Diego Conde y cómo sobreponerse al ostracismo para llegar como indiscutible a todo un Bernabéu: "Parecía más un canterano que iba a echar una mano"
El guardameta del Villarreal, una de las revelaciones de LaLiga, lo pasó mal hace unas temporadas.

Cuando Diego Conde enfile este sábado el túnel de vestuarios del Santiago Bernabéu, al madrileño seguro que se le vendrán muchas imágenes a la cabeza y no precisamente sobre un terreno de juego. Condenado al ostracismo y a seguir los encuentros desde el banquillo durante gran parte de su carrera, el portero del Villarreal se enfrenta esta noche por primera vez al Real Madrid. Uno de los guardametas con mejores números del campeonato, la recompensa llegó a quien nunca bajó los brazos.
"Me sentí un cero a la izquierda, era un figurante". En una entrevista en El País, Diego Conde echa la vista atrás para recodar una de sus etapas más duras como futbolista. 275 minutos en tres temporadas (20-23), el fútbol seguía siendo injusto con este portero que, tras salir del Atlético de Madrid ante la falta de oportunidades, tampoco las encontraría en Leganés y Getafe. "Parecía más un canterano que subía a echar una mano que un jugador de la plantilla que va a competir por un puesto. Es lo que te desgasta, que da igual lo que hagas, no te consideran. Y sin recibir explicaciones, eso fue lo peor. No existes, literalmente. Ni comen ni dejan comer. No juegas, pero tampoco te dejan salir. Estás atrapado. Pero eso también te refuerza".
Suplente primero en Butaque y más tarde en El Coliseum, el futuro, que pintaba poco esperanzador, no hizo que Diego perdiera la fe y continuara esforzándose como un animal. "El deporte es así. Hay espacio para unos pocos y en el fútbol, incluso es más complicado todavía. Mi hermano lleva muchos años, te hablo de siete - ocho, trabajando, decidiendo cada día que quiere ser profesional y poniendo todos los recursos para lograrlo sin obtener recompensa. Eso es algo que como deportista es muy duro. El pasarte temporadas enteras sin jugar un partido... Puede que en el fútbol eso sea algo más normal que en el baloncesto, pero sigue siendo un año tras otro sin pisar un terreno de juego. Tomar la decisión de querer ser profesional y seguir dedicándote a ello en cuerpo y alma, aunque no obtengas resultados, es lo que hace que Diego ahora lo esté disfrutando más y que todo lo estemos disfrutando con él", confesaba hace unas semanas en Relevo María Conde, jugadora del USK Praha y hermana del guardameta.
Con ayuda de una psicóloga, "hubo mucho trabajo en la ciudad deportiva, no podía perdonarme no estar preparado; pero hay veces que bajas el listón, te pierdes un poco, te descentras", a Diego le llegaría la recompensa de manera inesperada el pasado 27 de agosto de 2023. La lesión de Dani Jiménez en la jornada 3 le llevarían a la portería del Leganés y de ahí ya no se movería.
"Diego siempre ha sido muy duro de cabeza y en pocos momentos se ha tambaleado a pesar de las situaciones tan complicadas que le ha tocado vivir. En pocos momentos ha necesitado un empujón y cuando lo ha requerido, era más bien para reafirmarle que él vale para lo que está haciendo y que, aunque no lo parezca, está yendo por el buen camino", apuntaba su hermana, y una de las líderes de la Selección Española de baloncesto.
Bigote y pelo perfectamente repeinado, a sus 25 años y tras un año de en sueño al sur de Madrid, el Villarreal tocó a su puerta este verano y se lo llevó a Castellón por cuatro millones de euros. Dueño indiscutible de la portería amarilla pese a los 12 millones que desembolsó el club por Luiz Júnior (meta más caro de la historia del Villarreal), Vinicius, Bellingham y compañía son el próximo obstáculo de un portero que hoy sí es actor protagonista.