REAL MADRID

Güler le enseña a Ancelotti cuál puede ser el camino

El turco aparece como una solución al fútbol que escasea en el centro del campo del Real Madrid. Contra el Lille salió, rozó el gol y volvió a conectar como interior.

Güler, durante el partido contra el Lille. /REUTERS
Güler, durante el partido contra el Lille. REUTERS
Sergio Gómez

Sergio Gómez

Después de una derrota como la de Lille, el día siguiente se transforma en el Real Madrid en una jornada de reflexión y fuera de él, en un gabinete de crisis. A la hora de redactar el diagnóstico, Ancelotti asume la escasez de ideas, la existencia de un problema y la conveniencia del pinchazo para motivar una reacción en la plantilla. En cambio, hay quienes en Valdebebas ya se empiezan a remover en el asiento, inquietos al ver cómo el técnico ni está sacando la mejor versión de los jugadores ni ha dado con un sistema convincente tras la salida de Kroos ni, lo que más preocupa dentro de la entidad, ha logrado sacar al equipo de la planicie. Porque si bien el resultado ante los franceses es un toque de atención, lo más alarmante es el juego. O mejor dicho, la falta de él.

Por eso sorprende a más de uno la falta de continuidad con uno de los pocos futbolistas que puede revelarse como constructor, la anilla entre el centro del campo y las centellas de arriba: Arda Güler. Más allá de la reconversión de Bellingham a un rol que le exige más desgaste y le penaliza de cara a puerta, el turco es uno de los pocos activos diferenciales en este sentido. Cuando Ancelotti echó mano de él en Lille, en el 66' y con el Real Madrid nadando desnortado, Jorge Valdano subrayó en la retransmisión de Movistar Liga de Campeones: "Falta un poco de fútbol y 'Carletto' mete fútbol". El entrenador se abrazó en el inicio a ese centro del campo musculado y energético que ha ido cocinando para sustituir a su Triángulo de las Bermudas (Casemiro-Kroos-Modric), tan físico como químico. Pero el Tchouameni-Camavinga-Kroos-Bellingham no resultó.

Aurelien no sale de su timidez, Eduardo salía de una lesión difícil, Fede mengua abierto en la banda derecha y a Jude se le cierran las ideas en la izquierda. Nadie fue capaz de elaborar porque tampoco está en su ADN. Sí tiene ese pie Güler, al igual que una buena relación con el área. El joven, de 19 años, salió e intentó sacar al equipo de la desidia con pases y amenaza. En 24 minutos se convirtió en el tercer madridista con más centros completados (por detrás de los seis de Carvajal y los cinco de Vinicius), remató dos veces (sólo Vini tiró más, cuatro), ganó tres de sus cuatro duelos y tuvo un 100% de efectividad en sus centros en largo. Si traducimos esta estadística en un lenguaje inteligible: un cabezazo suyo casi acaba en gol de Bellingham y otro testarazo, a pase de Modric, rozó el empate a uno.

Ancelotti sobre la posición de Güler en el campo. LaLiga

Sólo el 28% de los minutos y el interior como alternativa

El turco, cada vez que se le abre una ventana, le enseña a Ancelotti cuál puede ser el camino porque es un futbolista que piensa rápido y piensa bien. El italiano anunció que esta temporada iba a ser un tipo importante. De momento, de los 990 minutos, sólo ha disputado 280, el 28%. Es el 14º componente de la plantilla más utilizado... En un principio, Carletto le veía como una llave maestra cerca del área. Por su genio y su remate: en seis, la temporada pasada marcó seis goles. En ese territorio también lució con Turquía en la Eurocopa. Sin embargo, el técnico, en esa búsqueda de soluciones, le viene ubicando últimamente como interior. Pese a la apatía general, él está respondiendo.

"Tenemos que entrenarlo, porque nunca lo hemos entrenado, pero él tiene las características para jugar en esta posición. Es resistente y tiene calidad física", resumió Ancelotti. Cuando sale, aporta algo distinto porque pocos en la plantilla contienen su materia prima. Además, en el Madrid cuenta con un espejo en el que puede mirar el que sería un buen futuro para Arda. En sus inicios, Modric fue mediapunta y se le retrasó al llegar a Chamartín. De interior ha marcado una época.

En el club están encantados con la disposición y la progresión de Güler. Se le puso un plan para fortalecer el físico y adaptarlo a la élite y ha respondido: ha ganado masa muscular y sin perder frescura, que es el riesgo cuando se abusa del gimnasio. Algunas voces con peso dentro de Valdebebas echan de menos más cuota de pantalla para el turco y Ancelotti siempre contesta del mismo modo: paciencia con él.

Lo cierto es que Güler, si se aviene a la reconversión, puede ser un buen remedio para recuperar la luz que alumbre el camino de los delanteros. Para que suene el rock&roll del que presume Ancelotti se requiere fuerza, pero también maña. Con Kroos tan jubilado como añorado, el ex de Fenerbahçe le muestra una solución. Y, de acceder a ella, un problema: ¿a quién quitar? Al entrenador le urge (y le urgen) hallar el camino cuanto antes porque la carretera se empina peligrosamente el próximo mes: Villarreal (sábado), Celta (día 19), Borussia Dortmund (22), Barcelona (26) y Valencia (2 de noviembre).