruebas, tienes una molestia en la zona lumbar, te molesta en el día a día al correr, andar, al estar en la cama... El club decide tratarte, hacerte pruebas, pero no sale nada. Te sigue molestando y el dolor no remite. No estás cómodo. El club te hace pruebas, no sale nada, y el médico del Castilla me dijo que era una cosa mental, que era imposible porque me estaban haciendo pruebas y no salía nada. Me dijo que si quería íbamos al psicólogo. Fue un duro golpe escuchar esas palabras con 18 años.
Siendo titular, duele más, ¿no?
Sí. No es lo mismo cuando empiezas a jugar de titular y ves que tienes opciones de hacerte un hueco en el equipo. Duele mucho más, claro.
¿El dolor remite o te acostumbras a jugar con él?
El dolor... A mí me empezó a molestar en septiembre de ese año [temporada 2014-15] y prácticamente hasta final de temporada, mayo o así, a mí me dolía. Jugué los dos últimos partidos con el Real Madrid C, pero el dolor seguía estando. No tanto, porque me permitía jugar, pero estaba incómodo.
¿Cómo gestionó Zidane, con el que tenías y tienes muy buena relación, lo que te estaba pasando?
Teníamos muy buena relación y amistad, también fuera. Fue complicado, porque también es verdad que yo no era jugador de la plantilla del Castilla, entonces yo, una vez que me lesiono, bajo al 'C' y hago la recuperación con ellos. Es verdad que Zidane en los últimos partidos en los que tuve molestias me preguntaba: "¿Cómo estás? ¿Qué te pasa?". Recuerdo que el último partido del Castilla fue contra el Athletic en Bilbao y tuve que pedir el cambio al descanso. Estaba llorando en el vestuario y me preguntó: "¿Qué te pasa? ¿Por qué no se va el dolor? No lo sabemos, te queremos ayudar". Es complicado. Al final, luego no eres jugador de esa plantilla y vuelves a tu club [al 'C'].
El que más lo sufre eres tú, pero seguro que tu familia también lo pasó mal.
Con 18 años, lo último que quieres es ver sufrir a tus padres. Saben que no estás jugando, que pasan las semanas y no puedes jugar. Te preguntan y es complicado, pero yo intentaba preocuparles lo menos posible. Me preguntaban y les decía: "No, ya estoy bien, estoy mejor, a ver si esta semana puedo empezar". Yo estaba solo en Madrid con 18 años y a distancia los padres sufren más. Creo que, en mi caso, yo oculté lo máximo posible. Sufría en silencio.
Cuando consigues jugar esos dos partidos con el 'C' pese al dolor de espalda, ¿en qué piensas y de qué te acuerdas?
Bueno, después de esos momentos y después de estar un año sin jugar, lo que se te pasa por la cabeza es negativo, sobre todo porque no te encuentras bien, no estás cómodo. No es que digas: "Lo he superado y ya estoy bien". Es verdad que pude jugar dos partidos en los que, por cierto, metí dos goles, pero no estaba cómodo. Mi pensamiento era negativo. En los años anteriores no había tenido lesiones, siempre había cumplido y por parte del club me esperaba un poco más de cariño, pero lo entiendo. Hay tantos jugadores...
¿Más cariño durante el proceso o después?
Durante el proceso [recuperación de las molestias en la espalda] intentan ayudarme, pero cuando pasa el tiempo y ven que no mejoras, dejan de tomar tanto interés. Y, luego, al final de temporada extraño mucho un: "¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien?". No sé, una mínima posibilidad de poder renovar un año. Te pongo un ejemplo. Cuando los jugadores se lesionan de la rodilla, los clubes les suelen renovar un año solo por el hecho de: "Bueno, has pasado un año complicado, tienes nuestra confianza". Y más después de la trayectoria que venía teniendo, que había sido el máximo goleador en todos los equipos en los que había estado anteriormente de la cantera.
¿Qué te transmitía el club antes de lesionarte?
Siempre, desde cadete, he sido uno de los máximos goleadores. En el Juvenil A lo fue Benavente. Ramis, con quien coincidí y fue mi entrenador, me dijo: "Has hecho un año increíble, una Copa de Campeones increíble, una Copa del Rey increíble, una liga increíble. Si yo fuera el año que viene el entrenador del Castila, contaría contigo 100%, pero tienes que ver lo que hace el club". Las cosas que me decían siempre eran positivas.
¿Es tan grande el cambio cuando te vas del Madrid y fichas por otro equipo?
Es difícil asimilar que te vas del Madrid. Aunque el Dépor [fichó por su filial] es un gran club también, un equipo muy profesional. Pero todo lo que sea salir del Madrid es complicado de asimilar. Sabes que, cuando sales de ahí, salvo en clubes más profesionales todo es peor. Te llevas tu la ropa, te la lavas...
¿Te llega a herir el orgullo que el Madrid no cuente contigo?
Sí. Es cierto. A mí me dolió de forma más personal que por el club. Porque sabía que me iba por mi lesión y sabía que, estando bien, seguramente hubiese jugado con el Castilla ese año entero y, o hubiese renovado, o hubiese salido a categorías más altas. Así que te hiere sobre todo por eso.
Después del filial del Dépor, vuelves a casa y pasas por muchísimos equipos de Murcia.
Fue decisión mía. En mi último año en A Coruña hablo con el club y, en febrero o marzo, que hasta esa fecha solo había jugado un partido, le digo al club que no aguanto más. No dejo de tener 20 ó 21 años, estás lejos de tu familia... Comunico al club que quiero rescindir el contrato y que quiero volver a casa a estar con mi familia.

Y ahora sin equipo. ¿Cómo se afronta un verano así?
Es complicado, sobre todo por la incertidumbre de no saber dónde vas a jugar. Tengo la suerte de que me gusta el gimnasio, hacer deporte... y siempre intento estar en forma. Entonces, por ese lado, no me cuesta. Pero con esa incertidumbre cuesta más trabajo decir: "Venga, voy a subirme a la cinta a correr que me va a venir bien para cuando fiche por un equipo en pretemporada". Ese paso es el más complicado.
*El Socuéllamos de Tercera Federación anunció su incorporación el mismo día de la entrevista.
¿Cuántas veces en todo este tiempo has pensando en los problemas crónicos en la espalda?
Cuando pasa el tiempo, cumples años y maduras, intentas no machacarte mentalmente, porque lo único que haces es hacerte daño a ti mismo. Los primeros años cuando te vas del Madrid, los primeros años en A Coruña, los primeros años en casa... Ahí sí que lo piensas, sobre todo en momentos así. Sí que es verdad que mentalmente cuesta asimilarlo. Ahora tengo 28, casi 29, y hasta que no cumplí 26 ó 27 lo seguía pensando. Se te pasa por la cabeza, y más cuando ves amigos y compañeros en la tele que han llegado y que tú, que estabas a la par que ellos o incluso jugando más, no. Llega un punto en el que dices: "No merece la pena seguir machacándote porque el único que sufre eres tú".
"Mi mayor machaque es que todos los del último once del Castilla con los que jugué están o han estado en Primera"
¿Lo ves desde la frustración o desde el orgullo?
Ambas. Mi mayor machaque de estos últimos años era el último once con el que jugué del Castilla. La mayoría, por no decirte todos, están o han estado en Primera. Por ese lado, la frustración es grande, porque dices: "Han llegado ellos y tú no". Pero por otro lado también te alegras, claro.
¿Cambiarías alguna decisión que tomaste?
Ninguna. El Marcos de 18 años hizo todo lo que estuvo en su mano. No podría recriminarle nada ni darle ningún consejo más. Si hubiesen sido lesiones por no cuidarte, salir mucho de fiesta o beber alcohol, estaría arrepentido y sí le diría algo, pero, realmente, en ese aspecto tengo la conciencia supertranquila porque puse todo de mi parte. Recuerdo cuando era pequeño y, la noche antes de jugar un partido, me metía con la ropa de jugar y las espinilleras a la cama. Mi madre no me dejaba ponerme las botas, pero el resto era así. No le recriminaría nada a ese Marcos.
¿Las molestias llegaron a remitir por completo?
No. Tuve suerte de que en Cartagena conocí al mejor fisio que me he encontrado y me ayudó desde ese momento hasta día de hoy, que sigo tratándome con él. Se me curó más o menos con el paso del tiempo. En el día estoy incómodo si estoy mucho tiempo de pie o sentado en la misma postura, pero jugando y haciendo ejercicio normalmente no.