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Iglesias Villanueva se disculpa por su error en el Cádiz-Elche: "El que más ha perdido soy yo"

En una insólita carta abierta publicada por el Comité Técnico de Árbitros, lamenta el error y la reacción del mundo del fútbol.

El Elche celebrando su gol frente al Cádiz y foto de archivo de Iglesias Villanueva, que se encargó del VAR ese partido./EFE
El Elche celebrando su gol frente al Cádiz y foto de archivo de Iglesias Villanueva, que se encargó del VAR ese partido. EFE
Sergio Fernández

Sergio Fernández

El colegiado Javier Iglesias Villanueva, en un movimiento casi inaudito por parte de un árbitro español en los últimos años, ha hecho pública una carta abierta en la que lamenta su error en el partido Cádiz-Elche, al no haber revisado un fuera de juego por medio del VAR, del que era responsable en ese encuentro.

"Siento enfado, cabreo, dolor y contrariedad conmigo mismo", "quien más ha perdido soy yo", y otras frases en las que el árbitro, que estaba a los mandos del VAR en el citado encuentro, asume su responsabilidad sin poner paños calientes al error.

También aprovecha para lamentar la reacción general del mundo del fútbol, críticas recibidas por todo el colectivo arbitral y dudas sobre la honorabilidad de un colectivo y del sistema arbitral en general.

"Me equivoqué, no hay más lectura que esa", finaliza, después de repasar también lo que lamenta que las instituciones (CTA y RFEF) vinculadas al arbitraje se hayan visto afectadas.

Esta es la carta íntegra, tal y como la ha hecho pública el Comité Técnico de Árbitros de la RFEF:

Tras lo ocurrido en el partido Cádiz-Elche de la jornada 17 de Liga de Primera División y la posterior avalancha de comentarios, críticas y elucubraciones vertidas sobre este tema, he sentido la necesidad, con el respaldo del CTA, de redactar este escrito para expresar mi sentir. Es sencillo y difícil a la vez pronunciar estas palabras, al igual que obvio y doloroso: me he equivocado.

No me apetece utilizar un discurso autómata y manido para decir cosas del tipo: todos nos equivocamos, los jugadores también fallan, los entrenadores… Prefiero escribir desde la sinceridad absoluta de lo que siento y sin caer en el victimismo ya que es algo que detesto.

Y lo que siento es enfado, cabreo, dolor y contrariedad conmigo mismo por el error cometido.

Siento, asimismo, que un error sirva para empañar y criticar duramente el trabajo que desarrolla el CTA y todos mis compañeros árbitros donde la profesionalidad, la honestidad, la exigencia y la autocrítica es la única manera de entender nuestra profesión.

Siento que una mala decisión mía haya perjudicado al Cádiz CF y pido disculpas por ello a la entidad y su afición donde siempre me han tratado con mucho respeto.

Siento que se cuestione cada fin de semana, casi ya de manera diaria, la honestidad y la independencia de los árbitros y sus decisiones. Desde que me dedico a esta profesión jamás he recibido la más mínima insinuación o injerencia de ningún tipo en este sentido. Poner en duda esto último genera un clima de desconfianza y de crispación imposible para el desarrollo de nuestro trabajo que creo que no se merece nadie en el fútbol español.

Y siento y no entiendo que se haya utilizado esta jugada para hablar y criticar otras cuestiones relacionadas con la RFEF que nada tienen que ver con el error cometido y que a mí sinceramente se me escapan. Me dedico al arbitraje y mi único interés es mejorar y tratar de hacer bien mi trabajo como cualquier trabajador de cualquier empresa.

Soy deportista y acepto cuando fallo y en este caso el error ha sido mío, de nadie más. El CTA nos facilita los medios necesarios para que desarrollemos nuestro trabajo de la mejor manera posible y nosotros tenemos que tomar decisiones. Me equivoqué, no hay más lectura que esa.

Por último, no soy partidario de que los árbitros hablemos de jugadas o expliquemos nuestros errores, pero seguramente por la excepcionalidad de la situación, los aficionados y el fútbol esta vez lo merecían. Quien más ha perdido en esta historia soy yo, pero, reitero, nadie puede poner en tela de juicio la honestidad de los árbitros españoles ni la mía después de tantos años de implicación y profesionalidad.