CÁDIZ CF - REAL MADRID

Así es jugar con Fali, el defensa que nunca verás en un Ferrari: "Te daba un codazo y parecía que habías tropezado con su codo"

El defensa del Cádiz se mentalizó desde bien joven para llegar a jugar partidos como el de este domingo: "Ha tenido que picar mucha piedra".

Fali, durante un partido con el Cádiz. /AFP
Fali, durante un partido con el Cádiz. AFP
Isabel Pacheco

Isabel Pacheco

En uno de los primeros entrenamientos de Rafael Giménez Jarque 'Fali' (Valencia, 1993) con el Barça B, Gerard López enseguida supo que no se había equivocado. "Era un perfil muy distinto a lo que yo tenía. Chicos que lo habían tenido todo muy fácil. Que venían del juvenil, que los contratos empezaban a ser buenos y que no conocían el fútbol que se vive en la Segunda B. Desde muy temprano vi que con Fali había encontrado el elemento que me faltaba en el vestuario", cuenta a Relevo quien durante tres años (2015-2018) fuera entrenador del filial azulgrana.

"La conexión entre ambos fue inmediata. Se dio cuenta de que yo le enseñaría a crecer como futbolista y que le daría galones de líder en el vestuario. Era un muy buen jugador de fútbol. Más de lo que él seguramente se imaginaba", recuerda Gerard.

Siete años después de su aventura en Can Barça y de conocer mucho antes la otra cara del fútbol en Segunda B, (Atlético Levante y Huracán Valencia), aquel chico robusto es hoy uno de los pilares del Cádiz CF que hoy recibe al Real Madrid en el Nuevo Mirandilla. "No es el prototipo de futbolista de hoy en día. Es un tío de barrio. Un gitano de pura cepa. Nunca ha cambiado su seña de identidad y eso es lo que más me gusta de él.Nunca le verás conduciendo un Ferrari. Es un tío que sabe de dónde viene", confiesa quien en 2013 compartiera vestuario con Fali en el Huracán Valencia, Adrià Granell.

"Lo que más me sorprendió de él fue el espíritu de veterano que tenía con sólo 20 años. Tenerle en el equipo era un seguro de vida", apunta Adrià.

El reencuentro entre Fali, en el Huracán Valencia y Adrià Granell, en el Hercúles.  Adrià Granell
El reencuentro entre Fali, en el Huracán Valencia y Adrià Granell, en el Hercúles. Adrià Granell

Pieza clave para cualquier vestuario, "sin filtros" y que siempre "te suelta lo que piensa", hasta llegar a partidos como el de hoy Fali ha tenido que sudar tinta. "Para él cada entrenamiento era una final de Champions".

«Era como si estuvieran jugando con el pan de sus hijas»

Fue durante el mercado de invierno de 2016 cuando Fali aterrizó en el Barça B. Petición expresa de Gerard López y avalado por quien en aquel entonces era el responsable del fútbol base del club azulgrana, Pep Segura, el central proveniente del Nàstic de Tarragona se unía al proyecto de un equipo que peleaba por salir de los puestos de descenso en Segunda B.

"La llegada de Fali lo revolucionó todo en el buen sentido. Yo lo tenía muy visto de su etapa en el Huracán Valencia y el Nàstic. Vi ese espíritu competitivo que tenía, pero a la vez estaba convencido de que Fali tenía mucho más. Era un jugador más destructivo que otra cosa, pero yo le detecté calidad técnica, capacidad de trabajo y liderazgo", recuerda el extécnico azulgrana.

Pocos entrenamientos hicieron falta para que todos quedaran impregnados del carácter de un jugador que, por méritos propios, se había ganado luchar por un sueño en la Ciudad Condal. "Tenía un liderazgo y una forma de implicarse con los jóvenes que nos encantó. Les hizo ver que eran unos privilegiados por estar donde estaban. Que él había tenido que picar mucha piedra para llegar al fútbol semiprofesional y que tenían que valorar cada entrenamiento y cada partido".

Por eso, y como recuerda Gerard, cada sesión para el valenciano era "como si estuviera jugando una final de Champions". "Cada entrenamiento de Fali te hacía subir el nivel competitivo de la plantilla. Daba igual que fuera un rondo, partidillos... cualquier ejercicio se lo tomaba al 120%. Cuando tienes un jugador así, el nivel del entrenamiento se sube automáticamente. Desde el minuto uno Fali se entrenó como si fuera el último entrenamiento de su vida. ¿Por qué? Porque era una persona tan humilde y que le había costado tanto llegar donde estaba que para él era como si estuvieran jugando con el pan de sus hijas".

Criado en el humilde barrio valenciano del Cabañal y echándole siempre una mano a su padre con la chatarra, Adrià aún recuerda cómo antes de marcharse al Nàstic Fali pasaba a buscarle a casa. "Todos los días venía corriendo hasta al centro para que le llevara en coche a entrenar. Siempre llegaba tarde o apurado. Era un tipo muy peculiar y tan humilde que no parecía ni futbolista".

«Se acercaba a los rivales y les decía 'qué botas más guapas»

Sin grandes lujos ni perfiles en redes sociales, dentro del césped Fali entiende a la perfección el preciso arte de sacar de quicio a los rivales. "Eso que hace hoy (a Benzema le preguntó en un Real Madrid-Cádiz qué perfume usaba) es parte de su juego y ya lo hacía antes. Se acercaba a los delanteros y les decía 'qué botas más guapas, ¿dónde te las has comprado?' O el delantero tiraba fuerte y le decía 'No valen trallazos'. Yo me quedaba loco. Nosotros jugándonos la vida y este soltando barbaridades", cuenta entre risas Adrià.

Querido por compañeros y 'odiado' por adversarios cuando el balón está en juego, a nivel personal la temporada pasada fue una de las más difíciles para Fali. En el mes de diciembre su mujer perdió el bebé que estaban esperando. "Fue un momento muy complicado. Su mujer estaba ya de cinco meses. Me pongo en su piel y es normal que lo pasara bastante mal. Pese a todo él es muy fuerte de mente. Se ha sabido sobreponer y este temporada está siendo otra vez el Fali que todos conocemos", confesó su compañero en el Cádiz, Iza en una entrevista en Relevo.

Fali presionando a Álvaro Morata la pasada temporada.  Paco Martín
Fali presionando a Álvaro Morata la pasada temporada. Paco Martín

Jugando en el club amarillo desde 2019, el defensa ha encontrado su sitio en la Tacita de Plata. "Llegó con la humildad de la gran mayoría de los jugadores. Un chico con un carácter muy alegre y siempre con disposición de ayudar. Cuando él llega el grupo era ya muy bueno, pero fue una pieza que se adaptó muy fácil. Su alegría la instaló para el bienestar del equipo y para sumar. Una de las grandes virtudes que tiene Fali es el empuje y esa garra que tiene dentro del vestuario", cuenta quien fuera uno de los primeros compañeros de Fali en el Cádiz, Sergio Sánchez.

"Por la carrera que ha tenido, para él llegar a un Cádiz con perspectiva de subir a Primera y con todo lo que implica jugar en el Carranza, fue un sueño", añade.

Experto en darle la vuelta a la situaciones, "te daba un codazo y te lo hacía ver de tal manera que parecía que habías sido tú el que se había tropezado con su codo", apunta Adrià, lo que es seguro es que Fali deja huella allá por dónde va. "Hay que comprarle con lo bueno y con lo malo".