El día que Guardiola 'despidió' a su maestro en un Almería-Barça
El 0-8 en Almería le costó la destitución a Juanma Lillo.

Cuando llegaron al túnel de vestuarios, Lillo abrazó a Guardiola. Sabía que su despido era inminente: el Almería le había presentado un ultimátum y no era otro que ganar al Barça. Los de Guardiola, con el piloto automático, golearon en Los Juegos del Mediterráneo: 0-8 de los Messi, Xavi, Iniesta, Villa y compañía. El aprendiz derrotó al maestro. Tiempo después, sus caminos se volverían a cruzar. "Sigo pensando que es un grandísimo entrenador", reconoció Pep tras la goleada.
Guardiola ya era entrenador antes de retirarse. Su presentación a Juanma Lillo así lo evidencia. En setiembre de 1996, Bobby Robson debutó como entrenador del Barcelona. Lo hizo ganando en el Carlos Tartiere por 2-4, victoria en la que Luis Enrique participó con un doblete. El Oviedo, pese a la derrota, salió ovacionado del campo por su afición.
Los asturianos volvieron a saltar al campo tras el pitido final para recibir el reconocimiento del estadio. Al regresar a vestuarios, el delegado del Oviedo buscó a Lillo: Guardiola quería conocerle. Era la segunda temporada del vasco en Primera División, después de ascender al Salamanca con sólo 29 años y entrenarles durante un curso en la máxima categoría.
La primera cita, en Oviedo
"Me dijo que ya le había sorprendido mi equipo en el campeonato anterior cuando nos enfrentamos al Barcelona y que le gustaba cómo habíamos jugado esa tarde, que si podíamos mantener el contacto", reveló Lillo en una entrevista a El Gráfico años después. En ese momento comenzó una relación que les llegaría a levantar dos Premier League juntos.
Antes de retirarse como futbolista, Guardiola tenía el deseo de entrenar con Lillo. Tras dos años jugando en Catar, se marchó a México para bailar su Last Dance antes de convertirse en entrenador. Mientras el Barça de Rijkaard ganaba su segunda Champions en París, Guardiola comenzaba a cultivar su carrera como técnico jugando en Dorados de Sinaloa. Estuvo seis meses en México. Allí compartiría vestuario con el 'Loco' Abreu.
"No ha venido por dinero, ha venido por mí"
Ex entrenador de Dorados de Sinaloa"No ha venido por dinero, ha venido por mí", comentó Lillo en la presentación de Guardiola como nuevo futbolista del Dorados de Sinaloa, club que años más tarde entrenaría Maradona. Abreu reveló que Guardiola anotaba en un cuaderno todos los ejercicios de Lillo. Ya era un entrenador a pesar de no ejercer. De allí aprendió la salida Lavolpiana, en la que el pivote se mete entre los centrales para formar una línea de tres. La misma salida que protagonizaría con Sergio Busquets. Un año después de retirarse, en 2007, comenzó a entrenar al filial del Barça.
Sus caminos se volvieron a cruzar en el verano de 2020. Arteta aceptó la oferta del Arsenal para convertirse en entrenador gunner y su vacante la ocupó Lillo. Guardiola destacó del técnico vasco su capacidad para analizar el juego y "la virtud de no hablar mal nunca de nadie". En su primera campaña levantaron la Premier con relativa comodidad, le sacaron dos puntos al Manchester United. En el segundo curso protagonizaron uno de los finales de liga más recordados de la historia: remontaron al Aston Villa sobre la bocina.
Son las lágrimas de un campeón. Son las lágrimas de un hombre que ha sufrido hasta el final y que, finalmente, ha vuelto a llevar a su equipo a lo más alto. Ha vuelto a llevar a su equipo a reinar Inglaterra... ¡Qué trabajazo de Pep Guardiola! 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻#PremierLeagueDAZN ⚽🏴 pic.twitter.com/YGMqUF2rHM
— DAZN España (@DAZN_ES) May 22, 2022
El pasado verano, Lillo y Guardiola separaron sus caminos. El vasco se marchó a Catar a entrenar el Al Sadd, a ocupar el banquillo por el que pasaron Xavi o Javi Gracia, recientemente presentado como entrenador del Leeds United. El puesto de Lillo lo ocupó Maresca. Almería y Barça se vuelven a citar en un escenario que vio cómo se cultivaba una relación entre dos entrenadores con la misma mirada que coronaron la cima del mundo del fútbol.