UN CAFE CON...

Ángel Silvelo: "Con la final perdida de 1974 se creó una leyenda imbatible"

Es autor de 'La noche que Luis nos hizo hombres', una novela que arranca con el recuerdo del gol de Aragonés en Heysel.

José Luis Guerrero

José Luis Guerrero

Si Ángel Silvelo hubiera sido futbolista, el café de esta entrevista posiblemente nunca habría existido. Puede que ningún departamento de comunicación hubiera autorizado la cita o, simplemente, a ese jugador-leyenda imaginario no le habría apetecido. "El primer síntoma del fracaso es no volver a soñar con lo imposible tras una derrota" dice el protagonista de su novela, 'La noche que Luis nos hizo hombres' (Ediciones Seshat, 2022). Una frase que vale para cualquier deporte, circunstancia de la vida, situación laboral u objetivo trascendental.

Su novela y sus reflexivas frases nos han servido de inspiración para arrancar la sección 'Un café con…' porque, en sus 154 páginas, hemos encontrado el espíritu de Relevo: "El fútbol, antes y después de un partido, es búsqueda e incertidumbre. La de la belleza que supone leer historias que nos llegan al corazón". Este libro gira en torno a cuatro ejes: el del protagonista (el hombre que es y el niño que fue), el barrio de La Elipa, el fútbol con los amigos y Luis Aragonés. Motivos más que suficientes para sentarse a tomar un café con él y soñar con lo imposible: que esta sección perdure en el tiempo y utilizar el deporte como excusa para hablar de la vida.

"El fútbol ejerce como generador de ilusiones y ahí el potencial de Luis Aragonés es muy grande"

ÁNGEL SILVELO

Después de leer su libro, me da la sensación de que me he criado junto a usted en La Elipa…

La parte más fidedigna de la novela es la de las pruebas del Atleti del protagonista. El resto son recuerdos del barrio donde nací, un barrio que no se ve en las noticias y al que quería hacerle también un homenaje. Los recuerdos son la realidad fragmentada de la vida y, a partir de ahí, me sirven para crear ficción y de inspiración. Los recuerdos de la novela son de hace 40 años, los tengo diluidos como en una especie de nebulosa. No es una autobiografía mía, ni una biografía de Luis Aragonés. Es ficción..

Imagen de Luis Aragonés como futbolista.  ARCHIVO ABC
Imagen de Luis Aragonés como futbolista. ARCHIVO ABC

Aparece en la novela el cazatalentos rojiblanco Bernardino Matalllanas…

Efectivamente, es una de las muchas casualidades de esta novela. Hay una parte autobiográfica: yo fui ese niño que hizo las pruebas del Atleti. La imagen de Luis en la portada del libro es para que sirva de puerta de acceso a la historia. Ya había biografías o retratos periodísticos, pero yo, aparte de rendirle un homenaje, desde mi humilde punto de vista, lo que he hecho ha sido crear un personaje literario en torno a su persona.

Los rojiblancos más jóvenes han crecido con el buen sabor de boca de dos Ligas recientes (2021 y 2014), pero su generación creció con el recuerdo del futbolista de un apellido impronunciable, Schwarzenbeck, que empató en el último minuto de la prórroga el gol que había marcado seis minutos antes Luis Aragonés en la final de la Copa de Europa de 1974…

La literatura está hecha de las hazañas de los perdedores. La figura del perdedor es básica en la literatura. Seguramente para la afición del Atleti hubiera sido mejor ganar esa Copa de Europa, pero 50 años después no se hablaría tanto de ella si la hubiera ganado. Se ha creado una leyenda imbatible en torno a la final de Heysel. La figura de Luis Aragonés es importantísima en esa Copa de Europa y luego como entrenador. La vida muchas veces te quita, pero también te da. El paso de Aragonés fue una maravilla.

Se nota en el libro que siente devoción por él…

Yo no sigo el fútbol habitualmente, pero vi una entrevista con Jesús Paredes sobre sus charlas motivacionales y me parecían buenísimas. Luis las preparaba muy bien. Parecían espontáneas, pero las tenía metidas en la cabeza, como las de la final de la Eurocopa con Xavi y Casillas.

¿Cómo se documentó para recrear la figura de Aragonés?

Mi idea no era una biografía, así que todo lo hice a través de internet. Es muy difícil también llegar, una vez que publicas la novela, al Atlético o la propia familia. He intentado presentar la novela al club para la afición, porque la figura de Aragonés siempre estuvo maltratada, pero nada. Es imposible hacer una presentación en condiciones. Lo intenté con la Fundación, pero tampoco. Es muy difícil. Supongo que no será una cosa solo del Atlético.

¿Y con la familia ha tenido oportunidad de hablar?

Lo que pasó en Twitter, que María José (hija de Aragonés) puso la novela al lado de la foto de sus padres recién casados. Se me pusieron los pelos de punta, porque no esperaba una reacción así.

Me decía antes del café que no le interesaba asociar fútbol y literatura….

Tengo dos novelas sobre fútbol, pero no estaban dentro de mi cabeza. Un escritor siempre tiene una idea en la cabeza, pero no sabes… La otra novela sobre fútbol, La utopía del portero, fue porque me presenté al premio de novela breve de Carlos Matallanas (primer premio de 2019). Nada más leer las bases me vino una idea a la cabeza y escribí la novela.

Pero le gusta el fútbol, ¿no?

Siempre me gustó, pero no como está ahora, que si un niño despunta con 8 años ya lo coge alguien para representarlo. Este fútbol de ahora es muy teledirigido, no es el de la calle. No es el gambeteo. El fútbol ejerce como generador de ilusiones y ahí el potencial de Luis es muy grande.

¿Acabó saturado del fútbol por lo que pudo ser y no fue?

No suelo ver partidos de fútbol. Cuando leo la Prensa por la mañana en Internet, sigo un poco la actualidad, pero poco más. Llegó un momento que me cansé. A mí me fichó el Rayo Vallecano con 14 años, pero llegó un día que, por el tema de los estudios, fue incompatible. Hasta que cumplí 18, sí que pensé que podía tener una posibilidad.

Bueno, siempre hay que ver el lado positivo de la vida como refleja en la novela. Si hubiera sido futbolista, no habría leído tanto, ni sería escritor. ¿Cuánto se tarda en hacer una novela?

Primero tienes una idea, luego haces un esquema. Vas escribiendo uno o dos folios… Yo no soy capaz de escribir 100 del tirón. Una vez que va avanzando la historia, la novela comienza a complicar un poco las cosas. Tanto con la de Luis, como la de Utopía, ha sido como algo mágico. He ido ensamblando las historias. Personas de la literatura me han dicho que es la mejor historia que he hecho hasta el momento (El arte de amar, El juego de los deseos, Los últimos pasos de John Keats, Dejando pasar el tiempo y Fragmentos). Es una novela fácil y rápida de leer. Llena de reflexiones y muchas referencias a escritores, cine, novelas... La tardé en escribir unos cuatro o cinco meses.

Por cierto, una curiosidad: ¿Cuándo un escritor dice que es escritor?

Hace no mucho escuché una entrevista a Julio Llamazares y decía que, para él, un escritor no es el que escribe. Hay muchas personas que escriben, pero no son escritores. Lo que entiende por literatura es algo distinto a lo que nos venden como best seller. El escritor sigue escribiendo sin saber si le van a publicar. Yo no sé si voy a publicar la siguiente novela.

Me quedo con esa definición para parafrasearla: "Ser periodista es seguir escribiendo sin saber si la gente va a hacer clic". Dígame, ¿los libros que ha escrito los quiere como si fueran hijos?

(Risas). Todos tienen su importancia. Mis dos primeros fueron meros experimentos. Luego con Los últimos pasos de John Keats, de la editorial de Playa de Ákaba, donde los editores eran los escritores Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, conocí muchas cosas que no conocía: una presentación, una entrevista o viajar a Roma, Málaga, Toledo o Torrejón para promocionarla. Por aquel entonces, en 2014, el Facebook sí estaba más de moda y tenía la sensación de que podía llegar a más gente. Ahora esa red social está como más muerta y cada uno va a lo suyo. Ahora es el TikTok, que yo no lo tengo.

Yo me lo hice hace poco, pero no sé si con este café nos sale un IRL...

¿Un qué?

Significa un video "in real life", pero creo que se lo explicaría mejor mi amigo Campoy, que es mucho más joven. Le voy a dejar su libro y quedamos otro día con él para otro café, ¿vale?

Encantado, la lectura es un sano ejercicio para todas las edades.