BARCELONA - SEVILLA

Los dos desastres financieros de LaLiga, frente a frente: "Su partido no está en el campo... y lo siguen perdiendo"

Las cuentas del Barcelona y del Sevilla siguen dejando en un segundo plano su rendimiento deportivo... que supera lo esperado.

Adrià Pedrosa y Fermín, durante el Barcelona Sevilla de septiembre de 2023./EFE
Adrià Pedrosa y Fermín, durante el Barcelona Sevilla de septiembre de 2023. EFE
Sergio Fernández

Sergio Fernández

Líderes y duodécimos. El Barcelona-Sevilla de este domingo es un partido de fútbol en medio de un montón de problemas económicos que tienen mucha peor solución que una derrota, o incluso que una eliminación de Champions. Por eso sorprende el clima de aparente tranquilidad en el que ambos clubes llegan al encuentro. Primeros de la clasificación los locales y ganadores del derbi sevillano los visitantes. Ningún drama, por ahora, en la parte deportiva.

Lo malo viene al rascar la superficie: la del Barcelona es sobradamente conocida, con 91 millones de pérdidas en sus últimas cuentas, y el Sevilla está a punto de presentar alrededor de 80 millones en negativo, en las suyas. Y es la tercera ocasión que tiene que pérdidas. Su límite de plantilla se quedó en 2,49 millones el pasado mes de septiembre, el más bajo de todo el fútbol profesional, incluyendo la Segunda División.

Están viviendo la versión empeorada de los clubes que hicieron una plantilla pensando en llegar lejos en Champions... y cayeron a las primeras de cambio. Que le pregunten al Valencia, por ejemplo. Después es la vieja historia: contratos largos con salarios altos, plantilla de lujo que se deprecia y no consigue encontrar ofertas que igualen su ficha en otros clubes... Todo eso, mezclado con algunos errores de gestión, han dejado al Sevilla en la posición financiera que está ahora mismo, más allá del ruido institucional entre accionistas, padres, hijos y demás jaleo interesado.

En el conjunto andaluz han hecho alguna que otra operación para ir paliando poco a poco esta situación. Vendieron a Ocampos a Rayados por unos 7 millones de euros con el mercado ya cerrado y culminaron con ello un recorte heroico de su coste de plantilla que, sin embargo, sigue muy lejos de ser suficiente.

En el verano, tanto el Sevilla como el Atlético de Madrid, entre otros clubes, tuvieron que cancelar parte de sus planes de amistosos, con el jugoso beneficio que eso supone. También se quedaron sin un nuevo patrocinador para la camiseta, un revés que ahora intentarán revertir añadiendo un ingreso a su maltrecha balanza financiera.

Y seguir vendiendo: Badé, por el que rechazaron cerca de 20 millones de euros, se ha revalorizado en la selección francesa y varios de los jóvenes jugadores del club también, en la Selección Sub-21 como Peque, Carmona o Juanlu. Salir de límite de plantilla de 2 millones es una tarea muy complicada, pero no es imposible. Más ingresos, menos gasto en salarios, nuevos patrocinios y salarios más acordes con la nueva situación. Desde luego están en el camino. Y, mientras, con tres victorias y tres empates en 9 jornadas. Terminar lo mejor posible en Liga y Copa también suma de manera decisiva para recibir más dinero y salir de pozo en menos tiempo.

El acuerdo con Nike que lleva meses «a punto de cerrarse»

El ambiente en el Barcelona es todavía mejor: líderes a pesar de una plantilla extremadamente joven y poco numerosa, a pesar de las lesiones y a pesar de haber tenido que recurrir a bajas de larga duración para poder inscribir a su fichaje estrella, Dani Olmo.

En realidad, esa era la principal piedra en el zapato azulgrana: si no encontraba una solución a sus cuentas antes del 1 de enero, Dani Olmo dejaría de poder estar inscrito (porque Christensen ya no estaría lesionado) al no tener límite salarial disponible. La lesión de larga duración de Ter Stegen "solucionó" esta urgencia: dentro del salario que ocupa el alemán cabe no sólo Olmo, sino quizá también alguno más. Aunque luego esa cantidad usada haya que justificarla y cubrirla en la temporada siguiente. Ese será un problema para el Laporta del futuro.

El caso es que el Barcelona no lo tenía tan mal. Prácticamente, le bastaba con cerrar su renovación fabulosa y largamente filtrada y cacareada con Nike... que nunca terminó de llegar. Y que sigue sin hacerlo, a pesar de que en sus cuentas el conjunto blaugrana (que certifica 91 millones de pérdidas) ya anuncia nuevos acuerdos de patrocinios, muy jugosos, que es fácil relacionar con la firma norteamericana. Mientras, la multinacional de Portland no abre la boca. Desde luego no confirma nada, más bien al contrario...

En las mismas cuentas, eso sí, el equipo de Laporta anuncia que el pasado 12 de agosto el club "renunció" al pleito que mantenía con Nike previo a la negociación para renovar. Básicamente renunciaron después de que un juez le diera la razón a la marca deportiva y obligase al Barcelona a cumplir contrato que tenían firmado, dejando bien claro que no lo podían romper unilateralmente. Así que se podría traducir como que renunciaron a perder ese pleito.

Sin embargo sí que parece un buen síntoma de un cierto entendimiento entre ambas instituciones, que aporta optimismo para pensar que el acuerdo del que depende buena parte de la salud financiera del Barcelona pueda estar cercano. En cualquier caso, los 60 millones de la repalanca siguen sin aparecer por ningún sitio y eso lastra cualquier atisbo de recuperación. Recientemente, a pesar de que el Barcelona ha asumido que no cobrará ese dinero, el auditor de Grant Thornton ha puesto el foco en otro recorte que deberían hacer, si no quieren llevarse otro susto mayúsculo en el futuro: el Barcelona (teóricamente) vendió el 49% de Barça Vision por 200 millones (sólo cobraron 55) y decidió apuntarse un valor por el 51% que se quedaban de otros 208 millones. La cuenta era fácil: "si por el 49% me han dado esto... por el 51% me apunto que vale esto otro". Y no, porque nunca se lo pagaron. No era ese el valor real de mercado.

La realidad puso esta operación en su sitio y el Barcelona aceptó asumir como pérdida la parte no cobrada... pero no disminuir el valor de la parte que no vendieron y que estimaron que valía 208 millones. ¿Y por qué es tan importante lo que diga ese auditor? Pues porque LaLiga actúa en función de ese informe. Sin el ok del auditor, lo siguiente que ocurre en el control financiero de la patronal es que esa cantidad se recorta de las cuentas del club y, por lo tanto, su límite de plantilla también baja. Y está claro que no les sobra.

En septiembre vendieron brotes verdes en la institución al recibir un límite de plantilla de 426 millones de euros. Si no hacen nada para remediarlo, el próximo 31 de diciembre LaLiga les restará de nuevo 60 millones de euros después de la declaración de impagos de Barça Vision.

Con estos mimbres en el Olímpico de Montjuic se juega un Barcelona-Sevilla en el que, al menos durante 90 minutos, el resultado y el balón serán lo importante. Pero el partido de verdad, para los dos clubes, no se está jugando sobre el césped.