Por qué no es malo que la llegada de Gündogan le vaya a quitar minutos a Gavi
El fichaje del alemán puede tener una gran influencia en Gavi, que afrontará su tercera temporada en la élite.

El fichaje de Ilkay Gündogan no es solo una buenísima notícia para Xavi Hernández. Lo es también para sus compañeros. Y en particular para los centrocampistas que van a compartir tiempo y espacio con un futbolista que lleva más de un lustro bajo la tutela de Pep Guardiola, con lo que eso conlleva. Gündogan viene a jugar, pero también a enseñar y acompañar a un grupo de jugadores jóvenes que necesita un liderazgo que les haga subir el nivel competitivo. Y de entre todos los nombres, el de Gavi es el que sobresale por encima del resto.
Gavi iniciará la temporada 23/24 con 19 años. Y será su tercer curso al máximo nivel pese a estar en edad de juveniles, algo que asusta a la vez que señala el enorme potencial que atesora el andaluz, que sigue quemando etapas a una velocidad desorbitada. Y Gündogan, que a la edad de Gavi todavía estaba jugando en el Nüremberg sub-19, puede ser una referencia nítida en la que fijarse, alguien que le enseñe que caminar despacio es, a veces, mejor que correr.
El segundo año de Gavi en la élite ha sido bueno. Esto que vaya por delante. Aun así, ha sido un curso distinto al que podíamos imaginar una vez acabó la 21/22, pues no ha seguido una evolución lógica en el juego, asumiendo más responsabilidad y creciendo en la gestión y evolución de las jugadas, sino que su crecimiento ha ido orientado a todo aquello que tiene que ver con la presión y los movimientos sin balón que han sumado un punto de energía y vigor muy necesarios al ataque del Barça. Gavi, que en las categorías inferiores era un futbolista muy relacionado con el balón y la creación de ocasiones, ha ido evolucionando en la dirección que el Barça le ha permitido.
Reformular el centro del campo
¿Qué sucede con la llegada de Gündogan? Si Xavi mantiene el Barça de los cuatro centrocampistas, Gündogan y Gavi compartirán muchos minutos en el mismo once (con la plantilla que hay ahora y a falta de ver si llega un mediocentro), porque el alemán ya ha desempeñado un rol parecido en el City, estando cerca de Rodri y con cierta libertad para llegar. Partiendo de la base que De Jong y Pedri mantendrán sus papeles, 'Gündo' viene a facilitar la vida al resto, a tejer caminos y pulir relaciones en el verde.
A diferencia del alemán, Gavi ha tenido problemas para recibir entre líneas con continuidad. Sus recepciones no han sido del todo limpias, teniendo que acudir a zonas más despejadas (pero también menos peligrosas) para entrar en contacto y participar en la circulación. Ilkay sí es capaz de recibir en esas zonas con continuidad. Y Gavi, que está en una fase evolutiva en su juego muy iniciática, tendrá un espejo en el que fijarse en el día a día para aprender cómo serenarse y ser más dañino para los suyos.
De todos los centrocampistas que tiene Xavi en plantilla, Gündogan es el mejor de ellos. Y Gavi no supera a Pedri o De Jong. Todavía no. Por lo que, imaginando un escenario de máxima exigencia, el andaluz podría perder fuerza en el discurso respecto a sus compañeros. Pero esto no es una mala noticia, sino que es parte coherente de los pasos que Gavi tiene que ir dando como jugador, unos que no ha podido dar sino con demasiada presión por culpa de una plantilla falta de referentes y talento. El ex del City palia ese agujero, y permite reubicar a Gavi en un rol menos perjudicial; el del alumno.
Que se generen debates alrededor de si Gavi juega más o menos serán parte del ruido mediático, pero no significará que sea relevante. El fútbol suele ser lógico en sus decisiones, y Gündogan llega como uno de los mejores interiores del mundo. Si cumple su contrato, Gavi será mucho más jugador de lo que es hoy. La oportunidad es suculenta.