Los extremos de Setién: el 'prime' de Samu Chukwueze
El nigeriano está en el mejor momento de forma desde que debutase, creciendo, siendo pieza importante y encontrando regularidad en su juego.

Samuel Chukwueze ha explotado, confirmando una serie de hipótesis que parecían conducir a lo visto los últimos tiempos, pero que no dejaban de ser teorías apuntadas en un papel; para que el fútbol de la razón "solo" se necesita que quien está en el verde te corresponda, y eso es algo difícil. Chukwueze parece haber traspasado la frontera que separa al jugador-por-hacer y al jugador-que-ya-es. Ha llegado y el Villarreal lo está aprovechando.
Recordatorio: Chukwueze tiene 23 años (cumplirá 24 a finales de mayo). Para un extremo, esa edad suele ser indicativo de entrar en la mejor etapa del futbolista, sobre todo la de perfiles tan explosivos como el suyo: a su punto más álgido de velocidad y ritmo se les suma una mayor interpretación del entorno. El nigeriano, bajo la batuta de Quique Setién, está jugando el mejor fútbol de su vida... y sumando cifras. En lo que va de curso suma 11 goles y 11 asistencias entre todas las competiciones, 22 goles producidos en lo que es ya su mejor temporada en lo numérico. Y todavía queda.
La llegada de Setién y su 4-3-3 le ha regalado al extremo un contexto más favorable, allanándole el camino para que su desparpajo y desborde empezasen a ser consistentes y no solo intermitentes. Iniciando las acciones más arriba, ya que con Emery el extremo cerraba mucho más atrás, está pudiendo llegar al área con más facilidad y, sobre todo, ser más preciso al enfocar más sus esfuerzos.

De entre todas las temporadas en el Villarreal, esta es la primera en la que Chukwueze produce más de lo que la estadística avanzada señala: de 0,28 goles y asistencias esperadas por 90 minutos, a 0,48 goles producidos. Un +0,20 que le sitúa como el jugador más eficiente del Villarreal y, desde que llegase Setién, como el extremo con mejor diferencial (+0,26) de toda LaLiga. Cuando antes se le nublaba la vista, ahora se le agudiza el sentido, convirtiendo lo latente en algo palpable.
Con Yeremi Pino partiendo como extremo zurdo, Chukwueze encuentra en su banda un escenario ideal. Foyth le permite tener siempre situaciones de 1x1 en su perfil y le resguarda la espalda, siendo un apoyo para recibir abierto o para volver a girar el juego, y Pino tiene mucha más presencia en el punto de penalti que él, algo que enfoca al extremo a su mejor virtud: recepción abierta y desborde en diagonal. Desde la llegada de Setién, el nigeriano es el tercer máximo regateador del campeonato (2,9) con un 61% de acierto, una cifra más que notable. Es decir, no es que Chukwueze haya variado su enfoque, sino que siendo el mismo ha pulido al máximo su último gesto.
Con la continuidad de Setién en el aire, uno de los principales objetivos en el Villarreal de cara al siguiente curso debería ser, más allá de qué técnico tengan, el de consolidar el crecimiento de Chukwueze para que lo presenciado estas semanas no sea sino el punto de partida de lo que viene. Extremos de su calidad, desparpajo y agresividad con la pelota en los pies, escasean en LaLiga, y mantener estos activos debería ser tarea principal para el Villarreal.