FC BARCELONA

Henrik Larsson, el hombre que dejó a Messi en la grada en la Champions de 2006: "Cuando no eres nada, no importas"

El sueco recuerda su etapa en el Barcelona, un club al que estuvo a punto de no llegar. "Les dije que tenían que esperar".

Henrik Larsson festeja un gol con el Barça, abrazado por Ronaldinho, Eto'o y Deco./Efe
Henrik Larsson festeja un gol con el Barça, abrazado por Ronaldinho, Eto'o y Deco. Efe
Guillermo García

Guillermo García

Apenas fueron dos temporadas en Can Barça, pero fue tiempo suficiente para que Henrik Larsson se ganara el cariño de la afición azulgrana. Especialmente por su papel en la final de la Champions de 2006 en la que el Barça conquistó su segunda Copa de Europa en la final disputada en París y en la que el conjunto entonces entrenado por Frank Rijkaard se impuso al Arsenal por 2-1.

Un partido recordado por el gol de Belletti en el minuto 81 y en el que el delantero sueco fue el jugador decisivo. Entró en el campo en el minuto 60, con el marcador 0-1 a favor del conjunto londinense, y dio la vuelta al marcador. Primero, con una asistencia a Eto'o en el 70 y después con otro pase de gol al lateral brasileño que significó la segunda Orejona para el Barça.

"Normalmente hablas de gente que marca la diferencia. Y ese fue Henrik Larsson. No vi a Ronaldinho ni a Eto'o", recordaba Thierry Henry tras un partido en el que estuvo a punto de no jugar y en el que terminó dejando en la grada al mismísimo Leo Messi.

"Estábamos los dos lesionados, pero finalmente él se fue a la grada y yo me senté en el banquillo. Aquel no era el Messi que luego llegó a ser. Era muy bueno, pero no el que fue uno o dos años después. Jugábamos contra un equipo inglés y Rijkaard sabía que yo estaba acostumbrado a ese juego tan físico". Ese partido puso el broche final a la etapa del sueco en un club al que estuvo a punto de no llegar como recuerda en una entrevista concedida a The Guardian.

"Aquel no era el Messi que luego llegó a ser. Era muy bueno, pero no el que fue uno o dos años después. Jugábamos contra un equipo inglés y Rijkaard sabía que yo estaba acostumbrado a ese juego tan físico"

Henrik Larsson

"Tenía 30 ofertas después de anunciar que iba a salir del Celtic. Entonces recibí una llamada de mi mujer, Magdalena, diciéndome que el Barcelona estaba interesado. Yo estaba en una burbuja, concentrado con Suecia para la Euro de 2004. "Diles que tienen que esperar", le comenté. Ella se rió y me dijo: "No creo que vayan a esperar". Así que se fue directamente a España con mi agente y llevó las negociaciones ella sola".

Henrik Larsson, el hombre que dejó a Messi en la grada en la Champions de 2006: «Cuando no eres nada, no importas»

Fueron dos temporadas con la camiseta del Barça en las que disputó 40 partidos y anotó 13 goles después de anotar más de 170 con la camiseta del Celtic. "El vestuario era muy diferente. Teníamos a Ronaldinho, Deco, Giuly y Eto'o al mismo tiempo que yo. Me gustó ya no ser el jugador principal. Ronaldinho tenía la presión y la manejaba de manera diferente".

"Sé que soy sueco, pero nunca me sentí así hasta que tuve éxito en el campo de fútbol. Cuando no eres nada, no importas. Cuando eres algo, entonces eres parte de la sociedad"

Larsson no sólo fue un icono en el Celtic o un héroe en el Barça. También fue la referencia en la selección de Suecia con la que disputó 106 partidos y anotó 37 goles, aunque nunca se ha sentido "100% sueco. Muchas veces me veo como un extranjero. Sé que he jugado 106 partidos con Suecia y sé que soy sueco, pero nunca me sentí así hasta que tuve éxito en el campo de fútbol. Cuando no eres nada, no importas. Cuando eres algo, entonces eres parte de la sociedad".

El delantero, que también probó suerte como parte del cuerpo técnico de Ronald Koeman en el Barça, concluye recordando su infancia y cómo se enfrentó al racismo: "Había extranjeros, pero en mi estado yo era el único con una complexión más oscura y tuve algunas peleas. Si me llamaban 'nigger' solía terminar a golpes. Esa mentalidad me viene de casa. Tienes que defenderte por ti mismo. No fue una educación fácil. Pero tienes dos opciones: te tumbas y lloras o sigues adelante. Elegí la segunda opción". Un espíritu que luego trasladó a los campos de fútbol y que le llevó a ser uno de los delanteros más icónicos (tanto por su juego como por su imagen con sus rastas) del fútbol de los 90 y principios de los 2.000.