ELCHE CF

El Elche ya es de Segunda: un centenario que ni 6 entrenadores pudieron salvar

Los ilicitanos ya han descendido matemáticamente tras una campaña para olvidar.

Boyé se lamenta en el Martínez Valero. /EFE.
Boyé se lamenta en el Martínez Valero. EFE.
Nacho Sanchis

Nacho Sanchis

Ya es oficial, el Elche Club de Fútbol ya es equipo de la Segunda División del fútbol español. Después de conseguir sólo 16 puntos en 33 jornadas, el conjunto ilicitano ha materializado a todos los efectos un descenso que se veía venir desde prácticamente el tercer mes de competición. La temporada ha sido durísima: 6 entrenadores, 22 partidos perdidos, salidas de nombres mediáticos fallidos... Y todo ello en la que ha sido (y todavía es), la campaña del centenario del Elche.

Pero no se puede decir que haya sido un centenario feliz. Por el banquillo pasaron Francisco Rodríguez, Alberto Gallego, Jorge Almirón, Sergio Mantecón, Pablo Machín y actualmente Sebastián Beccacece. De todos ellos, ninguno ha podido festejar como es debido entrenar a un club centenario y solo el último ha podido ejercer sin la presión de saber que no ganar le iba a suponer el despido. Porque guste más o guste menos, los franjiverdes tenían tan asimilado el descenso ya en el mes de marzo, que cuando echaron a Pablo Machín la frase que le dijeron fue definitoria: "Queremos empezar el proyecto del año que viene en Segunda y ya no contamos contigo".

Un mal inicio previsible y la eterna espera por un técnico que no llegó

El Elche ha descendido ahora, pero su inicio era un buen síntoma de lo que se veía venir este curso. El equipo arrancó sumando 1 punto de los primeros 21 disputados, una estadística que le costó el puesto a Francisco, pero que tiene trampa: el calendario era dramático. Francisco llegaba de salvar con solvencia al equipo la campaña anterior desempeñando un buen fútbol, tenía a la afición de cara y a la plantilla con él... Pero el calendario fue cruel con él: De los 7 primeros partidos, 5 de sus rivales fueron europeos (Betis, Real Sociedad, Villarreal, Athletic y Barcelona). Ante el único no europeo (Almería), el equipo puntuó y la derrota que le costó el puesto (2-1 ante el Rayo), llegó con un gol en el minuto 90.

Aquel gol a la postre en Vallecas inició un movimiento en el banquillo que no se saldó... ¡Hasta 12 días después!. El 'fútbol de propietarios' vivió su máximo exponente con una situación rocambolesca: La propuesta de la directiva era José Bordalás, mientras que Christian Bragarnik quería a su amigo y representado Sebastián Beccacece. Mientras pasaban los días y el club trataba de convencer a Bordalás, otros nombres que se sondearon como Paco López o Javier Calleja iban encontrando destino progresivamente y dejando cada vez con menos margen a los ilicitanos. Al final, ni Bordalás aceptó ni Beccacece pudo llegar al banquillo por problemas burocráticos, la solución de urgencia no fue otro que un viejo conocido: Jorge Almirón.

Almirón y Machín, un paso fugaz

¿Quién iba a imaginar que Jorge Almirón, que estuvo en el último descenso del Elche (2021) y tuvo que ser destituido a las 16 jornadas, fracasaría en esta segunda etapa? Christian Bragarnik, desde luego, no se lo imaginó: "Jorge ha mejorado mucho, ha visto mucho fútbol y estoy convencido de que es el indicado", dijo el propietario cuando le fichó. El resultado: 5 partidos al frente del banquillo y solo 2 puntos de 15 disputados. Tal y como llegó, Almirón se marchó.

El Elche era colista tras 14 jornadas y todavía no había ganado un solo partido. De nuevo, tras el despido de Almirón los franjiverdes lo intentaron con José Bordalás pero volvieron a encontrarse con calabazas. Llegó a la plaza Pablo Machín y el equipo empezó a ver algo de luz, pese a que los números no mejoraron en exceso. De hecho, las sensaciones (el equipo empezó a competir en todos los partidos con una identidad de juego clara), fueron mejores que los resultados (2 triunfos en 12 partidos).

Machín 'limpió' el vestuario y en invierno se marchó entre otros tantos, Pastore que nunca dio el nivel que se esperaba. Pero curiosamente, cuando el equipo logró sumar 4 puntos consecutivos en dos partidos rodó también la cabeza de su entrenador. La destitución de Pablo fue una sorpresa para él porque aunque veía ya muy complicada la salvación, su equipo cada vez competía mejor y había conseguido ganar dos encuentros. Sin embargo, la idea de Bragarnik estaba clara: daba por asimilado el descenso y quería empezar un proyecto con su ojito derecho, Sebastián Beccacece.

Beccacece como sinónimo de segunda división

Lo que en octubre fue un intento fallido, en abril pudo materializarse: Bragarnik logró incorporar a su amigo y representado Sebastián. El argentino llegó al club con más de 40 puntos por disputarse, pero su incorporación era sinónimo de segunda división, no porque no haya dado el nivel (lo cual es más o menos opinable), sino porque él mismo a su llegada ya asumía que el equipo estaba en Segunda y públicamente expresaba lo que Bragarnik le dijo a Machín en privado: "Estamos preparando ya el año que viene".

De hecho, las palabras del argentino han sido siempre en esa línea: "Nos tomamos los partidos que quedan de temporada para crecer"; "He venido aquí a sembrar tierra fértil", "Estamos en construcción y bien encaminados". El resultado de ese crecimiento se traduce en 7 partidos jugados y solo 3 puntos sumados, pero a fin de cuentas eso parece ser lo de menos al club. Lo importante desde el mes de abril en el año del centenario del club es mirar a la Segunda División, la nueva realidad del Elche.