El Girona sigue soñando y es líder en solitario
El conjunto de Míchel mantiene su buena racha y lidera la clasificación de LaLiga EA Sports.

Se nota en los partidos trabados cuando a un equipo le sale todo bien. Le pasó al Girona hoy en El Sadar, que encontró en un falló de Tsygankov el alivio de Míchel. Porque tras el fallo llegó el gol. El tercero, el de la remontada. El sueño sigue vivo en tierras gironinas, donde el himno de la Champions cada vez suena más fuerte.
Osasuna salió dormido en la primera parte, poco activo en los duelos y sin ímpetu en el ataque posicional. Mala combinación para enfrentar al colíder de la competición, que entró al terreno de juego con el hambre que se le presupone a un equipo que aspira a cosas grandes. El gol de Iván Martín, con una jugada espectacular de Sávio en la antesala, confirmaba esas sensaciones. Pero todo cambió con el empate de Budimir.
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El delantero croata cazó un rebote para poner las tablas en el tramo final de la primera parte y cabeceó con mucha clase un balón en el inicio de la segunda para remontar el partido. Allí apareció el mejor Osasuna, controlando el ritmo y ganando los duelos en mitad de cancha. El partido iba de cara, hasta que Miguel Gutiérrez se inventó un centro a la espalda de los centrales y Dovbyk volvió a poner las tablas.
No le hacía falta más que eso al Girona para remontar. Saberse capaz de hacerlo. Y tener esa pizca de suerte siempre necesaria. Tsygankov, que está regresando de a poco tras la lesión en el bíceps femoral, se coló dentro del área y remató una dejada de Dovbyk. Falló en el primer intento, que sirvió de amague para Sergio Herrera, y castigó en el segundo. El estado de magia es tal en Girona que incluso los fallos se convierten en aciertos.

Aleix García, el mejor jugador del Girona en lo que llevamos de temporada, no había tenido su actuación más brillante. Pero los cracks no necesitan brillar todo el tiempo para demostrar que lo son. En el último minuto del tiempo reglamentario, Portu vio a Aleix llegar en la frontal del área. Su volea descolocó tanto a Aleix García como a los 20.000 rojillos presentes en El Sadar.
Míchel había avisado que este partido podía ser un punto de inflexión para su equipo. Para determinar si podían mirar hacia arriba realmente. Los suyos le confirmaron que sí, que están para mucho más que sólo la salvación. Quizás sea pronto para hacer similitudes con el Leicester, pero no para afirmar que el Girona es, por ahora, el mejor equipo de LaLiga.