REAL MADRID

El 'Robinho ecuatoriano' del Real Madrid que jugó con Parejo y pensó en dejarlo: "El fútbol te hace tener depresión y no querer entrenar"

Fernando 'Chiqui' Guerrero, ahora asistente en un equipo de Guayaquil, estuvo ocho temporadas en La Fábrica: "Me pegaban muchas patadas".

Fernando 'Chiqui' Guerrero, durante su etapa en La Fábrica./CEDIDA
Fernando 'Chiqui' Guerrero, durante su etapa en La Fábrica. CEDIDA
June Lavín

June Lavín

"Llego al Real Madrid en el año 2000 porque mi sueño era jugar en el Ajax de Ámsterdam". Esta es la carta de presentación de Fernando Chiqui Guerrero (Quito, Ecuador, 34 años), una zurda mágica que enamoró en Valdebebas, pero que "se perdió en el camino". Ya retirado, recuerda el motivo de su desembarco en Valdebebas: quería vestir la casaca del equipo neerlandés y Madrid sólo era un trampolín. "Primero estuve unos meses a prueba, como de adaptación, en el Móstoles. Después, voy a hacer las pruebas a Valdebebas, igual que más de 200 niños, y me cogen. Pero yo quería jugar en Holanda", reconoce en una entrevista a Relevo.

En la cantera del Real Madrid permaneció ocho temporadas, desde el año 2000 hasta 2008, y allí coincidió con Nacho, Parejo o Luis Hernández: "Eran jugadores a los que ya se les veía calidad, sobre todo a Dani Parejo. Los pases, cómo entendía el juego... A esas edades entender el fútbol así no es habitual y él lo hacía". Pese a deshacerse en elogios a los que en aquel momento eran sus compañeros, el jugador con mayor proyección de aquella generación era él. En el club confiaban en que llegase a le élite e incluso le veían mimbres para ser Balón de Oro ("sí, me lo decían"), con una pierna izquierda de quilates que se erigió diferencial en todos y cada uno de los campos en los que jugaba. "Me pegaban mucho, muchísimo, todos los equipos. Iban a por mí, yo intentaba tomármelo bien, pero hacía gambetas, regateaba... Por eso me llamaban Robinho [risas], porque mi forma de jugar recordaba un poco a ese perfil de futbolista", apunta.

Además de ser un habitual en el Castilla en su última temporada con la casaca blanca, también era un fijo en el grupo de canteranos que completaban los entrenamientos del primer equipo. Allí se convirtió en uno más entre Zidane, Ronaldo, Figo... y Beckham, de quien se acuerda especialmente por una anécdota durante un partidillo entre los más jóvenes y los veteranos: "Es lo que le cuento a mis hijos ahora... Me acuerdo de que choqué con Beckham y él se fue al suelo. Me puse muy nervioso por si le había lesionado, porque sabía que eso repercutía al primer equipo, pero al final no fue nada y pude respirar tranquilo. Creo que todos me vieron la cara de preocupación".

Fernando Guerrero, segundo por la izquierda en la fila de abajo, durante su etapa en La Fábrica. CEDIDA
Fernando Guerrero, segundo por la izquierda en la fila de abajo, durante su etapa en La Fábrica. CEDIDA

Desde su irrupción, que le llevó a ser considerado uno de los jugadores más prometedores de la cantera madridista, su posición varió: se convirtió en comodín, pudiendo jugar como extremo a pierna cambiada, mediapunta, interior y, también, pivote: "Estar ocho años en el Real Madrid te ayuda a convertirse en un futbolista completo, es allí donde entiendes que te tienes que esforzar y que, aunque sea complicado adaptarse, sobre todo para los extranjeros, es una oportunidad única".

"Salíamos de excursión y sentías que te miraban sólo por ser jugador de la cantera del Madrid"

Y subraya la exigencia que supone vestir la camiseta blanca, aunque sea en las categorías inferiores: "Es total [la exigencia]. Al representar al Real Madrid tienes que ganar siempre, quedar bien dentro y fuera del campo. Llevas contigo esa presión. Es una presión linda y también muy fuerte. Siempre que salíamos o íbamos de excursión sentías que te miraban sólo por ser jugador de la cantera del Madrid. La mirada estaba ahí y eso tiene su parte linda".

Chiqui Guerrero, después de ocho temporadas en las categorías inferiores del Real Madrid, no llegó al primer equipo. "Al final, tenía otras cosas en la cabeza, no el fútbol, entonces, cuando uno está en la edad y así, no entiende nada. Tomé la decisión de venir a Ecuador a un equipo de primera división que se llama Emelec cuando tenía 17 años. Quería conseguir un buen contrato y pasé por situaciones personales difíciles. No quería entrenar, porque el fútbol hace esas cosas, tener depresión y no querer entrenar. Lo pasé muy mal", recuerda sobre su decisión de abandonar Madrid.

Más de 10 equipos... y la reflexión sobre el talento malgastado

Después de vivir una "primera mala experiencia" con Emelec, pasó por más de diez equipos entre los que figuran Liga de Loja, Independiente del Valle (x4), Burnley, Villarreal B, Leones Negros, Liga de Quito (x2), Chapecoense, Cienciano y Guayaquil City. "Sí, sí, pasé por muchos equipos y tuve la oportunidad de volver a España en el Villarreal, otro gran club que me ayudó. También en la Premier, una de las mejores ligas de Europa, y la verdad es que me siento orgulloso de todo ello".

En febrero, Fernando Guerrero decidió colgar las botas. Lo hizo después de haber pasado por más de diez equipos, con una "experiencia inolvidable" de ocho años en la cantera del Real Madrid. Aunque su sueño cuando llegó a Valdebebas era jugar en el Ajax de Ámsterdam, algo que no logró, se retiró con una amplia trayectoria a las espaldas, "tranquilo por cada decisión" que tomó y "orgulloso por haber representado a Ecuador por el mundo". "Cumplí mis metas y sueños con altos y bajos, como cualquier otro futbolista, y por eso me he retirado con 34 años", resume.

Ahora, ya retirado, es asistente en la primera plantilla de la Naranja Mecánica FC (también primer entrenador del sub-18), un equipo de Guayaquil que le está permitiendo cumplir su nuevo sueño: ser entrenador y enseñar a los más pequeños la importancia "de disfrutar del fútbol y de parar si no se disfruta". Además, tiene claro que "el fútbol es un sacrificio increíble, sobre todo cuando formas una familia y no puedes estar con ellos los fines de semana".