OPINIÓN

La fuerza de Xavi es su palabra

Xavi Hernández durante el Barça-Osasuna. /GETTY
Xavi Hernández durante el Barça-Osasuna. GETTY

Lo que sucedió en Barcelona entre 2008 y 2012 fue una anomalía. El Barça lo ganó absolutamente todo y se hizo con algo mucho más importante que el triunfo: una validación externa por su forma de jugar, un relato al que nadie nunca podría llegar. En la derrota, como aquella dolorosa eliminación ante el Chelsea de Di Matteo en el Camp Nou, el público se rompería a aplaudir porque el camino llegó a importar mucho más que la meta. El Barça trascendió. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Desde 2017, con la marcha de Luis Enrique, el club siguió ganando Ligas y Copas, ayudados por una inercia ganadora y por tener al mejor futbolista del mundo en una plenitud generosa. Pero el equipo ya no tenía discurso. Lo había perdido, embarrado por un presidente sin voz y un equipo que había dejado de convencer; el Barça solo ganaba. Aunque también perdía cada vez más. Y apareció Xavi cuando el precipicio se asumía muy cerca, quizás demasiado.El guardián.

El poder de Xavi es su palabra. Esto lo descubrimos muy pronto. ¿Cómo no va a pesar lo que diga el centrocampista más dominante del mejor equipo de siempre? Con el regreso del hijo pródigo, el culé asoció rápidamente su nombre al de Guardiola. Todos necesitamos cualquier parecido que nos brinde la realidad para regresar a los sitios en los que fuimos felices. Detrás, un miedo atávico.

Tras llegar al club en noviembre de 2021, Xavi ha logrado salir campeón de dos de las tres competiciones nacionales.El fútbol no tiene una historia, sino miles, cada club se narra a sí mismo, y el Barça sabe que para poder hacer algo en Europa necesita encontrar una regularidad y estabilidad nacionales. Y no nos engañemos; el Barça no puede permitirse otro batacazo como el de las dos últimas temporadas, por prestigio y exigencia, pero Europa siempre fue consecuencia, nunca la causa de todo lo bueno.

Tan cierto es que Xavi es un entrenador joven, inexperto y con carencias, como que muy probablemente esta Liga no la hubiese aguantado nadie que no fuese Xavi. Soportando todos los terremotos institucionales y mediáticos y sobreviviendo a una eliminación de la fase de grupos de la Champions y una debacle en el Santiago Bernabéu en la misma semana. Desde ahí, cuando parecía que el equipo había tocado fondo, el Barça le dio la vuelta a su temporada.

En noviembre se cantaba en el Santiago Bernabéu "Xavi, quédate", en una muestra de tranquilidad oficiosa por parte del aficionado del Real Madrid. Y Xavi se quedó. Y su discurso sigue siendo el mismo que en su primer día, hace ya año y medio, sujetando a un equipo que lucha por reencontrarse con su identidad. El siguiente paso es igualar el juego con su discurso y regresar, aunque solo sea un rato, al sitio del que el club cayó hace no tanto. LaLiga será siempre el primer paso hacia Europa.