Bertoni y la herida que dejó a la Real sin Liga: "Sé que no tienen un gran recuerdo de mí"
El argentino y Agustín Gajate rememoran para Relevo aquel partido del Pizjuán entre el Sevilla y la Real y que supuso que el conjunto blanquiazul se quedara sin un campeonato merecido.

Hay innumerables villanos en la historia de la Real Sociedad. Uno de ellos es Bruno Galler, el árbitro de aquella semifinal de Copa de Europa entre el Hamburgo y el conjunto blanquiazul y que dio validez al gol de un tal Von Heesen que estaba en clara situación de fuera de juego y que tiró al traste la ilusión de la Real de jugar una final. Nadie olvida tampoco la maldición de Julián Comet, precursor del ciclismo en Donostia y que, presa de la indignación por el derribo de su velódromo de Atotxa para construir un campo de fútbol, soltó su furibunda y famosa maldición: "La Real ne sera jamais championne" (La Real nunca será campeona). También forman parte de esta historia negra el exfutbolista del Barça Alexanco, por ese gol en la Copa del Rey del 88, o Calatayud, portero de aquel Racing que jugó el partido de su vida en la penúltima jornada de aquella Liga de infausto recuerdo y que terminó con la Real perdiendo la categoría. En esta categoría de desleales al sentimiento blanquiazul tienen un lugar de privilegio Joseba Etxeberria e Iñigo Martínez por el hecho de cruzar la A8 sentido Bilbao. Pero si hay un villano por excelencia en la historia de la institución txuri urdin ese no es otro que Daniel Bertoni (Bahía Blanca, Argentina, 1955).
Este domingo se verán las caras dos equipos que han jugado entre sí un total de 130 partidos, pero ninguno de ellos con la trascendencia que tuvo el que se jugó en el Sánchez Pizjuán aquel 11 de mayo de 1980. La Real se jugaba la Liga. Un empate le bastaba para llegar a la última jornada dependiendo de sí misma para lograr el que hubiera sido el primer entorchado liguero de su historia. En el minuto 65, el marcador reflejaba el resultado deseado por el equipo entrenado por Alberto Ormaetxea. Jesús Zamora dejó sin efecto el tanto que Bertoni había hecho a la media hora. El hecho de que a falta de media hora para el final el Sevilla estuviera jugando con dos jugadores menos por las expulsiones de Juan Carlos y José Blanco, hacía pensar que todo estaba hecho, que la Real iba a tocar la gloria con las manos, pero nada más lejos de la realidad.
Fue ahí cuando emergió con más fuerza que nunca la figura del citado Daniel Bertoni que, con un gol postrero, dejó compuesto y sin título al combinado blanquiazul. No se trataba de un jugador cualquiera. Todo lo contrario. Entre toda la plantilla de aquel Sevilla dirigido por Miguel Muñoz destacaba un futbolista argentino fichado el curso anterior, justo antes del inicio del Mundial de Argentina 1978. Él mismo marcó el primer gol de su selección en el campeonato y el último en la final frente a Holanda. Fue un fichajazo del Sevilla, que dio un paso al frente con la adquisición de una estrella. Pagó 75 millones de la época y se convirtió en la compra más cara del club.

El principal protagonista de esta historia echa la vista atrás y recuerda el partido "con admiración". Y se explica: "Con nueve hombres ganamos un partido que comenzamos perdiendo y en el que teníamos mucho más para perder que para ganar". Los recuerdos se le agolpan en la cabeza. "Yo hice el segundo gol faltando pocos minutos y estalló el Sánchez Pizjuán. Tengo un recuerdo imborrable por hacer dos goles y darle el título a otro equipo que a nosotros no nos interesaba, pero ganarle al puntero de ese momento, con muchos jugadores de la selección española, era importante", argumenta el ya exfutbolista, que entiende a la perfección que la afición de la Real no le tenga en alta consideración. "Ya sé que no tienen un gran recuerdo de mí", reconoce. Una vez concluido el campeonato, Bertoni fichó por la Fiorentina y tras el título de Liga de la Real conquistado en El Molinón, recibió un mensaje: "Me llamaron los periodistas de Sevilla para decirme que la Real había salido campeón y que varios jugadores dijeron que me dedicaban el título a mí. Uno de ellos creo que fue Zamora. Se les había quedado el resquemor de no haber podido ganar la Liga una temporada antes, cuando lo tenían casi hecho".
"Me llamaron los periodistas de Sevilla para decirme que la Real había salido campeón y que varios jugadores dijeron que me dedicaban el título a mí"
Exfutbolista del SevillaBertoni siente que hizo justicia aquella tarde porque el colegiado de la contienda, Soriano Aladrén, "le había dado un gol en fuera de juego", refiriéndose al tanto anotado de cabeza por Jesús Mari Zamora en el minuto 65. Uno de los asistentes levantó la banderilla señalando fuera de juego posicional, pero el árbitro ni siquiera consultó a su ayudante y señaló gol. Blanco y Juan Carlos protestaron y recibieron dos tarjetas amarillas cada uno. "Nos estaba perjudicando en todo", se queja el argentino. "Nos echaron a dos jugadores como Juan Carlos y Blanco, que eran muy importantes para el medio campo", puntualiza. La venganza llegó 20 minutos más tarde. Bertoni aprovechó un regalo de un defensa de la Real para batir a Arconada con un gran disparo. A partir de ahí se convirtió en el villano oficial de la época para los seguidores del conjunto blanquiazul. "Le marqué dos goles a Arconada, uno de los grandes de su época. Yo ya le había marcado un gol en Atotxa, un campo que bañaban e inundaban cada vez que jugaban como locales. Tengo que reconocer que tenían un equipazo".
Agustín Gajate, la otra cara de la moneda
Uno de los integrantes de aquel equipazo, Agustín Gajate, atiende también la llamada de Relevo para recordar aquel duelo, en este caso, de infausto recuerdo para la familia realzale. "Fue un partido en el que lo teníamos todo a favor. Expulsaron a dos jugadores de ellos, jugamos mucho tiempo en superioridad y al final, no supimos ganar. Fue más error nuestro que acierto de ellos", deja claro la leyenda blanquiazul. "Con el gol de Zamora parecía que estaba todo controlado, pero lo que es el fútbol, con dos hombres menos, en una acción de un tiro lejano, que si no estábamos colocados, terminamos perdiendo ese partido y diciendo adiós a la Liga y a la imbatibilidad", lamenta el exfutbolista. No hay que olvidar que hasta ese 11 de mayo, la Real había encadenado 38 partidos de Liga sin perder, un récord que estuvo vigente, precisamente, 38 años. Lo batió el Barcelona de Ernesto Valverde en la temporada 17/18. "No supimos ponerle la guinda. Todos coincidíamos en que no fuimos capaces de asumir que éramos el mejor equipo. No sé si por nuestra forma de ser, pero no supimos asimilar que éramos los mejores de la liga", sostiene el excentral blanquiazul.
"Fue un partido en el que lo teníamos todo a favor. Expulsaron a dos jugadores de ellos, jugamos mucho tiempo en superioridad y no supimos ganarlo. Fue más error nuestro que acierto de ellos"
Exfutbolista de la Real SociedadPero de aquel partido, aún queda por resolver otro asunto, aunque ya parece complicado poner algo de luz. El Real Madrid, que finalmente ganó a Las Palmas y luego cumplió en la última jornada para proclamarse campeón, pudo haber primado al Sevilla para ganar. En Sevilla y en San Sebastián siempre se ha hablado de aquello. Bertoni no desvela nada; y Gajate tampoco quiere mojarse. "Han pasado tantos años, tanta agua debajo del puente… Yo tuve un premio especial del Sevilla y otro regalo desde fuera, pero no del Real Madrid, sino de gente forofa del equipo blanco". Agustín Gajate, por su parte, no se atreve a hablar de primas a terceros, pero, eso sí, lo deja caer. "No voy a decir eso porque me parece fuerte, pero sí es cierto que en aquella época se hablaba mucho de eso, de las primas por ganar", recuerda. Pese a todo, estima que "ellos hicieron lo que tenían que hacer, que era ganar, y nosotros, no. No hay que darle muchas más vueltas". Lo que sí tiene claro el exrealista es que "de los errores se aprende. Nosotros aprendimos la lección y cuando tuvimos que dar el golpe encima de la mesa al año siguiente, lo dimos y ganamos la Liga. Y la temporada posterior, también".