VILLARREAL 1 - GIRONA 2

El Girona sigue en una nube: ¡remonta en Vila-real y ya es líder en solitario!

Dovbyk y Eric García deciden la sexta victoria consecutiva del equipo de Míchel. El Villarreal fue mejor en la primera parte, pero sucumbió ante el huracán Sávio.

Dovbyk celebra el 1-1. /GETTY
Dovbyk celebra el 1-1. GETTY
Manuel Amor

Manuel Amor

Suena casi a utopía, pero no: el Girona, que hace poco más de 15 años militaba en Tercera División, ya es el nuevo líder en solitario de Primera. El equipo de Míchel sumó su sexta victoria consecutiva en La Cerámica (1-2) y asalta la cabeza de la clasificación al término de la séptima jornada gracias al pinchazo del Barça en Palma. Son 19 puntos de 21, una racha histórica, y su gran mérito no sólo reside en el qué, sino en el cómo. Aunque en Vila-real no jugaron su mejor partido, el fútbol dinámico de los catalanes hizo sucumbir a los de Pacheta en la segunda mitad. El triunfo se decidió gracias a los goles de Dovbyk y Eric García, que remontaron el tanto inicial de Parejo.

Después de estar a merced del Villarreal durante los primeros 50 minutos, el triunfo sólo puede entenderse desde el pie y el talento de Sávio. El Submarino se adelantó de penalti en el 49', pero a partir de ahí el brasileño destapó el tarro de las esencias y su zurda se transformó en un huracán imparable para el conjunto local. Su verticalidad amenaza e intimida a los contrarios a partes iguales. De su pierna izquierda nació un centro exquisito para el empate de Dovbyk en el 56, con un buen cabezazo, y la acción que generó el 1-2, obra de Eric en el 61 a envío lateral de Aleix García.

Pocos apostaron su dinero al triunfo del Girona en el descanso, después de que los amarillos hubiesen cuajado los mejores 45 minutos desde la llegada de Pacheta al banquillo. El plan del técnico burgalés funcionó a la perfección: presión alta, intensidad máxima en la recuperación tras pérdida y ataques constantes por la banda izquierda, donde Arnau (fue el primer cambio) y Eric García sufrieron como juveniles. Los castellonenses tardaron apenas 25 segundos en rozar el 1-0, con un disparo de Morales a las nubes desde el pico del área pequeña, y no dejaron de asediar el arco de Gazzaniga hasta el final del primer tiempo.

El Submarino lo generó todo por el costado zurdo. Por ahí recuperó a Pedraza, necesario pese a la aparición de Carlos Romero, y brilló Yéremy Pino, que volvió loco a Eric cada vez se midió al central. Baena, que actuó como segundo punta, también generó desconcierto con sus caídas a los costados. Gazzaniga sacó una mano salvadora para evitar un gol de Pino que hubiese sido anulado por fuera de juego y Morales, Sorloth y el propio Pino se toparon con un bosque de piernas en tres remates consecutivos en el minuto 21.

El Girona se sentía incómodo sin la pelota, despojado de su arma más valiosa y entregado única y exclusivamente a la suerte del contragolpe. Por ahí también encontró buenas opciones, especialmente con las arrancadas de Savinho, pero al brasileño parecía faltarle la finura de otros días. Un centro del brasileño que Dovbyk remató arriba fue la llegada más clara de los gerundenses en toda la primera mitad. Antes del descanso, Gazzaniga todavía tuvo que lucirse en otro remate de Yéremy.

Los primeros compases de la segunda parte siguieron el mismo guion. A los dos minutos, Capoue demostró que su amor confesó a la NBA también le vale para el fútbol: pivotó como el mejor 'center', dribló con un caño a Iván Martín y sufrió el derribo del mediapunta dentro del área. El penalti, claro, lo transformó Parejo con cierta dosis de fortuna. Gazzaniga acertó la dirección, pero el disparo del capitán local se coló justo debajo de sus brazos.

El gol, lejos de amilanar al Girona, fue pura gasolina. Míchel hizo un doble cambio que resultó clave (metió a Couto por Arnau y, sobre todo, a Portu por dentro en lugar de Martín) y dio inicio a un bombardeo incesante hasta que su equipo consiguió remontar. Al frente de todos los cañones estuvo Savinho. Después de que Jorgensen salvase dos goles casi cantados de Dovbyk, el gigantón ucraniano encontró el empate con un testarazo sensacional a pase de su mejor escudero.

La alegría de Míchel, que saluda a Gazzaniga.  EFE
La alegría de Míchel, que saluda a Gazzaniga. EFE

El Villarreal perdió confianza, cedió metros y se pegó un tiro en el pie. En el 61', Aleix García colgó otra pelota al área y Eric, libre de marca, cabeceó a gol para obrar el 1-2. Ahí llegaron los primeros silbidos en La Cerámica, que 10 minutos antes estaba encantada con los suyos, y a partir de ese momento tiró de oficio el Girona, que demostró ser un equipo completamente maduro para sostener la renta y celebrar otro triunfo para la historia. El Villarreal apretó poco y Stuani remató al palo en su tercera ocasión clara desde su entrada. Los más escépticos en Montilivi se frotan los ojos mientras los más realistas comienzan a asimilarlo: el Girona, que en 2007 estaba en Tercera, ya es el líder en solitario de Primera.

FICHA TÉCNICA:

Villarreal: Jorgensen; Foyth, Albiol (Gabbia, min. 77), Mandi, Pedraza, Yéremy Pino (Ilias Akhomach, min. 58), Parejo (Trigueros, min. 87), Capoue (Terrats, min. 58), Álex Baena, Morales (Ben Brereton, min. 78) y Sorloth.

Girona: Gazzaniga; Arnau (Yan Couto, min. 52), Eric García (Blind, min. 87), David López, Miguel, Aleix García, Yangel Herrera, Iván Martín (Portu, min. 52), Tsygankov (Solís, min. 87), Sávio y Dovbyk (Stuani, min. 69).

Goles: 1-0, min. 48: Parejo, de penalti. 1-1, min. 53: Dovbyk. 1-2, min. 61: Eric García.

Árbitro: Sánchez Martínez (Comité murciano). Mostró tarjeta amarilla a Yéremy Pino, Álex Baena y Ben Brereton por el Villarreal y a Yangel Herrera y Miguel por el Girona.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la séptima jornada de LaLiga EA Sports disputado en el estadio de La Cerámica de Vila-real ante 17.188 espectadores.