Se huele el miedo: Xavi depende de la Liga, de la Copa y... del de siempre

Es lo que tiene la huida hacia adelante. Y el laborioso trabajo de sacar de la chistera un nuevo relato como flotador. El Barça es un maestro para eso. Si con la que está cayendo aún habla de "valors", ya no es nada extraño que se crea cualquier falacia que airea.
Xavi, tras la enésima chapuza en Europa y la segunda eliminación extramuros en lo que va de temporada, se vio obligado a mantener las líneas prietas y la moral alta. "Ganar la Liga y la Copa sería realizar una muy buena temporada". Y seguramente no le falte razón. El mensaje, lejos de calar, ha tensado al grupo. El Barça empezó a oler el miedo en Almería. Sumando a ese hipotético doblete la Supercopa de España lograda en Arabia en enero, ante el más íntimo adversario, quedaría un curso de los buenos. Pero, más allá de las carencias y los achaques, hay un pequeño detalle que se ha obviado...
Conviene no sacar de la ecuación, en ese sueño público, al Real Madrid. Hacerlo es no entender absolutamente nada. Pregunten a la culerada de qué va estar más pendiente en estos meses que se avecinan. Si de lo que sucede cada fin de semana o de si Bayern, PSG, City y compañía son aliados de los que fiarse. Si el Madrid no gana nada más, la temporada para el Barça pasará de buena a notable e incluso extraordinaria. Veremos. Depende de si Dembélé y Pedri se lesionan mucho más o no. Pero si a Cibeles le da por acariciar la Decimoquinta, algo que a estas alturas ya nadie descarta después de la última resurrección blanca en Anfield, la palmaria realidad no hay quien la maquille. El efecto de otra Orejona no lo salvaría ni el regreso a casa de Messi y Guardiola juntos de la mano.
El Barça no ha ganado ningún título en una temporada hasta en 38 ocasiones. Por eso, Xavi ya puede decir orgulloso que ha mejorado a muchos. Sin embargo, no lo hace. Las palancas y la élite obligan a ser serios. Además, sólo logró un título, el mismo botín que tiene ahora mismo en las manos, en 42 ocasiones en sus más de 123 años de vida (LaLiga en 10 de esas veces y la Copa en 19). Pero quedarse con lo que se hizo en un tercio de la historia, con una copa menor en el regazo en este caso, sería confirmar otro fracaso. Y ahí Xavi peligraría.
De ahí que su once de esta tarde lo hiciera con un ojo en distanciar al Madrid a 10 puntos y con el otro en la batalla del Bernabéu de este jueves. Y en ese sí pero no, en ese término medio, acabó por arruinar las esperanzas de su equipo de sentenciar LaLiga. El Barça está de capa caída y pareció quedarse en Old Trafford. Sólo Araújo mantiene las constantes vitales. Cuidado con el calendario porque es evidente la dentera de este Barça.
Pero es lo que hay y Xavi no tiene otra que arriesgar. El Barça necesita ganar todo y no solo algo. La semifinal de Copa contra el Real Madrid no es una más ni una cualquiera. Mientras que para el Madrid es otra alternativa atractiva para dar más colorido a su vitrina, para el Barça es un clavo ardiendo. Por el valor doble de ganar un título y de que su eterno rival no lo gane. Suceda lo que suceda, esta temporada pasa una vez más por ver qué hace la tropa de Ancelotti en la Champions. Y esa angustia e incertidumbre tiene al menos un lado bueno para el barcelonista medio. Ese al que se le cierra el estómago de febrero hasta mayo. No hay mejor dieta para llegar al verano como un pincel que luchar contra el Madrid.